Hood Feminism, de Mikki Kendall, debería ser lectura obligatoria

Este post es un breve comentario sobre el libro Hood Feminism: Notes From The Women That A Movement Forgot, de Mikki Kendall. Para una conversación más amplia sobre los temas del libro, nos vemos próximamente en el canal de YouTube, La Otra Libreta, con una invitada especial.

Hood Feminism, de Mikki Kendall

Publicado en marzo del 2020, Hood Feminism todavía no tiene una versión en español, pero es una lectura tan importante, que yo espero que salga muy pronto. Este es un libro sobre las mujeres que el movimiento feminista “mainstream” ha ignorado (las mujeres de color o pertenecientes a grupos racializados, las mujeres de bajos recursos, las mujeres trans, etc.) y sobre los temas de los que no siempre hablamos cuando hablamos de feminismo.

Como la violencia armada.

Como el fetichismo de los estereotipos.

Como de la intersección de color de piel y pobreza.

Como del papel que juegan las personas que se consideran aliadxs.

En una serie de ensayos, Mikki Kendall nos habla de la realidad de un movimiento que históricamente ha centrado a un grupo muy específico de mujeres y que ha tenido un punto ciego muy grande cuando se trata del otro gran problema de nuestras sociedades: la supremacía blanca.

Y el capitalismo, digo yo.

La meta principal del libro es, si no mostrarnos, al menos recordarnos la importancia de la interseccionalidad en el feminismo.

Ok, pausa: ¿Qué es la interseccionalidad?

El término fue acuñado por la jurista afroamericana Kimberlé Crenshaw en 1989. Es un enfoque para examinar como los distintos aspectos de la identidad social y política crean distintos niveles de discriminación y privilegio.

Hay distintas fuentes estructurales de desigualdad, hay más de una “razón” por la cual alguien puede vivir discriminación. A grandes rasgos podemos decir que los hombres blancos como grupo tienen una posición de más poder en las jerarquías sociales que las mujeres blancas, pero las mujeres blancas tienen una posición de más poder que los hombres de color, ellos a la vez tienen más poder que las mujeres de color, y así sucesivamente.

Esto significa que las mujeres blancas (como grupo) están en una posición social donde pueden ser oprimidas por hombres blancos, pero donde pueden oprimir a hombres y mujeres pertenecientes a grupos racializados. A esto se le suma también el dinero que tienen, el estatus social, su religión y su identidad y orientación sexual. Todos esos son factores que influyen en el acceso a los recursos, a la educación de calidad, oportunidades laborales, movilidad social, etc.

Mikki Kendall en entrevista con Esquire, traducción mía.

Cada ensayo se enfoca en un tema diferente: la justicia alimentaria, la inequidad educativa, el sistema de prisión, la necesidad de proveer las condiciones para tener una vida familiar estable, etc. etc. y en quizás uno de los capítulos más importantes, Kendall habla de la gente que se considera aliada, incluyendo a otras feministas. Específicamente a las que se consideran feministas, pero que no pertenecen a grupos vulnerados.

Kendall comenta cómo necesitamos reconocer que tenemos puntos ciegos en nuestros análisis y nuestras experiencias, por lo que no podemos pretender saber cómo otras mujeres deberían llevar su feminismo, exigir justicia o alzar su voz. Necesitamos tener cuidado de no querer imponer una forma de pensar o actuar sobre las mujeres que viven una realidad distinta a la nuestra solo porque “nosotras leímos la teoría” y tenemos el título académico, el “status”. Al final del día, solo es eso: teoría. No es lo mismo leer sobre algo que vivirlo.

Nuestro trabajo como aliadas, en las palabras de Kendall, no nada más es escuchar o pasar el micrófono, en ocasiones nuestro trabajo como aliadas es bajarnos de la tarima por completo.

Hablando del nivel socioeconómico por ejemplo, para una mujer con suficientes recursos, su feminismo tiene que ver con que ella tenga la libertad de decidir si quiere ser ama de casa o salir a trabajar. Está empoderada para tomar esa decisión. Si se quiere salir a trabajar, puede contratar a alguien que le cuide a sus hijos, les ayude con la tarea, les haga de comer, etc. Para una mujer de bajos recursos, esa decisión no existe porque tiene que ir a trabajar para mantener a su familia. Tal vez ella es quien tiene que dejar a sus hijos en casa, solos porque no le alcanza para contratar a nadie, y su trabajo es ir a cuidar a los hijos de la mujer que tuvo la libertad de decidir.

¿Qué está haciendo el feminismo por esa mujer que no tiene libertad de decisión? ¿Qué pasa si la mujer con recursos decide no pagarle el aguinaldo, no la da de alta en el seguro social, no le paga vacaciones, no la considera en tiempos de pandemia? ¿No está viviendo su feminismo mientras oprime a otras mujeres?

Hood Feminism es un libro que nos recuerda que necesitamos aprender a ver más allá de nuestras experiencias y de lo que creemos saber, y que necesitamos cuestionar no solo los sistemas que nos oprimen a nosotras (como el patriarcado), sino los que nos benefician, como la supremacía blanca, la heteronormatividad, etc. Ser interseccional es reconocer que no podemos resolver las inequidades sociales si solo nos enfocamos en un aspecto de ellas. No es solo un sistema de opresión. Son muchos y todos están entrelazados.

Algo que me gustó del libro es que no es solo un texto académico o un trabajo de investigación: es también un libro de memorias. La autora habla de su vida y de sus experiencias. Lo cual es bien importante porque todo su punto es que no debemos enfocarnos en los libros de estudio y los términos académicos por encima de las experiencias vividas.

Eso no evitó que algunas personas se quejaran en Goodreads porque “ya son feministas y ya saben lo que es el feminismo interseccional” y que el libro es para principiantes porque son muchas historias de su vida y no tantos datos. Yo me pregunto si no necesitarán leerlo de nuevo porque parece que están cayendo en las mismas actitudes que el libro cuestiona.

Si no habían escuchado el concepto de la interseccionalidad en el feminismo, este es un buen lugar para empezar. Si ya lo conocen, este libro es una buena lectura para conocer las experiencias de otras personas.

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