Libros de febrero (2014)

La marca de Atenea

Rick Riordan regresa a la lista con La Marca de Atenea, el tercer libro en la serie “Los Héroes del Olimpo”.

No les voy a mentir, no me gustó. Se me hizo aburrido, predecible y algunos personajes rayaban en lo molesto. Al menos se puede decir que las últimas páginas levantaron y el final deja a uno en suspenso y con ganas de saber qué va a pasar después.

Aun así, voy a darme un tiempo de descanso y voy a leer otras cosas. Ya les contaré cuando lea “La casa de Hades”.

Mi vida querida

A veces me gusta pasar a la librería mientras espero el bus para matar un poco de tiempo y ver qué libros me llaman la atención. La última vez que fui, me encontré con un par de repisas llenas (en serio llenas) de Alice Munro.

Alice Munro es una autora canadiense que se dedica a escribir relatos cortos. Tres veces ganadora del Premio Literario Governor General’s, en el 2009 ganó el Premio Internacional Man Booker, y en el 2013 le dieron el Nobel de Literatura. Por lo general, sus personajes principales son mujeres canadienses que luchan con relaciones difíciles y otros problemas cotidianos.

Después de pasar unos quince minutos leyendo la contraportada de todos los libros que tenían, decidí comprar Mi vida querida. Curiosamente mi papá ya lo había comprado en español y después de comparar ciertas cosas, les aviso: ¡Léanlo en inglés!

No cabe duda de que la mujer sabe escribir, entiendo perfecto por qué le han dado tantos premios. Las historias son breves, sencillas de leer, y están bien escritas. A veces cambia tan rápido las situaciones que uno tiene que leer esas partes más de una vez. Se la recomiendo a todos los que disfrutan relatos cortos y tramas simples.

Aun así tengo que confesar, no me gustó tanto. No porque esté aburrido ni nada, pero a mí me gusta sumergirme en la historia completamente. Me gusta sonreír cuando los personajes están contentos, preocuparme cuando están en peligro, sentir pena ajena cuando les pasa algo vergonzoso y sentirme triste cuando ellos están tristes. Aquí sentí que estaba leyendo las anécdotas de gente que sólo describe lo que pasó sin sentir realmente nada por ellos.