París: la ruta Cortázar, pt. 3

Café Old Navy

Dirección: 150 Boulevard de Saint-Germain, 75006

“Alguien me dijo en París que él escribía en el Café Old Navy, del boulevard Saint Germain, y ahí lo esperé varias semanas, hasta que lo vi entrar como una aparición. Era el hombre más alto que se podía imaginar, con una cara de niño perverso dentro de un interminable abrigo negro que más bien parecía la sotana de un viudo, y tenía los ojos muy separados, como los de un novillo, y tan oblicuos y diáfanos que hubieran podido ser los del mismo diablo si no hubieran estado sometidos al dominio del corazón. […] Lo vi escribir durante más de una hora, sin una pausa para pensar, sin tomar nada más que medio vaso de agua mineral, hasta que empezó a oscurecer en la calle y guardó la pluma en el bolsillo y salió con el cuaderno debajo del brazo como el escolar más alto y más flaco del mundo.”

Gabriel García Márquez

Cuando leí Clases de Literatura, me di cuenta de que Julio Cortázar era un hombre más bien modesto. Nunca trató de hacerse el sabio, ni se las daba de ser intelectual. Afirmaba que no era escritor profesional y que no sabía bien por qué escribía. Dando su curso de literatura en la Universidad de Berkeley, llegó a disculparse por ponerse a la altura del maestro García Márquez en un ejemplo. Ese mismo García Márquez que en su juventud había ido a esperarlo durante semanas a un pequeño café en París, solamente para verlo escribir un rato.

Mi amiga me dijo que cuando le dije que Julio iba a un café llamado Old Navy, ella pensó que veríamos uno de los más caros y finos de la ciudad, siendo él un autor reconocido internacionalmente. Nunca imaginó encontrarse con ese pequeño y clásico establecimiento parisino, que refleja perfectamente bien la actitud del argentino. No es pomposo, ni espectacular. Es simplemente un lugar donde el café es bueno y el nombre confunde a los turistas que buscan la tienda estadounidense de ropa.

Librería la Hune

Dirección: 170 Boulevard Saint-Germain, 75006

“Ayer estuve en la Hune, mirando libros, y naturalmente lamenté no tener plata para comprarme brazadas de cosas.”

Julio en una carta a Maria Rocchi de Jonquières

Esta librería es relativamente pequeña, pero tiene libros de piso a techo (literalmente) y está bien surtida. Bastó poner un pie dentro del lugar para sentirme rodeada de esa atmósfera tan particular que hay en las librerías apretadas. El olor, el ambiente, la temperatura, todo cambia cuando uno se encuentra completamente rodeado de libros.

Las obras de Julio estaban en la parte de más abajo de uno de los libreros del fondo. Eran pocos y no muy fáciles de encontrar, y pensé que era una tristeza que los tuvieran así de escondidos en una librería que él frecuentaba con tantas ganas. Luego recordé que estamos hablando de Cortázar y pensé que probablemente no le importaría. Estaría más ocupado pensando en todos los libros que querría comprar y en que no le iba a alcanzar la plata.

Sólo compré una edición de El perseguidor porque, casi como a Julio, a mí tampoco me alcanzaba para comprar todo lo que se me antojaba. Digo casi, porque a mí no me alcanzaban ni el dinero, ni el nivel de francés.

Les Deux Magots

Dirección: 6 Place Saint Germain des Prés.

Es aquí donde nos desviamos de la ruta Cortázar para hablar de un lugar muy importante para la literatura internacional.

Allá por los 1800, Les Deux Magots fue una tienda que luego se extendió a café y cuyo nombre original fue Les Deux Magots de la Chine (Los dos figurines de China). Magot significa “figurín bajo y fornido del lejano Este”. En honor al establecimiento original, dos figuras chinas decoran una de sus columnas interiores.

Este café fue el punto de reunión de los intelectuales durante una de las mejores épocas de París. Algunos de sus clientes más conocidos son James Joyce, Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Albert Camus, Simon de Beauvoir y Jean-Paul Sartre, entre otros.

Biblioteca del Arsenal

Dirección: 1 Rue Sully, 75004.

“Lo ha contado Aurora Bernárdez, su viuda y heredera: tocado ya de muerte, decidió que el último sitio que quería volver a visitar era un edificio donde había sido muy feliz más de treinta años atrás. Un amigo los llevó en coche. Cortázar no pudo subir las escaleras. Ella sí. Julio – le dijo después – todo está igual.”

Prólogo a Cuentos inolvidables según Cortázar, de Carles Álvarez Garriga.

Fui a verla el último día antes de irnos. Fue uno de los más divertidos de todo el viaje, pues era domingo y todo cerraba temprano, así que hice el resto de la ruta entre corriendo y tomando el metro. Me hubiese encantado subir aquellas escaleras y ver ese lugar en el que había sido un joven feliz, pero la prisa de que me iban a cerrar el Jardin des Plantes, que comentaré la siguiente semana, terminó por hacerme tomar las fotos y correr al otro lado del Sena para ir al siguiente lugar.



La ruta Cortázar:

Buscando a Julio en París

Parte 1: Su última residencia, Galerie Vivienne, Museo del Louvre

Parte 2: Pont du Carrousel, Pont des Arts, Pont Neuf, Place Dauphine

Parte 3: Café Old Navy, Librería la Hune, Les Deux Magots, Biblioteca del Arsenal

Parte 4: Metro Saint Michel, Residencia temporal de Charles Baudelaire, Jardin des Plantes, Cementerio de Montparnasse

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