Reseña: Libera tu magia

Libera tu magia, de Elizabeth Gilbert

Antes de conseguir este libro, sólo había escuchado hablar de Elizabeth Gilbert gracias a Comer, rezar, amar. La verdad no leí Comer, rezar, amar porque comencé a ver la película y me aburrí a la mitad. No obstante, el haber escuchado tantos comentarios positivos acerca de Libera tu magia me llevó a comprarlo apenas lo vi en la repisa de una librería en un aeropuerto.

Hace días que me senté a pensar en cómo describirles el libro, pero no logro encontrar la forma de darles un resumen decente, y es que Libera tu magia es algo entre un libro de auto-ayuda, un libro de memorias, un manual de instrucciones y algo así como una explicación espiritual para ese fenómeno que llamamos creatividad. En este libro, Elizabeth Gilbert comparte su historia como escritora, desde su problemático inicio hasta su éxito actual.

Está dividido en seis partes: Valor, Encantamiento, Permiso, Persistencia, Confianza y Divinidad, y en cada una Gilbert trata con un problema específico o nos cuenta acerca de su vida. Las partes en las que habla de su propia experiencia son las que más me gustan: son frescas, honestas, inspiradoras y, a veces, muy, muy divertidas.

Mi problema con el libro surge cuando Gilbert quiere ir un poco más profundo. Durante esas partes, el libro abandona la sección de autoayuda y memorias, y trata de provocar un despertar espiritual con ideas que al leerlas, me hicieron dudar de si realmente las cree o porque quiere sonar iluminada. Posiblemente es un sesgo mío, pero esa fue mi impresión. Gilbert propone que, si bien las ideas no tienen un cuerpo, tienen consciencia y una voluntad propia. Para ella, las ideas son entes que vienen a nosotros, los mortales, y, si estamos dispuestos a escucharlas, nos dan su favor y nos permiten trabajarlas, o más bien, ellas nos trabajan a nosotros.

Finalmente, hay dos puntos en los que definitivamente no estoy de acuerdo con la autora:

  1. Gilbert está totalmente en contra de estudiar arte; para ella, ir a la universidad para estudiar arte es un derroche de dinero. Yo sé que cualquiera puede hacer arte, independientemente de si la estudia o no, pero si de algo estoy segura es de que, si queremos ser mejores en algo, debemos estudiarlo, debemos ser guiados, al menos hasta cierto punto. La educación superior en arte no es imprescindible, pero sí es una forma de conseguir guía y oportunidad. Yo no necesito ir a la universidad y estudiar arte para ser un artista de éxito, pero si lo puedo pagar o si tengo la oportunidad de conseguir una buena beca, es útil hacerlo, porque así voy a aprender teoría, historia, técnicas, perspectivas y voy a conocer gente que busca cosas similares.
  2. Gilbert afirma que el arte no es realmente necesario y que deberíamos hacerlo sólo porque lo disfrutamos. En mi opinión, el arte es tal vez una de las partes más importantes y necesarias de la vida humana, no porque sea bonita, agradable y porque podemos apreciarla y sentirnos bien con nosotros mismos cuando hablamos de ella. Para mí, el arte es importante porque refleja quienes somos (como individuos y como sociedad) y, al mismo tiempo, nos hace estar conscientes de quienes somos y nos lleva a ser diferentes. Es un reflejo y una respuesta a la sociedad y a la cultura.

No puedo decir que me encantó este libro. Es más, ni siquiera estoy segura de que me haya gustado. Lo que sí sé, es que todos aquellos que buscan llevar una vida creativa deben leerlo, aun cuando no están de acuerdo con lo que Gilbert predica.

  Mi edición:  Tapa blanda, publicado en el 2015 por Bloomsbury.
Mi edición: Tapa blanda, publicado en el 2015 por Bloomsbury.