Siguiente parada: Bélgica

Bélgica es uno de esos países a los cuales no se me había ocurrido ir. Hace más o menos un año, una amiga me escribió para decirme que tenía ganas de ir. Nos tardamos un poco en organizar la salida, pero finalmente lo logramos y les escribo ya con las maletas hechas. Mi tren sale mañana.

Ciudades literarias: Bruselas

¿Saben? Viajar nos enseña a darnos cuenta de lo mucho que ignoramos. Puedo pasar días leyendo, estudiando y aprendiendo cosas nuevas, pero apenas salgo de mi casa me doy cuenta de que en realidad no sé nada.

Esta vez no fue diferente. Decidimos Bélgica y me di cuenta de que no tengo idea de qué ha pasado en el mundo literario belga. Supongo que cuando escuchamos el nombre del país pensamos en los waffles, en las papas y en los chocolates, pero no pensamos, por ejemplo, en Hugo Claus, a quien, por cierto, nunca he leído.

Aquí algunos datos interesantes:

1. Bruselas fue la ciudad de exilio de algunos escritores.

Victor Hugo, Karl Marx y Multaluti fueron algunos de los intelectuales que pasaron el exilio en Bruselas, allá por los 1800. Hoy por hoy, la ciudad tiene programas completos dedicados a ayudar a escritores que estén huyendo de situaciones difíciles.

2. La literatura belga no se estudia como literatura belga.

Esto es en el primer nivel. La literatura mexicana se puede estudiar como mexicana, pero antes que nada es española, por el simple hecho de que está escrita en español. La literatura australiana es inglesa, la austriaca es alemana, y la belga es bilingüe. Se estudia con las literaturas, francesa y neerlandesa, pues generalmente los autores belgas escriben en francés y en flamenco.

3. Bélgica tiene un Nobel de literatura.

Maurice Maeterlinck, quien nació en 1862 y murió en 1949, fue un ensayista, poeta y dramaturgo del movimiento simbolista, que recibió el Premio Nobel de literatura en 1911.

4. Bruselas es la tierra que vio nacer a Julio Cortázar.

Siempre dijo que había nacido ahí por accidente. Ese accidente se dio dentro de la embajada argentina, donde ahora hay un busto y una placa en honor del cronopio. Por supuesto voy a tomarle una foto.

¿Y yo?

Como siempre voy a estar tomando fotos, comiendo mucho y tratando de no comprar libros en idiomas que no puedo leer. Si a alguien le interesa ver algunas fotos por adelantado, puede hacerlo a través de Instagram.