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De mujeres y literatura: Un cuarto propio

“No obstante, dirán ustedes, nosotros le pedimos que hablara acerca de las mujeres y la novela – ¿qué tendrá qué ver eso con un cuarto propio? Procuraré explicarlo.”

Y con esas palabras empieza uno de los ensayos más famosos acerca de las mujeres y la literatura, escrito por la única e inigualable, Virginia Woolf.

Siempre me toma un tiempo leer a Virginia. Sus libros son bastante cortos, pero nunca puedo terminarlos rápidamente. A veces es porque si no bajo la velocidad, no entiendo del todo; a veces es porque necesito hacer una pausa para reflexionar sobre lo que acabo de leer. Con este libro, fue sobre todo lo segundo. Leía durante unos minutos y se me atravesaba algo que me hacía detenerme a pensar. Marcando algunas secciones con post-its, otras, con un marca-textos amarillo, pensaba en lo que ella estaba diciendo, pensaba en ella, en la historia.

“Supongamos, por ejemplo, que en la literatura se presentara a los hombres solo como los amantes de mujeres y nunca como los amigos de hombres, como soldados, pensadores, soñadores; ¡qué pocos papeles podrían desempeñar en las tragedias de Shakespeare! ¡Cómo sufriría la literatura! Quizá nos quedase la mayor parte de Otelo y buena parte de Antonio; pero no tendríamos a César, ni a Bruto, ni a Hamlet, ni a Lear, ni a Jaques. La literatura se empobrecería considerablemente, de igual modo que la ha empobrecido hasta un punto indescriptible el que tantas puertas les hayan sido cerradas a las mujeres.”

Esa cita me resulta particularmente familiar. Mujeres que solo han sido representadas en la literatura como amantes de los hombres. Pero este fenómeno no se queda en el reino de literatura, está extendido en otros medios. Está presente en la pantalla chica y en la grande, está presente en los dramas de radio, a pesar del paso de los años, ahí está.
Piensa en algunas de las películas que has visto que solo tienen protagonistas masculinos. Es muy probable que la película también tenga mujeres, pero quiero que pienses en su papel en la película. ¿Quiénes son? ¿Qué quieren? ¿Cómo se ven sus vidas? ¿Cuáles son sus sueños y esperanzas? ¿Cuáles son sus virtudes? ¿Cuáles son sus defectos? ¿Puedes nombrarlos? O, ¿será posible que solo recuerdas esos personajes como la esposa (o peor: la esposa muerta), la novia, el interés romántico, la ex?

Es así pues que Virginia se decide a explorar al menos algunas de las razones por las que esto pasa.

Su conclusión es simple: “es necesario que una mujer cuente con dinero y un cuarto propio para poder escribir.” Virginia entendía las limitaciones que han sido impuestas sobre las mujeres por hombres, por la sociedad, por los roles de género. Ella sabía que, si hay más hombres conocidos y celebrados por sus creaciones y su pensamiento, es porque ellos han tenido la libertad y el espacio para hacerlo.

Es aquí que debemos hacer una pausa para aclarar algo importante: es verdad que, a lo largo de la historia, los hombres han tenido más libertad para escribir y que a las mujeres se les ha impedido consciente y deliberadamente. Pero cuando Virginia defiende la causa del genio oprimido de las mujeres, solo habla de un grupo socioeconómico específico. En las palabras de Mary Gordon:

“A Woolf le concierne el destino de las mujeres geniales, no el de las mujeres ordinarias; su petición es crear un mundo en el cual la hermana de Shakespeare pueda usar su talento, no uno en el cual la esposa de un minero pueda tener el derecho a la propiedad privada. Su pasión es por la literatura, no por la justicia universal.”

Mary Gordon (2013): Good Boys and Dead Girls: And Other Essays, traducción mía

Efectivamente, Virginia era dura con aquellos a quienes consideraba indignos, poco interesantes o simplemente malos, y esto se ve reflejado en algunos de sus pensamientos plasmados en este ensayo. Sin embargo, tenía un punto: quien tiene los medios para sostenerse sin necesidad de trabajar del amanecer al anochecer tiene tiempo para escribir tanto como quiere. Tiene más libertad para escribir.

Por eso es bueno que actualmente, nuestro llamamiento incluye a todos: de todas las edades, grupos étnicos, géneros y niveles socioeconómicos.

 Mi edición: Tapa blanda, publicado en el 2004 por Penguin Books.
Mi edición: Tapa blanda, publicado en el 2004 por Penguin Books.

Pero Virginia nos deja con palabras de aliento y con algunos consejos que yo he decidido numerar brevemente:

  1. Escriban más libros “para su bien y para el bien del mundo en general”,
  2. “no sueñen con influenciar a otra gente. Piensen en las cosas en sí”,
  3. tengan “el valor de escribir exactamente lo que [piensan]”,
  4. escapen “un poco de la sala de estar común y [vean] a los seres humanos no siempre desde el punto de vista de su relación entre ellos, sino de su relación con la realidad;” puesto que “estamos relacionadas con el mundo de la realidad”.

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