Viajes

San Petersburgo: Ciudad de Museos

Город Музей

Город Музей, o “gorod muzei” para todos aquellos que no leemos el alfabeto cirílico, ciudad de museos, es como algunos se refieren a la ciudad de San Petersburgo. Con más de 100 museos, uno debe quedarse al menos unos cuantos meses para verlos todos. Con una semana y muchas cosas que ver, apenas nos dio tiempo de ver unos cuantos.

Cabaña de Pedro el Grande

Dirección: Petrovskaya Naberezhnaya 6

San Petersburgo tiene palacios de sobra. Técnicamente, un palacio es simplemente la residencia de un rey. En el caso de San Petersburgo, la construcción del primer palacio marca el inicio de la fundación de la ciudad.

Empezamos nuestro breve tour de museos en el palacio donde el Zar Pedro I de Rusia, también conocido como Pedro el Grande, vivió entre 1703 y 1708.

Cuando Miriam me dijo que quería ir a la casa de Pedro el Grande, pensé que mis piernas no iban a llegar ni a la puerta. Acabábamos de pasar el día entero en un museo dentro del Palacio de Invierno y yo sólo quería comer algo. Sin embargo, decidí no quejarme y me obligué a caminar hasta el palacio del hombre que modernizó Rusia, el hombre cuya estatua de bronce había visto el día anterior.

Se imaginarán mi sorpresa al ver la residencia. La cabaña de Pedro el Grande es una construcción rectangular de madera de 12 metros cuadrados que se construyó en tres días y que todavía conserva objetos del Zar.

Es pequeña. Es muy pequeña. Pero está increíble.

Casa de Alexander Pushkin

Dirección: Naberezhnaya Reki Moyki 12

“¿A quién amar? ¿En quién creer? ¿Quién será el único que no nos traicionará? ¿Quién se preocupará amablemente de nuestros intereses y de nuestros discursos?”

Caminando sobre la Avenida Nevski con dirección a la estación central, doblamos a la izquierda a la altura del Moika y caminamos por la orilla hasta llegar al número 12. Un edificio amarillo con puertas de madera y una placa muy especial.

“En esta casa murió el 29 de enero de 1837 Alexander Sergeyevich Pushkin”

Alexander Pushkin vivió en esta casa con su esposa y sus cuatro hijos entre 1836 y 1837 y aquí murió el 10 de febrero de 1837.

¡Pero la placa dice 29 de enero!

Sí, querido lector, eso dice.  Alexander Pushkin murió el 29 de enero de 1837 según el calendario juliano y el 10 de febrero según el calendario gregoriano.

El museo es solamente el apartamento donde Pushkin pasó su último año, por lo que no es muy grande. Son unos pocos cuartos con muebles, libros, juguetes y otras pertenencias de la familia Pushkin.

Se necesita una audioguía para el recorrido. Normalmente no me encantan las audioguías, pero esta es bastante buena. Cuenta de su vida, tiene pasajes de sus cartas y poemas, y narra detalladamente los eventos que llevaron al duelo que acabó con su vida.

Para cuidar la vivienda necesitan cubrir sus zapatos. No olviden ponerse los protectores antes de entrar y quitárselos antes de salir, especialmente porque afuera podría estar resbaloso por la nieve.

Museo Ruso

Dirección: 4 Inzhenernaya Ulitsa

Es un museo bastante grande y definitivamente no les va a dar tiempo de ver todo si deciden entrar una hora antes del cierre. De cualquier forma, si caminan rápido podrán ver algunas de las obras de los tantos artistas rusos en exposición.

Interesante también, fue ver las pinturas explícitamente políticas. Colgadas en cuartos con paredes rojas y presentan una imagen que no se ve en muchos museos occidentales. Ahí están, Lenin y Stalin, en toda su gloria, rodeados de aplausos y alabanzas, memorias de una Rusia que no se llamaba Rusia, recordándonos que hay cosas que en realidad nunca cambian.

Museo del Hermitage

Dirección: 2, Dvortsovaya Ploschad

Con sus 233 345 metros cuadrados y sus más de tres millones de piezas, el Museo del Hermitage es el museo más grande de Rusia y el segundo museo de arte más grande del mundo.

Comenzó como la colección de arte de Catalina la Grande en 1764 y se encuentra principalmente dentro de su Palacio de Invierno, en el centro de San Petersburgo.

Es uno de esos museos que requieren años para ser vistos en su totalidad. Miriam y yo fuimos dos días.

El primer día pasamos poco más de siete horas dentro del museo. Más que recorrer, lo que hicimos fue correr por las salas y tomar tantas fotos como pudimos. Por supuesto no fue suficiente, pero alcanzamos a ver prácticamente todo.

Con sus salas enormes, sus obras hechas por muchos de los mejores artistas del mundo, con sus artefactos egipcios, griegos y romanos, con sus murales y los muebles que alguna vez pertenecieron a la realeza rusa, con todos sus colores y esplendor, el Hermitage es tan grande que puede hacer que nosotros los visitantes pasemos de largo y nos olvidemos de detenernos a ver las cosas pequeñas, las cosas extrañas, las cosas chistosas.

Una de las cosas que más me gusta hacer en los museos, cuando voy acompañada, claramente, es comentar las pinturas, imitar las estatuas y tomar una foto en algún espejo. Sin ser irrespetuosa, ni ruidosa, ni grosera, me gusta abordar el arte con una actitud menos seria.

Miriam, yo y ruso desconocido.

El segundo día que visitamos el Hermitage, entramos al edificio del otro lado de la plaza.

Esta es el área más nueva, la que tiene la colección impresionista y los cuartos modernos.

No está tan llena como el Palacio de Invierno, por lo que nuestro recorrido fue más relajado y pudimos pasar más tiempo viendo las pinturas.

Iglesia de la Resurrección de Cristo

Dirección: 2, Naberezhnaya Kanala Griboedova

Escoger el nombre de esta parte del post me tomó varios minutos, pues esta famosa iglesia también es conocida por los nombres de Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada y Catedral de la Resurrección de Cristo.

Como sea que quieran llamarla, sepan que fue construida en el lugar donde fue asesinado el Zar Alejandro II de Rusia, el 13 de marzo de 1881 (según el calendario gregoriano).

Fue su hijo, Alejandro III, quien mandó construir la iglesia en memoria de su padre. Un opositor de la influencia europea, Alejandro ordenó que fuese construida en estilo tradicional ruso.

A mí siempre me han gustado las iglesias. Usualmente las católicas son las más decoradas, las protestantes tienden a ser muy austeras. Siendo yo protestante, por más linda que sea la construcción, casi siempre acabo viendo iglesias prácticamente vacías. Digo, no necesitan tener imágenes, pero no les vendría mal algo de color.

No importa cuántas iglesias he visitado en mi vida. Nunca había visto una como esta. Con sus 7500 metros cuadrados de mosaicos de colores que cubren de piso a techo, sus cúpulas de colores, con sus murales y vitrales, con sus atrios y con el Canal Griboedov que corre junto a ella, es definitivamente una de las iglesias más bellas en las que he estado.

La salida es mucho más linda que la entrada. Uno se puede detener a tomar una foto del canal y comprar recuerdos en los puestos de la calle junto al mismo. Yo compré un árbol de navidad para mi casa. No lo monté regresando, pero estoy emocionada por este diciembre que viene.

Crucero Aurora

Solamente pasamos junto al Crucero Aurora, un crucero ruso de 1900 que primero sirvió durante la Guerra Ruso-Japonesa de 1904-1905 y luego, durante la Primera Guerra Mundial, navegó por el Mar Báltico. El 7 de noviembre de 1917 (según el calendario gregoriano), un disparo en blanco desde el Aurora señalizó el inicio del asalto al Palacio de Invierno, iniciando así la Revolución de Octubre.

Hoy en día, el Aurora es un museo que se puede visitar como cualquier otro. Nosotras no subimos por falta de tiempo, pero tomamos algunas fotos del barco y del muelle. Todavía es un símbolo de la Revolución de Octubre que, como tantos otros lugares de San Petersburgo, está lleno de historia y de recuerdos.

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