De cómo hablamos cuando hablamos de crimen perpetrado por grupos racializados

Hace unos días escribí este post rápidamente y bastante molesta. Ya pasaron unos días y pensé que sería bueno agregar algunos pensamientos al post original. El sentimiento es el mismo, pero tiene algunas adiciones.

Estaba muy tranquila, disfrutando mi café y leyendo sin leer Twitter, cuando vi que Proceso compartió la siguiente nota con el texto: “Una mujer fue acosada, manoseada y golpeada por decenas de indígenas en la plaza principal de San Juan Chamula, en Chiapas, durante los festejos por el Carnaval.”

Abrí el artículo y el resumen bajo el título decía algo similar.

Tanto el tuit como el resumen dicen que una mujer fue acosada por “decenas de indígenas” y el pie de la imagen decía “los indígenas acosaron a la mujer”, y yo comencé a hacer corajes. No por nada nuevo, estas cosas pasan todo el tiempo, pero con todo lo que está sucediendo, algunas veces me resulta particularmente molesto ver que es pleno 2022 y las cosas no cambian.

Pie de foto: «Los indígenas acosaron a la mujer»

En el mundo moderno y globalizado en el que vivimos actualmente, nuestro nivel de contacto e interacción con los medios de comunicación es tan alto como nunca antes habíamos tenido. Todo el tiempo estamos expuestos a la televisión, la radio, las revistas, los libros, los espectaculares y carteles en las calles, y basta sacar el smartphone para tener acceso al internet en segundos. La tecnología ha avanzado tanto que muchas veces pareciera que nos va arrastrando detrás de ella.

La constante exposición a todos estos medios significa que estamos constantemente expuestos a los mensajes que presentan y es fundamental que aprendamos a evaluarlos y analizarlos de forma crítica. Es importante recordar que el pensamiento crítico no es «criticar todo», sino evaluar la información que nos está siendo presentada, tomando en cuenta de dónde viene, cuál es su propósito, reconociendo sus sesgos y evaluando sus argumentos para tener una mayor comprensión de lo que se nos está diciendo.

La noticia es que un grupo de hombres agredió sexualmente a una mujer y fue tanta la violencia que ella tuvo que correr a una oficina de gobierno. Lo que hay que dejar claro, es que lo que le sucedió a la mujer es inaceptable. Este tipo de actos debe ser condenado y espero que la víctima esté siendo protegida y recibiendo la atención necesaria para recuperarse. Espero que se haga justicia y que haya consecuencias para los perpetradores.

El problema que le vi a esta noticia, independientemente de lo que está reportando, es la forma en la que decidió reportarlo y las palabras que escogieron el autor y editores. Por ejemplo, la inclusión de la palabra «indígenas». ¿Por qué sienten la necesidad de decir que son “indígenas” los atacantes?

Normalmente, no vemos que lo hagan con mestizos o blancos cuando hombres pertenecientes a esas categorías violentan a una mujer. Y ya sabemos que la violencia de género no es exclusiva de ningún grupo. Los hombres blancos o los hombres mestizos pueden ser tan violentos como cualquier otro grupo de hombres. Por ejemplo, la violencia de género es extremadamente común entre los supremacistas blancos, pero cuando sale a la luz un caso, nadie dice «hombres blancos violentan a mujer». En general sólo se limitan a decir hombres, si no es que el texto está en voz pasiva y dice «mujer violentada por multitud», quitándole el enfoque a los perpetradores. Sin embargo, esta nota dice decenas de indígenas. Al tratarse de un grupo racializado, la noticia elige resaltar su origen étnico, como si fuera algo ligado al crimen.

Al crear un mensaje, no sólo importa contar lo sucedido. Importa cómo lo contamos, qué palabras usamos, qué decimos de forma explícita y qué dejamos fuera.

En la nota de proceso, dejaron fuera que la mujer también es indígena.

La joven mujer indígena intentó refugiarse en las oficinas municipales del PRI, junto a la presidencia municipal, pero de ahí tuvo que salir a empellones por la multitud que la tocaba, le gritaban “puta” y la manoseaban, según los testigos y una persona que logró grabar un corto video.

No es sino hasta el tercer párrafo que el artículo explica que la mujer atacada también es indígena. Volvemos a lo mismo, ni para los atacantes ni para la mujer es necesario aclarar que son indígenas, ya que la indigeneidad no lo hace a uno más propenso a la violencia. Sin embargo, el hecho de que los atacantes son indígenas ya fue mencionado tres veces, incluso desde antes de siquiera abrir el artículo, mientras que el origen étnico de la víctima está a la mitad del artículo y para saberlo, se necesita hacer clic en el link de Twitter y leer al menos los primeros tres párrafos. El alcance no es el mismo.

El asunto de vivir en una sociedad dominada por un grupo específico es que el cuerpo considerado «la norma» no necesita aclaración. Si alguien no especifica que un hombre blanco (o mestizo) atacó a una mujer, es porque sabe que la gente va a llenar ese espacio con su idea de un típico hombre. La sociedad sabe de qué están hablando.

Al escoger «aclarar» que los atacantes son indígenas, pero omitir que la mujer también lo es, ¿Qué imagen crean en quienes leen el tuit? ¿Qué cuerpo imaginan quienes no hacen clic en el artículo? ¿Qué prejuicios o sesgos están «confirmando»?

Con esta decisión, tanto el autor como el editor están ligando el concepto de indígena al concepto de atacante pero no al de víctima y, de pasada, están también explotando ideas sobre la masculinidad racializada, ya que el racismo se ha justificado, en parte, gracias a la propagación de ideas de que los “hombres oscuros” son violentos por naturaleza.

Este tipo de textos racistas explotan prejuicios que ya existen en la sociedad predominantemente mestiza para perpetuar una imagen del “indígena salvaje” que “violenta a nuestras mujeres”, aunque la mujer, al ser indígena, probablemente vive las mismas condiciones de marginación que viven pueblos originarios en el país y, en este caso, en Chiapas. Pero eso no importa ahorita, lo importante en el texto es crear esta imagen y así obtener clics y reacciones, sin tomar en cuenta (en el mejor de los casos) que su discurso está contribuyendo a la legitimización de la violencia con la que el Estado trata a los pueblos originarios. Total, son «salvajes», «violentos» y «golpeadores de mujeres».

Y la efectividad de este mensaje se ve en las respuestas en Twitter, ya que son bastantes las personas respondiendo que son “salvajes”, “por eso están como están” y que quienes critican el racismo de la nota, lo hacen porque “no han estado rodeados de esa gente”.

En fin, es una vergüenza que revistas de análisis político como Proceso todavía permitan ese tipo de racismo en sus artículos.

Especialmente quienes trabajan en los medios de comunicación, pero también la población en general, es importante que aprendamos a no repetir discursos violentos a la hora de condenar violencia de otro tipo. En este caso, es importantísimo condenar la violencia de género y solidarizarnos con la mujer que sobrevivió el ataque, pero no podemos repetir discursos racistas y perpetuar estereotipos dañinos sobre los pueblos originarios. El sexismo y el racismo son dos sistemas que van de la mano y sólo cuestionando y desmantelando a ambos es que vamos a alcanzar una verdadera liberación.

Gótico me recordó lo mucho que me gusta la literatura gótica

Siempre me ha gustado la literatura gótica.

Incluso antes de saber qué era o cómo se llamaba, me gustaba. Estaba en primaria, cuando leí una versión corta de El Fantasma de Canterville, de Oscar Wilde, y recuerdo leerla con una fascinación que no sentía cuando leía otros cuentos o versiones cortas de historias más largas. Estaba cautivada.

Más adelante, cuando tenía unos once años, leí El Retrato de Dorian Gray y a la fecha es el único libro que he leído tres veces y en tres ediciones diferentes. Me gustan la historia y la forma en la que está escrito, pero sobre todo me gusta cómo usa elementos sobrenaturales, me gustan sus extremos, sus emociones intensas y su comentario social. Esas son las cosas que me hacen regresar una y otra vez al libro.

En pocas palabras, es lo gótico, lo que me hacer regresar al libro.

Desde entonces he leído varios libros que pertenecen al género gótico o tienen elementos góticos. He leído clásicos como El extraño caso del Doctor Jekyll y el Señor Hyde, Frankenstein, Dracula, Cumbres Borrascosas, Jane Eyre, Siempre Hemos Vivido en el Castillo, y ficción gótica más reciente como O’Caledonia y Hotel World.

La literatura gótica es conocida por sus elementos sobrenaturales y oscuros, por tratar temas como la muerte y los extremos. Enfatiza las emociones intensas y lo «extraño», aquello que parece familiar, pero que tiene algo extraño e incómodo.

Algunas características incluyen:

  • Una casa grande o un castillo, como el castillo del conde Drácula o la casa vacía y oscura de Ebenezer Scrooge;
  • un ambiente de misterio en un lugar lejano y violento, como el Ártico, donde Víctor Frankenstein le cuenta a Robert Walton la historia de su criatura;
  • aislamiento, como el encierro de Jonathan Harker en Drácula, o el aislamiento de las hermanas Blackwood en Siempre Hemos Vivido en el Castillo;
  • algún tipo de maldición sobrenatural, tormento o enfermedad hereditaria, como la tortura de Heathcliff en Cumbres Borrascosas o el retrato de Dorian Gray.
  • emociones extremas como la angustia, depresión, paranoia, erotismo, y deseos sobrenaturales;
  • duplicación o repetición, como Catherine Earnshaw y Catherine Linton en Cumbres Borrascosas, o las mismas situaciones repitiéndose a través de varias generaciones.

También hay muchos ejemplos de ficción gótica en el cine. La cumbre escarlata de Guillermo del Toro es un ejemplo reciente. Rebecca, la película de Netflix del 2020, también es un ejemplo de romance gótico, aunque escuché que es una adaptación bastante mala, entonces no la he visto.

Así que cuando vi que una autora llamada Silvia Moreno-García estaba a punto de publicar un libro llamado Mexican Gothic, en español, Gótico, quedé intrigada. El libro salió en el 2020, pero no fue sino hasta el 2021 que lo pude comprar y leer. No sabía nada al respecto, solo sabía que se llamaba Gótico y supuse que tendría elementos del género.

Gótico cuenta la historia de Noemí Taboada, una joven de la Ciudad de México, quien después de recibir una carta extraña y alarmante de parte de su prima Catalina, decide viajar a un pequeño pueblo en el estado de Hidalgo para averiguar qué está pasando. Catalina se acaba de casar con Virgil Doyle, un misterioso hombre inglés que forma parte de la familia Doyle, dueños de una mina en Hidalgo y habitantes de la mansión inglesa, High Place, la cual se encuentra cerca de la mina y de un viejo cementerio inglés. Como es de esperarse, Noemí pronto descubre que hay más detrás de las paredes de High Place y de lo que sus anfitriones aparentan.

Este libro me gustó mucho.

Situado en los años cincuenta, presenta un retrato de lo que la vida era para una joven adinerada de la ciudad y lo llena de elementos típicos de una novela gótica. Lo tiene todo: la gran casa misteriosa, el lugar aislado, los sonidos y visiones extraños, el secreto de familia, las historias de fantasmas y las grandes emociones.

Leí una reseña en Goodreads de alguien que dijo que no le había gustado porque no estaba pasando nada, pero creo que la persona estaba pensando en términos de trama y por eso estaba ignorando algunos temas interesantes del libro.

«Una de las fuentes de inspiración para la novela es un pueblo localizado en el centro de México, en el estado de Hidalgo, llamado Real del Monte […]. Fue un pueblo minero durante mucho tiempo y a partir de 1800, las operaciones de minería fueron tomadas por gente británica y se le conocía como Little Cornwall (Pequeño Cornwall). Tiene un estilo arquitectónico muy particular, está en lo alto en la montaña y tiende a ser un lugar frío. También tiene una época de lluvias muy intensa y tiene mucha neblina. Y porque el pueblo fue minado por ingleses, tiene un cementerio inglés, el cual pude visitar.»

Silvia Moreno-García para EW, traducción mía.

La posición de Noemí como una joven rica de ascendencia mazateca tiene implicaciones interesantes sobre su posición en la sociedad. El dinero de su familia le abre muchas puertas que no habrían sido accesibles para otras mujeres de la época, pero el ser joven y soltera también hace que muchos hombres constantemente la subestimen y no tomen en cuenta sus opiniones. Lo que es más, el ser mazateca la convierte en una «curiosidad exótica» a los ojos de los ingleses racistas a su alrededor y la novela constantemente está haciendo comentarios sobre el neocolonialismo, el racismo, la eugenesia y el concepto del mestizaje, que es esa idea problemática y dañina de que en México, como en otros países latinoamericanos, no hay «razas», sino que todos son parte de «la raza mestiza».

Por supuesto el libro tuvo aspectos que no me encantaron. Hay un romance, por ejemplo, que se siente un poco fuera de lugar. El romance es un elemento común en la ficción gótica, pero siento que podría haber sido desarrollado un poco mejor. También hay uno que otro personaje que pudo haber sido más que solo «bueno» o «malo». A mi parecer, a algunos personajes les falta un poco de profundidad. Nada de esto evitó que disfrutara leer el libro.

En pocas palabras, esta fue una lectura rápida y muy agradable. Disfruté la historia y quiero de leer más de Silvia Moreno-Garcia en el futuro. No había leído literatura gótica en un par de años y este libro me recordó lo mucho que me gusta.

Mexican Gothic made me remember why I love Gothic literature

I have always loved Gothic literature.

Even before I knew what it was called, I already loved it. I was in elementary school when I saw a short version of Oscar Wilde’s The Canterville Ghost, and I remember reading it with this fascination that I didn’t usually get with those shortened versions of bigger stories. I was enthralled.

Later, when I was around 11 years old, I read The Picture of Dorian Gray, which remains the only book I’ve read three times in three different editions. I love the story and the way it’s written, but most of all, I love its use of supernatural elements, its intense emotions and extremes, and its social commentary. That’s what keeps me coming back to it.

In short, it’s the Gothic aspect of it that keeps me coming back.

Since then, I’ve read a bunch of other Gothic novels, though not nearly as many as I would like to. I’ve read The Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde, Frankenstein, Dracula, Wuthering Heights, Jane Eyre, We Have Always Lived in the Castle, and more recent Gothic such as O Caledonia, and Hotel World.

Gothic literature is known for its supernatural and dark elements, and for dealing with death and the extreme. It emphasizes intense emotions and it embraces the concept of the uncanny, which is when something seems familiar, but there is something odd and uncomfortable about it.

Some other characteristics include:

  • a big house or castle, like Count Dracula’s castle, or Ebenezer Scrooge’s big empty house;
  • a mysterious faraway place, like the Arctic, where Victor Frankenstein tells Robert Walton his story;
  • isolation, like Jonathan Harker is in Dracula, or like the Blackwood sisters living alone in We Have Always Lived In The Castle;
  • a supernatural curse, torment or sickness, like Heathcliff’s torture in Wuthering Heights or Dorian Gray’s aging picture;
  • extreme emotions like anguish, depression, paranoia, eroticism, and supernatural desires;
  • duplicity or repetition, like Catherine Earnshaw and Catherine Linton in Wuthering Heights, or a situation repeating itself through several generations.

There are many examples of Gothic in cinema too, Guillermo del Toro’s Crimson Peak is a relatively recent example that comes to mind. Netflix’s 2020 Rebecca is also an example of gothic romance, but I heard it wasn’t a good adaptation, so I didn’t watch it.

So when I saw that a writer named Silvia Moreno-García was about to publish a book called Mexican Gothic, I was intrigued. The book came out in 2020, but it wasn’t until 2021 that I purchased and read it. I didn’t know anything about it, except that it had «Gothic» in the name, so, besides the gothic elements, I had no expectations.

Mexican Gothic tells the story of Noemí Taboada, a young woman from Mexico City who, after receiving a strangely alarming letter from her newlywed cousin Catalina, decides to travel to a little town in the Mexican state of Hidalgo to find out what is going on. Catalina has just married Virgil Doyle, a mysterious Englishman who is part of the Doyle family, owners of a mine and inhabitants of the English mansion, High Place, located close to the mine and next to an old English cemetery. Noemí will, of course, find out that there is more behind the walls of High Place and behind the appearances of her hosts.

I really liked this book.

Set in the 1950s, it presents a portrait of what life was then for a young socialite from the city and infuses it with all the elements of a traditional Gothic novel. It has all of it: the big spooky house, the isolated place, the strange noises and visions, the family secret, the ghost stories, and the big emotions.

I read a review on Goodreads of someone who said they hadn’t liked it because nothing was happening until the last 20 pages, but I think they were just thinking about plot and were overlooking the underlying commentary that ran throughout the novel.

«One of the direct sources of inspiration for the novel is a real town located in central Mexico in the state of Hidalgo called Real del Monte […]. It was a mining town for a really long time and in the 1800s, mining operations were taken over by British people and was nicknamed Little Cornwall. It has a very particular type of architecture, it’s high in the mountains, and it tends to be colder there. They also have a very heavy rainy season where things get pretty misty. And because this town was mined by the British, it has an English cemetery which I visited.

Silvia Moreno-García for EW

Noemí’s position as a young rich woman with Mazatec ancestry makes for some subtle but interesting comments about her position in society. Her family’s money opens many doors for her that would not be accessible to other young women of the time, but her being a young unmarried woman also means men constantly underestimate her and disregard her opinions. More than that, she is Mazatec, which makes her an «exotic curiosity» to the racist Englishmen around her. Throughout the novel, there is a constant commentary on neocolonialism, race, eugenics, and the concept of mestizaje (the -problematic- idea that in Mexico, among other Latin American countries, there are no «races» but that everyone is «the same race». If you want a quick primer on this, here’s this article by Emiliano Rodriguez Mega).

There were, of course, some aspects that I didn’t fully like. There is a romance, for instance, that felt a little out of nowhere. Romance is common to the Gothic genre, but it could have been developed a little more. There are also two or three characters that were left quite unexplored. They were «evil» and «good», and little else, but I feel like they could have had some more layers. These issues didn’t take away from the overall experience of reading this book.

In short, this was a quick and very enjoyable book. I enjoyed reading it and I look forward to reading more from Silvia Moreno-Garcia. I hadn’t read anything Gothic in a couple of years, and this book made me remember why I love it so much.

Hablando de planes para este año

Si algo me ha quedado absolutamente claro estos últimos dos años es que las cosas de verdad no salen como las planeábamos. Ya sé que todo mundo lo dice, a estas alturas del partido es una frase tan común que cansa, pero es algo que yo no había vivido de forma tan abrumadora. Resultó ser cierta. Especialmente en los tiempos del covid. Especialmente el plan ya no está.

A dos años del inicio de la pandemia, he tenido que aceptar el hecho de que me salí totalmente de balance. El 2021 seguía andando y la vida seguía, pero se sentía tan lenta y llena de obstáculos y procesos que no avanzaban. Yo ya no tenía la motivación de hacer lo que disfrutaba hacer y me empecé a sentir muy estancada. Hubo tantas cosas que estaban totalmente fuera de mi control que comencé a vivir en un perpetuo estado de estrés y en algún momento solo me dejé llevar por la corriente. Como camarón dormido. La palabra que había escogido para el 2021 había sido «avanza», pero más bien me sentía como caminando en reversa. No fue sino hacia el fin de año que las cosas empezaron a andar y comencé a sentir cómo mis alrededores se movían de nuevo, y así llegaron los grandes cambios que había estado esperando.

Ahora, seguimos en pandemia, yo sigo haciendo todo desde casa, pero en un lugar nuevo en una ciudad nueva y, una vez más, me siento motivada. Los tiempos están cambiando un poco y estoy dispuesta a moverme con más dirección. La neblina se está despejando y puedo ver que, a pesar de que todo fue muy lento y tedioso, casi siempre hubo un avance el año pasado. Ahora es mi momento de retomar el control de lo que había soltado.

Este año, lo que necesito para seguir avanzando es constancia. Seguir levantándome a hacer las cosas, seguir con todo lo que llevo ya caminado. Siempre tengo planes y metas para el año, pero lo que realmente hace la diferencia es la constancia. Así que esa es mi palabra para el 2022. La escogí estando de pie en la cocina, tomando café y pensando sobre lo que quiero hacer este año en mi vida personal, mi vida creativa y mi vida laboral/académica.

Así que, un par de horas antes de que se termine el primer mes del año, quiero compartir algunas de mis metas, planes e intenciones. Una meta siempre debería ser realista y alcanzable, debería tener algunos pasos concretos y debería requerir algo de esfuerzo. Debería requerir constancia. Así que aquí va…

En lo personal

Quiero comer más saludable. Una porción de verdura extra al día (ya como verduras diarias), una porción de fruta todas las mañanas, una cena ligera todas las noches y, al menos, un litro y medio de agua al día.

Quiero leer más. Así que voy a leer una hora al día sin importar cómo la divida. Tal vez lea 60 minutos de corrido, tal vez 30 minutos en la tarde y 30 minutos en la noche, lo que sea que me acomode ese día. A veces no se puede, pero está bien así. Voy a tratar de leer al menos dos libros al mes.

Necesito moverme más. El doctor dijo que de 30 a 60 minutos diarios es suficiente. Solo necesita ser una actividad con suficiente movimiento, como salir a caminar.

En lo creativo

Quiero escribir más en el blog. Como mínimo dos veces al mes, de preferencia cada quince días para tener un ritmo constante. Quiero compartir más de mis pensamientos, escribir de lo que leo y veo. Y quiero asignarle un tiempo específico durante la semana a escribir y preparar blog posts.

Quiero hacer un video al mes. Una vez al mes, quiero subir un video a YouTube, esta vez sin saltarme ningún mes. He estado planeando mi contenido un poco más para este año y, al igual que con el blog, quiero dedicar un tiempo específico cada semana a preparar los videos.

En lo académico

Necesito terminar la tesis. Esta meta está más fácil porque tengo fecha de entrega exacta y no puedo estar deshojando la margarita.

Quiero buscar programas de doctorado. Este mes tomé decisiones sobre lo que quiero hacer en el futuro y esas decisiones incluyen un doctorado. Debería tener ideas y planes más concretos al momento de entregar mi tesis, lo cual me da un poco menos de seis meses, pero es tiempo suficiente para realmente comenzar a planear ese siguiente paso.

Lo más importante es que quiero ser constante. Aun cuando no tenga ganas, quiero seguir comiendo la fruta, seguir leyendo los libros, seguir buscando programas.

Y también voy a seguir tomando café.

Speaking of plans for the year

If there’s something that has become absolutely clear these last two years is that things really don’t always work out as we plan them. I know everyone says that and, at this point, it’s a tired phrase, but it was something I hadn’t really experienced in its full scope. Turns out it’s true. Especially in the times of covid. Especially when you no longer have a plan.

Two years into the pandemic and I have had to come to terms with the fact that I completely fell out of balance. 2021 kept going and life went on, but it felt slow and full of obstacles and processes that weren’t moving. I was no longer motivated to do what I used to love doing, and I felt so stuck. There were so many things out of my control that I just started to live in this perpetual state of stress and just going with the flow. Slow as it was. The word I had chosen for 2021 had been «forward» and I felt almost like I was going backwards. Towards the end of the year things started picking up again and I felt the world starting to move again, and then came the bigger changes I had been waiting for.

Now I’m still in the pandemic, staying mostly at home, but it’s a new home in a new city, and I feel motivated again. The winds are changing a little and I’m willing to pick up steam. The fog is also clearing and I can see that, even though everything was slow, there was -almost- always some moving forward. Now it’s time for me to do my part and retake some control over what I had just let go.

This year, what I need to keep moving forward is perseverance. Keep showing up, keep on doing whatever it is I’m doing. I always have plans and goals for the year, but what really makes the difference is perseverance. So that’s my word for 2022. I chose it when I was standing in my kitchen, drinking coffee and thinking about what I want to do this year in my personal life, my creative life, and my academic/work life.

So, a few hours before the first month of the year is over, just because I still have some left, I want to share some of my goals, plans, and intentions. A goal should always be realistic and achievable, it should have some concrete steps, and it should require some work on my part. It should require me to show up. So, here it goes…

In my personal life

I want to eat more healthy. One extra portion of vegetables a day (since I already eat vegetables every day), one portion of fruit every morning, a light dinner every evening, and at least 1.5L of water every day.

I want to read more. So I’m reading one hour a day, regardless of how I choose to do it, either by reading 60 minutes non-stop, or 30 in the afternoon and 30 before bed, or whatever works on what day, but stick to one hour. Sometimes it doesn’t work, but that’s okay, I’ll just try to read two books a month.

I need to move more. The doctor said 30 to 60 minutes a day is enough. It just needs to be an activity where I move, like going out for a walk.

In my creative life

I want to blog more. At least twice a month, preferably every 15 days or so, to keep a rhythm. I want to share my thoughts a little more, write more about what I read and watch. And I want to schedule a time during the week to prepare blog posts.

I want to do a video a month. Once a month, I want to upload a video to YouTube, this time without skipping any months. I have been planing my content a little more, and I want to also schedule a specific time of the week to preparing videos.

In my academic/work life

I have to finish my thesis. This one is not so difficult because I have a deadline now and I can’t just beat around the bush.

I want to look for PhD programs. This month, I decided on what I want to do next, and that means I need to really look into PhD programs. I should have some more concrete plans and ideas by the time I submit my thesis. This gives me a little under 6 months, but it should be enough time to really start planning for that next step.

Most importantly, I want to keep showing up. Even when I don’t feel like it, I want to keep eating the fruit, keep reading the book, keep looking for programs.

And I will also keep drinking coffee.

Favorites of the Year 2021

The year 2021 is finally over. It was a complicated year, a year still living with the pandemic. But still, we are moving forward. I was so tired by the end of 2021 that I did not allow myself time to reflect on my year, as I usually do, and I did not choose a word for 2022. I just know that I am about to move again and I haven’t finished packing. There are boxes on both sides of my bed, next to the couch and behind my desk. I am so tired.

But not everything was bad and tiring this year.

I got a deadline for my masters thesis, which is great, and I’m writing about a topic I am really interested in; I read as many books as I set out to read back in January 2021 (you can see the Goodreads list here); I reached 158 subscribers on YouTube; and in November, after a year and a half of struggling with the Foreigners Office, I finally got my residence permit, which allowed me to leave Germany and go visit my family, whom I hadn’t seen in almost three years.

And even though I couldn’t do everything I would have liked to do because of Covid, I did find a lot of things that were useful, interesting or fun, and I would love to share them here. As always, nothing is sponsored here, these are all things and people I loved.

Books

The Only Story, by Julian Barnes

I discovered Julian Barnes with Flaubert’s Parrot a couple of years ago, and one of the things I love most about him was the way he writes. So this year I finally got to read The Only Story and I can only say that I cried and cried and cried, and then I cried again. Oh! And I loved how it was written. I hope to read at least another one of his books this year.

Mexican Gothic, by Silvia Moreno-García

I have a blog post planned in February talking about this book where I will go into more detail about why I liked it so much, but suffice it to say that it was basically because I remembered just how much I love Gothic literature. This has all the hallmarks of a Gothic novel with the added bonus that it is set in Hidalgo, Mexico, and that, running beneath the plot, is a commentary about class, race, neocolonialism, and mestizaje (which is basically this very problematic idea that in Mexico, among other Latin American countries there are no «races» but that everyone is «the same race». If you want a quick primer on this, here’s this article by Emiliano Rodriguez Mega). Anyway, I enjoyed this book a lot and it took me six days to finish it because I forced myself to slow down and enjoy it more.

Dune, by Frank Herbert

I wrote about Dune in November, so I’m not going to say more except that it was one of my favorite books in 2021. It took me a while to get into the story, but once I caught on, I did not want to stop reading.

Hood Feminism, by Mikki Kendall

Hood Feminism was such an important read to me this year that I wrote a blog post about it (in Spanish) and then I talked to a friend about it on YouTube (also in Spanish). The issues of class, race, ethnic group, sexual orientation, geographic location, they all influence how people are perceived, they all influence on their access to resources and services, to job opportunities, to education. Feminism, according to Kendall, should create opportunity for everyone, not just a reduced group of women.

Women, Race and Class, by Angela Davis

This was the last book I read in 2021 and I do want to dive deeper into it later, but for now, let me say that Angela Y. Davis is one of those thinkers that should be read by everyone, but especially by those who are concerned with understanding and dismantling social inequalities, as well as achieving justice. In 13 essays, Davis explores the evolution of the women liberation movement, and criticizes how it has mostly been used by and for middle-class white women. Davis takes us on a journey through history to show how class, gender, and race relations have affected a true liberation.

Films / Series

In 2021, I did not watch any independent or particularly deep films. In times of Covid, I need the movie equivalent of popcorn with butter. So here are three things that gave me that feeling.

Dune

As I already said, I wrote about Dune in November and now I am just waiting for the second part to come out so that I can watch both movies back to back in my pyjamas on a lazy Saturday.

WandaVision

I watched all Marvel series this year and there was none I loved more than WandaVision, especially those last three episodes. WandaVision has a lot of magic and science fiction, and Marvel plot requirements like an unnecessarily giant CGI battle at the end, but at its core, it’s a story about love and grief. And I cried a lot.

Jungle Cruise

Adventure movies are my favorite movies, which is why I already knew I would enjoy Jungle Cruise, but I was not in a hurry to watch it. It wasn’t until someone mentioned it having a similar mood to Romancing the Stone that I really decided to give it a watch. It’s, as expected, not an amazing film, but it’s just what I’m looking for on a Friday afternoon, when I don’t feel like doing anything and I just want to have a fun time watching a fun movie.

Other texts

Most of the texts I enjoyed a lot in 2021 are in Spanish, but I will mention them here anyway and encourage you to learn Spanish.

No soy feminista, by Valeria Angola (I am not a feminist)

In this text, Valeria Angola, tells us about her relationship with feminism and explains why, after really thinking about it, learning about its history, and seeing its shortcomings, she can no longer identify as a feminist. As mentioned by other thinkers, two incluyded in this blog post already, feminism has historically excluded -and even further marginalize- anyone who is not a middle-class white woman. Some more radical branches of feminism have also chosen to portray all men, regardless of race, class, and other factors, as the enemy, and have chosen to be violent against racialized women, trans women, non-binary people. etc. This text gave me a perspective that I had not seen in more mainstream feminist movements and reminded me that, just as there are many types of feminism, the fight against oppression can also come from a place that does not identify as feminist.

El lenguaje no está a la altura de una revolución, el lenguaje es adocenado, de Julio Cortázar (Language is not at the level of a revolution, language has become mediocre)

Inclusive language has been a heated issue in the Spanish-speaking communities for a while now and this year it came back with a vengeance thanks to a video of a non-binary person demanding to be addressed according to their gender identity and, boy oh boy, did it get heated. There were so many comments and mean-spirited jokes, TikTok videos with outdated grammar rules went viral, and of course, there were also videos of Nobel Prize winner and incredibly pedantic asshole Mario Vargas Llosa giving his unfortunate opinion on feminism and inclusive language. At that moment of frustration, I returned to my favorite author Julio Cortázar, and I read again what he thought about language in general:

language has to be renewed in the same way that politics and economy have to be renewed, because language is a vehicle for our thoughts, and if we think with words, we know very well that words contribute to thought. A language that is sclerotic, a language that is full of prejudice, taboos and old formulas, holds us back from advancing towards that future man towards we strive.

Julio Cortázar, my own (poor) translation

Pixar’s Troubled “Soul”, by Namwali Serpell

This article for The New Yorker by writer and Berkeley professor Namwali Serpell is a critique of Pixar’s recent movie Soul. Written in a beautiful and dynamic way, Serpell comments on how Soul presents and treats its black protagonist, as well as black New York culture. She talks about the gaze from which Soul‘s world was created and about the issues that arise when white creators tell these kinds of stories. It is a profound critique that invites us to think and to look beyond what the movie presents.

YouTube and Streaming

Kimberly Nicole Foster

These are two YouTube channels created by the same person: For Harriet and Kimberly Nicole Foster. I love listening to what Kim has to say. As a cultural commentator, she always brings something of value to the table, her points are always interesting and her arguments are always well-crafted. Her YouTube channels are some of my favorite corners of the internet where I go to listen, to learn, to think, and to laugh a little.

PBS Storied

I enjoy PBS Storied in general, but it’s the two series It’s Lit! and Monstrum the ones I love the most. I swear, watching videos about literature and about the history of monsters really helped me through this year.

Honorable mentions

¡Muchas gracias por haber leído lo que escribí este 2021! Este 2022 se vienen muchos cambios, pero espero poder hacer más tiempo para escribir, para leer, para aprender y para comentar el punto con ustedes.

Que este 2022 esté lleno de salud y de bendición.

¡Nos vemos pronto!

Favoritos del año 2021

Y se acabó el 2021. Un año complicado y todavía con la pandemia encima, pero a pesar de todo seguimos avanzando. Acabé tan cansada este año que no me di tiempo ni de reflexionar sobre mi año en noviembre, ni de escoger una palabra para el 2022. Solo sé que estoy a punto de mudarme de nuevo y no he terminado de empacar. Hay cajas a ambos lados de mi cama, junto al sofá y atrás de mi escritorio. Estoy cansada.

Pero no todo fue malo y cansado este año.

Di de alta mi tesis, lo cual es muy bueno, y me animé a escribir de un tema que realmente me interesa; leí la cantidad de libros que me propuse leer en enero (aquí pueden ver la lista en Goodreads); llegué a 158 suscriptores en YouTube; y en noviembre, después de un año y medio de batallar con la oficina de extranjería en Alemania, me dieron mi nuevo permiso de residencia, así que finalmente pude salir del país y pasar navidad con mi familia, a quienes no había visto en casi tres años.

Y aunque no pude hacer todo lo que me hubiera gustado por motivos covidescos, encontré varias cosas que me fueron útiles, interesantes o divertidas, y se las quiero compartir aquí. Como siempre: nada en este post es patrocinado. Son simplemente cosas que me gustan y que les quiero compartir.

Libros

The Only Story, de Julian Barnes

Hace algunos años descubrí a Julian Barnes con El loro de Flaubert y una de las cosas que más me gustó fue la forma en la que Barnes escribe. Este año finalmente leí The Only Story y solo puedo decir que lloré y lloré y lloré y volví a llorar. ¡Ah! Y me gusta mucho cómo está escrito. Este año espero poder leer al menos otro libro suyo.

Mexican Gothic, de Silvia Moreno-García

De esta novela tengo un blogpost planeado para febrero, pero basta decir que recordé por qué me gusta tanto la literatura gótica. Tiene todas las características de una novela gótica tradicional, pero la historia está situada en Hidalgo, México y debajo de la historia se puede percibir un comentario sobre las diferencias de clase, la raza, el neocolonialismo y el mestizaje. Lo leí en seis días porque me obligué a leerlo más despacio para disfrutarlo bien.

Dune, de Frank Herbert

De Dune escribí en noviembre, entonces aquí no tengo más que decir que fue uno de los libros que más me gustó este año. Me tardé en entrar a la historia, pero una vez que le agarré el hilo, no lo quería soltar.

Hood Feminism, de Mikki Kendall

Hood Feminism se me hizo tan importante que escribí un post en el blog y luego lo comenté con una amiga en YouTube. Los asuntos de clase, grupo étnico, orientación sexual, región geográfica, influyen en cómo son percibidas las personas, en su acceso a recursos y servicios, a oportunidades laborales, a la educación. El feminismo (o los feminismos), según Kendall, debe ser una oportunidad para todxs, no solo un grupo reducido de mujeres.

Women, Race and Class, de Angela Davis

Este libro fue el último que leí en el 2021 y pienso comentarlo bien más adelante, pero Angela Davis es una de esas personas que tienen que ser leídas, especialmente por quienes buscan entender y erradicar las desigualdades sociales y que buscan un mundo más justo. En 13 ensayos, Davis explora la evolución del movimiento de liberación de las mujeres y critica cómo ha sido llevado principalmente por y para mujeres blancas de clase media. Davis nos lleva a través de la historia para demostrarnos cómo las relaciones de clase, de género y de raza han afectado la verdadera liberación.

Películas / Series

En el 2021 no vi nada independiente o particularmente profundo. En los tiempos del covid necesito el equivalente a palomitas con mantequilla. Entonces, aquí están las tres cosas que vi que me hicieron sentir eso.

Dune

De Dune, como ya dije, escribí en noviembre y ahora solo me quedo esperando a que salga la segunda parte para que pueda ver ambas película, una detrás de la otra, en pijama, un buen sábado.

WandaVision

Vi todas las series de Marvel este año y ninguna me gustó tanto como WandaVision, especialmente los últimos tres episodios. WandaVision tiene mucha magia y ciencia ficción y elementos típicos de Marvel como una batalla innecesariamente grande al final, pero en el fondo es una simple historia de amor y de duelo. Y yo lloré mucho.

Jungle Cruise

Las películas de aventuras son mis favoritas, entonces ya sabía que me iba a gustar Jungle Cruise, pero no tenía prisa por verla. No fue sino hasta que alguien comentó que era una película palomera con un estilo similar a Romancing the Stone (Dos bribones tras la esmeralda perdida), la película de 1984, que me animé a verla. No es un peliculón, pero es justo lo que busco un viernes en la tarde, cuando no tengo ganas de hacer nada y solo quiero pasar un buen rato viendo una peli divertida.

Otros textos

No soy feminista, de Valeria Angola

En este texto, Valeria Angola cuenta la historia de su relación con el feminismo y nos cuenta por qué, después de pensarla mucho, ha decidido dejar de identificarse como feminista. Como lo han mencionado otras pensadoras, incluyendo dos mencionadas en este blog post, la lucha feminista (al menos la mainstream) históricamente ha excluido a quienes no son mujeres blancas de clase media. Algunas ramas más radicales del feminismo han decidido que todos los hombres, sin importar factores como actitud, raza, clase y otros factores, son el enemigo, y han escogido ser violentas contra mujeres racializadas, mujeres trans, y personas no-binarias. Este texto me introdujo a una perspectiva que yo no había visto en movimientos feministas más mainstream y me recordó que, así como hay distintos tipos de feminismo, la lucha contra los sistemas de opresión puede venir de lugares que no se identifican como feministas.

El lenguaje no está a la altura de una revolución, el lenguaje es adocenado, de Julio Cortázar

Este año, el tema del lenguaje incluyente o inclusivo volvió a ocupar nuestras mentes y pantallas luego de que se hiciera viral el video de una persona no binaria exigiendo que la llamaran según su identidad de género. Corrieron los comentarios, las burlas, los videos de TikTok con reglas gramaticales muy anticuadas y, por supuesto, los videos del siempre pedante y siempre pesado Mario Vargas Llosa dando su antipática opinión. En ese momento, yo regresé a Julio Cortázar y a lo que él pensaba sobre el lenguaje en general:

al idioma, hay que renovarlo de la misma manera que hay que renovar la política y hay que cambiar la economía, porque el idioma es nuestro vehículo interno de pensamiento, y si pensamos con las palabras, sabemos muy bien también que las palabras contribuyen al pensamiento. Un idioma esclerosado, un idioma lleno de prejuicios, tabúes y viejas fórmulas, está trabando nuestra posibilidad de avance hacia ese esquema del hombre futuro por el cual luchamos.

Julio Cortázar

Pixar’s Troubled “Soul”, de Namwali Serpell

Este artículo para The New Yorker, de la escritora y profesora de Berkeley, Namwali Serpell, es una crítica de la más reciente película de Pixar, Soul. Escribiendo de forma bella y dinámica, Serpell va punto por punto, criticando algunos de los aspectos de Soul relacionados con la forma en la que presentan y tratan al protagonista y a la cultura negra neoyorkina. Habla de la mirada y de la mentalidad con la que se creó el mundo de Soul y de la problemática que suele surgir cuando creadores blancos hacen este tipo de historias. Es una crítica profunda que invita a pensar y a ver más allá de lo que la película nos presenta.

YouTube y streaming

Kimberly Nicole Foster

Son dos canales de YouTube hechos por la misma persona: For Harriet y Kimberly Nicole Foster. La verdad es que amo a Kim. Como comentarista cultural, ella siempre tiene algo que aportar, siempre tiene un punto interesante e inteligente y su argumento siempre está bien armado. Sus canales de YouTube son de mis rincones favoritos de internet donde voy a escuchar, a aprender, a pensar y a reírme un poco.

PBS Storied

El canal de YouTube PBS Storied en general es muy bueno, pero son las dos series It’s Lit! y Monstrum las que más disfruto. De verdad, ver videos de literatura y de la historia de los monstruos de nuestros mitos y leyendas fue una de las cosas que me ayudaron a sobrellevar el año.

Menciones honoríficas

¡Muchas gracias por haber leído lo que escribí este 2021! Este 2022 se vienen muchos cambios, pero espero poder hacer más tiempo para escribir, para leer, para aprender y para comentar el punto con ustedes.

Que este 2022 esté lleno de salud y de bendición.

¡Nos vemos pronto!

So I really liked Dune

I arrived a bit late to the Dune fanclub.

Sometimes I saw it at the bookstore, sitting there on a shelf under a «bestseller» sign, but I never thought much of it. Dune. It had this giant worm-like thing on the cover. It didn’t look like it was for me.

You see, science fiction as a genre has never been my favorite. I have read some works, but mostly because they’re classics. I read Frankenstein, Brave New World, Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde, 20 000 Leagues Under the Sea, and 1984 because I like classics. I would not buy a science fiction book just because it’s science fiction, like I would buy a gothic novel, for example.

But then the trailer for the movie came out and I was hooked. I immediately decided I would read the book.

Dune (1965)

Spoiler note before we start: There might be some mild spoilers ahead if you haven’t read this book or seen the movie.

Dune, the most sold science fiction novel of all time, was written by U.S.-American author Frank Herbert and published in 1965, and the story seems pretty straightforward: The spice melange is the most valuable element in the universe, not only does it extend the lifespan of a person, but it is also the thing that makes interstellar travel possible. It is also only found on the desert planet of Arrakis, the birthplace of the Fremen folk. At the start of the novel, Emperor Shaddam IV tasks Duke Leto of House Atreides with the administration of Arrakis and the harvesting of the spice. This task, however, used to belong to House Harkonnen, old foes of House Atreides. House Atreides is aware that this is a setup, but they have no choice but to accept. Soon enough, they are betrayed and Paul, Duke Leto’s son, and his mother, Lady Jessica are forced to flee and are rescued by a group of Fremen. It is here that Paul’s true journey begins, as he sets out to recover what was taken from him and to free Arrakis.

So the story seems simple enough, and the thing with Dune is that it is often criticized by readers for being a white savior story, which it kind of is, but it’s very much intentional. So let’s take a step back. If you haven’t heard this term, a white savior story is a story where themes like racism, colonialism, imperialism, etc. are discussed but that centers a white protagonist whose job is to «rescue» or «help out» the racial minorities. It’s a very paternalistic and racist narrative, and it is very frequent in literature and cinema. Some examples of this include The Help, Green Book, Gran Torino, The Blind Side, Legend of Tarzan, and, of course, James Cameron’s Avatar.

White Savior Movies

And yes, this is basically what happens in Dune. Young white man Paul, aka. the best sad boy, arrives at a planet full of oppressed brown people, joins them in their fight and eventually becomes their leader. So, yeah, it is a white savior story, but as I said before, this is very much intentional. Dune is not a book that should be read as a stand-alone (which is what I did. I still need to read the rest) because Herbert set up all of these themes in the first book and spent the rest of the saga deconstructing them. The Dune series is one of the biggest in science fiction and it is a deep exploration of complex themes such as human evolution, planetary ecology, power, imperialism, the intersection of politics, economy and religion, and survival. It is so much more than just the plot of the first book, and it needs to be read in context. This is also one of the reasons why there should be more movies.

So, yeah, I’ve only read the first book so far and I enjoyed it a lot. I look forward to reading more.

And speaking of the movie…

Dune (2021)

Dune: Part 1, directed by Dennis Villeneuve, is the most recent adaptation of Herbert’s first book to the big screen. Well, adaptation of the first half of the first book, to be clear. It is such a big story that Villeneuve decided to break it into two parts and to make the first one without knowing whether there would be a chance for a second one.

Thankfully, there is.

I loved this movie. Visually, it was indeed a spectacle. It was big and loud and amazing to look at. I was glad to see it in a movie theater (not so glad to be sitting close to some people who wouldn’t stop talking). I loved everything I saw and heard, I loved the acting and the cast, and if a movie has Zendaya in it, I will probably watch it with a lot more enthusiasm.

Zendaya ❤

I love it when movies really take their time when telling a story, when they don’t rush from scene to scene. This movie is like that. It really lets scenes and feelings marinate, and it doesn’t try to lighten up the mood with a joke every time stuff gets serious. The movie is slow and long and moody and I love that.

And yet.

And yet two and a half hours were not enough. The movie relies heavily on people being familiar with the story, as there are many concepts that are important (or will be later) and are not really explored. I went to see it with my husband, who has never read the books or seen previous adaptations, and he had a lot of questions. When I went online to see what people were saying, I noticed the same thing was happening there too. People who were new to the Dune universe had many questions because the movie did not explain some concepts properly.

There are other things to criticize about it, of course, like the fact that there are no Arab actors in this Arabic inspired story. Still, I loved this movie a lot and I want to see it again, several times. As soon as I went out of the movie theater, I thought that this was a movie that I will purchase and rewatch over the years.

So yeah, I really liked Dune.

Pues Dune me gustó mucho

Llegué un poco tarde al club de fans de Dune.

A veces veía el libro en la librería, ahí en el centro de la repisa de bestsellers, pero nunca me llamó mucho la atención. Dune. Tenía un como gusano en la portada. Pensé que no sería para mí.

Verán, el género de ciencia ficción nunca ha sido mi favorito. He leído algunas obras, pero principalmente por ser clásicos. Leí Frankenstein, Un Mundo Feliz, El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Veinte mil Leguas de Viaje Submarino y 1984 porque me gustan los clásicos. Pero no leería un libro de ciencia ficción solo por ser ciencia ficción como leería, por ejemplo, una novela gótica.

Entonces salió el tráiler para la película y quedé intrigada. Después de verlo unas dos o tres veces, me decidí a leer el libro.

Dune (1965)

Spoilers: Si no han leído el libro ni visto la película, puede ser que algunos de los puntos a continuación sean spoilers.

Dune, la novela de ciencia ficción más vendida de todos los tiempos, fue escrita por el autor estadounidense Frank Herbert y publicada en 1965. La historia parece bastante simple: la especia melange es el elemento más valioso en el universo, ya que no solo extiende el periodo de vida de una persona, sino que también hace que los viajes interestelares sean posibles. La especia solamente se encuentra en el planeta desértico de Arrakis, también llamado Duna, el lugar natal del pueblo Fremen. Al inicio de la novela, el Emperador Shaddam IV le asigna al Duque Leto de la Casa Atreides la tarea de administrar Arrakis y recolectar la especia. Sin embargo, esta solía ser la tarea de la Casa Harkonnen, enemigos de los Atreides. La Casa Atreides sabe que esto es una trampa, pero no tiene otra opción más que aceptar. Pronto son traicionados y Paul, el hijo del Duque Leto, y su madre, Lady Jessica, son obligados a huir y son rescatados por un grupo de Fremen. Es aquí que Paul se encamina en un viaje para recuperar lo que perdió y para liberar Arrakis.

Entonces la historia parece bastante simple, y la cosa con Dune es que es constantemente criticada por ser una historia con complejo de salvador blanco, que… sí es, pero es con toda la intención. Pausa. Si no han escuchado el término, una historia con complejo de salvador blanco es una historia que trata temas como el racismo, el colonialismo, el imperialismo, etc., pero que centra a un protagonista blanco cuyo trabajo es «rescatar» o al menos «echarle la mano» a los grupos raciales oprimidos. Es una narrativa bastante paternalista y bastante racista, y es bastante frecuente en el cine y la literatura. Algunos ejemplos incluyen Historias Cruzadas (The Help), Un Sueño Posible, Green Book, Gran Torino, La Leyenda de Tarzan y, por supuesto, Avatar.

Películas con complejo de salvador blanco

Y sí, básicamente esto es lo que pasa en Dune. El joven blanco Paul, también conocido como el mejor chico triste, llega a un planeta lleno de gente morena oprimida, se une a ellos en su lucha y, eventualmente, se convierte en su líder. Entonces sí, sí es una historia con complejo de salvador blanco, pero como ya dije, esto es a propósito. Dune no es un libro que se debería leer solo (que es lo que yo hice. Necesito leer los demás) porque Herbert establece todos estos temas en el primer libro y se pasa el resto de la saga deconstruyéndolos. La saga de Dune es una de las más grandes en el género de ciencia ficción y es una exploración de temas complejos como la evolución humana, la ecología planetaria, el poder, el imperialismo, la intersección de la política, la economía y la religión, y la supervivencia. Es mucho más que solamente la trama del primer libro y necesita ser leída en contexto. Esta es una de las razones por las cuales debería haber más películas.

Así que, sí, solo he leído el primer libro y lo disfruté muchísimo. Quiero leer los demás.

Y hablando de la película…

Dune (2021)

Dune: Parte 1, dirigida por Dennis Villeneuve, es la más reciente adaptación del primer libro de Herbert a la pantalla grande. Bueno, adaptación de la primera mitad del primer libro. Es una historia tan grande que Villeneuve decidió partirla en dos y hacer la primera sin saber si tendría la oportunidad de hacer la segunda.

Por suerte, sí la va a tener.

Me encantó esta película. Visualmente, fue todo un espectáculo. Me gustó verla en el cine (aunque no me gustó estar sentada cerca de gente que no paraba de hablar), me encantó todo lo que vi y escuché, me encantaron las actuaciones y el elenco, y si Zendaya está en una película, probablemente iré a verla con mucho más entusiasmo.

Zendaya ❤

Me gustan mucho las películas que se toman su tiempo al contar una historia, cuando no están corriendo de una escena a otra. Esta película es así, deja marinar a las escenas y las emociones, y no trata de «ponerle humor» con un chiste cada que las cosas se ponen serias. Es una película lenta y larga y me encantó.

Y, sin embargo.

Y, sin embargo, dos horas y medias no fueron suficientes. La película confía mucho en que la audiencia conoce la historia y hay muchos conceptos que son importantes (o lo serán después) que no son realmente explorados. Fui a verla con mi esposo, quien nunca ha leído el libro ni visto versiones anteriores, y tenía muchas preguntas al final. Cuando entré a internet a leer lo que la gente estaba diciendo, vi que se estaba comentando lo mismo: la gente nueva en el universo Dune se había quedado con muchas dudas porque la película no explicó algunos conceptos bien.

Hay otras cosas que se pueden criticar, por supuesto, como el hecho de que no hay actores árabes en esta historia claramente inspirada en la cultura árabe. De cualquier forma, me gustó muchísimo y la quiero volver a ver, una y otra vez.

Así que, sí, Dune me gustó mucho.

Chale: Twitter está fuera de control

Quien pasa tiempo en Twitter sabe que Twitter es un lugar problemático.

Todas las redes tienen lados positivos y negativos y Twitter, como las demás, tiene sus ventajas. Sin embargo, es bien sabido que esta red es conocida por ser particularmente tóxica.

En algunos rincones, que a veces son demasiado grandes como para considerarse rincones, ocupados principalmente por ciertas personas a las que les gusta jactarse de que «no le tienen miedo a la cancelación», el racismo, el sexismo, la homofobia, la transfobia y otras actitudes desagradables son el pan de cada día. Encontrarse en el camino de ese tipo de gente puede ser muy cansado y dañino.

Pero hoy no quiero hablar de esa gente.

Hoy quiero hablar del otro lado de la balanza. Hay una tendencia de ciertas personas y grupos de sobre-reaccionar a lo que sea que alguien esté diciendo, independientemente de si amerita una reacción o no. Esto puede ser por algo que se le quiere atribuir a la persona que está tuiteando, como aquella vez que la YouTuber, Lindsay Ellis, tuiteó que Raya y el último dragón era básicamente Avatar: La leyenda de Aang, y Twitter decidió que eso solo podía significar que Ellis era racista.

Su tuit se refería específicamente al tipo de historia donde el personaje protagonista vive en un lugar donde había armonía hasta que una nación atacó a otra y, para restaurar el balance, necesita viajar de nación en nación, haciendo aliados que se unen a su lucha y al final forma una amistad con el personaje que inició como su antagonista. Pero no, el tuit fue interpretado como racista porque ambas historias se inspiraron en Asia y eso solo puede significar racismo. Lo que inició como un malentendido sobre una película de Disney terminó convirtiéndose en hilos de listas de errores y transgresiones cometidos por Ellis durante los 10 años que lleva en las redes sociales y en YouTube. Todo esto, ella lo explica mejor en su video, Mask Off, así que yo no me voy a detener ahí.

Lo interesante de este fenómeno, es que el comentario que desata el escándalo no necesita insinuar nada malo para ser sobre-interpretado. Basta un poco de imaginación para que sea tomado por gente que solo está esperando el momento para poder insultar a la persona en cuestión. Generalmente, las agresiones que surgen a partir de esto, son justificadas con algún pretexto ligado a la moralidad de la autora del tuit, aunque no haya hecho nada cuestionable. Como ese día que la autora, Roxane Gay, tuiteó que le gustaba el aeropuerto de Tokio porque estaba limpio y alguien se tomó la molestia de escribirle con sarcasmo: «Me pregunto quién lo mantiene limpio» y «Me pregunto cuánto les pagan. Me pregunto cómo viven. Buen viaje».

Como si ella, autora y profesora universitaria estadounidense, tuviera influencia alguna en los derechos laborales de la clase trabajadora en Japón.

Esto tiende a sucederle tan seguido que un tiempo después, Gay terminó tuiteando lo siguiente:

He perdido toda la paciencia con el modo de discurso cibernético donde si alguien dice «amo los chícharos» alguien más le dice «o sea odias las zanahorias y crees que deberían ser erradicadas».

En Twitter algunas personas lo llaman «villano del día». Alguien tuitea algo por más insignificante que sea y otras personas reaccionan como si hubiese sido el insulto del siglo. Por supuesto hay excepciones, por supuesto algunas cosas ameritan respuestas intensas. Cuando alguien es ofensivo o violento, lo mínimo es que la respuesta sea rápida y que el tuit sea reportado. Sin embargo, con otros comentarios, bastaría un breve intercambio de ideas, un simple «yo no estoy de acuerdo». Comunicación medida y moderada, comunicación que invite a la reflexión y abra los ojos a otras perspectivas.

Pero Twitter no es una plataforma que facilite la comunicación medida y moderada que invite a la reflexión. En Twitter, lo de hoy es ser hostiles de la nada, respaldándonos en la acusación de que la persona ha obrado de manera supuestamente inmoral, sin reconocer el hecho de que, en realidad, la persona no nos agrada y de pasada ganar unos cuantos «likes» por haber demostrado nuestra superioridad moral. Y las oportunidades para este extraño comportamiento que solo existe en la red (porque imagínense saltar a insultar a todas las personas que se nos atraviesan en la calle por cualquier cosa) se dan todos los días.

El 30 de agosto de 2021, un tuit particularmente corto bastó para desatar un escándalo en Twitter mexicano. El drama seguía sonando dos días después y las listas de «errores» o de «acciones incongruentes» estaba a todo lo que daba. Y todo empezó con una sola palabra: Chale.

El 29 de agosto, Omar García, diputado federal y sobreviviente de la masacre de Iguala, tuiteó para celebrar su toma de protesta en la LXV Legislatura, donde él participará por primera vez. La respetada lingüista, autora y activista mixe, Yásnaya Aguilar respondió con un «Chale».

Terrible, lo sé. Chale.

Su comentario fue para expresar su tristeza porque Omar García había luchado antes fuera de la organización partidista y, en las palabras de Yásnaya, había sido una de las personas que más les había inspirado en la lucha. Yásnaya cerró su aclaración con un «cambió de opinión y se irá a inspirar otro lado y está bien.»

Pero Twitter ese día decidiría que no, no estaba bien.

Dos días más tarde y seguían lloviendo comentarios que iban desde un reproche por una supuesta falta de respeto a la decisión del diputado, hasta comentarios racistas y ofensivos. Por supuesto no faltaron los tuitstoriadores y tuitarqueólogos que se dieron a la tarea de excavar entre los más de 139 mil tuits que ha publicado Yásnaya, tratando de encontrar algún comentario que «demostrara» su imaginada hipocresía.

Como éste, criticándola por criticar al Estado cuando se atrevió a estudiar en escuelas públicas y becada.

Como todos los que la acusaban de hipócrita por haber contribuido con textos para el periódico, El País (donde contribuye regularmente), la revista, Letras Libres (donde publicó una pieza en 2013) y otros medios de comunicación privados, así como el haber colaborado con el actor, Gael García Bernal, para hacer un documental sobre ambientalismo.

Ese tipo de crítica surge todo el tiempo y yo me pregunto, ¿desde dónde podría entonces hablar alguien que critica los sistemas en los que está obligada a participar? Es la misma crítica necia de «se queja del capitalismo, pero tiene celular», pero ve películas, pero compra en el súper, pero existe. La realidad es que el objetivo de este tipo de comentarios no es apuntar a la supuesta incongruencia, sino silenciar a la persona. En este tipo de comentario, lo mejor es no perder el tiempo, ya que, además de ser tontos, son expresados de mala fe y no porque hay una preocupación moral auténtica.

Lo que más me llamó la atención del supuesto escándalo, ahora llamado «Chalegate» por quienes apoyan a Yásnaya (siguiendo la tradición de llamar a todos los escándalos -gate a partir de Watergate), fue que surgió de un comentario de lo más inocuo. Chale. La respuesta de algunos individuos que se consideran progresistas o liberales (grupos diferentes), aunque inesperada, no me sorprendió. Después de todo, así es Twitter.

Algo que tiene la izquierda en línea (o la Verdadera Izquierda™ edición online), es que siempre está muy preocupada por eso de la ilusión de la moral. Una determinada cosa, acción o aseveración no necesita ser moral, necesita parecer moral. Necesita dar la imagen o la ilusión de solidaridad o de apoyo, para ser aceptable. Y lo contrario también es verdad. Un comentario inocuo, una expresión reservada de desaprobación, de frustración o de tristeza, son suficiente prueba de que la persona no es quien dice ser. El cúmulo de su trabajo no tiene tanto peso como lo que acaba de publicar. Ese «chale» de Yásnaya es suficiente prueba de su hipocresía y su incongruencia, porque está dispuesta a criticar a sus iguales cuando embarcan en un camino diferente al suyo, pero bien que trabaja para el enemigo, para la ultraderecha.

¿Para cuál ultraderecha? No sabemos, porque en realidad nunca ha trabajado para nadie de ultraderecha y lleva toda su vida luchando por una causa justa, pero ese no es el punto. El punto es que para la Verdadera Izquierda™ edición online, es suficiente que Yásnaya no se presente o se comporte exactamente como otras personas esperan que lo haga. Algo similar sucedió el mes pasado con el streamer de Twitch y comentarista político socialista, Hasan Piker.

Lo más absurdo de este tipo de «escándalos» es que, del otro lado, la verdadera ultraderecha anda todos los días en Twitter publicando comentarios violentos y discriminatorios, y tratando de legislar sobre los cuerpos de la gente, y las izquierdas online están más ocupadas vigilándose, controlándose y discutiendo entre ellas. El PAN está aliándose con Vox, pero el verdadero problema es que Yásnaya dijo chale y a veces escribe para El País.


Cada que esto sucede, yo me pregunto por qué. ¿Qué es lo que lleva a la gente a reaccionar de esa forma y a hacer escándalos de conflictos absurdos?

Yo estoy de acuerdo con Lindsay Ellis en su aseveración durante una entrevista con The Financial Diet de que la gente ya no sabe disentir sin sentir la necesidad de justificarse en algún asunto de justicia social o moralidad. Ellis, hablando de su reciente mala experiencia en la red, comentó que la gente ha «perdido la habilidad de decir ‘esto no es para mí’» y yo creo que tiene razón. Entre los miles de tuits que le llovieron, había una cantidad alarmente de gente diciendo que ya solo esperaba a que otra persona de YouTube tuiteara algo inoportuno para que «fuera su turno». Creo que en temas de justicia social, las redes han sido una espada de dos filos, por un lado es más sencillo hacerse escuchar y hablar contra los sistemas de opresión. Por otro lado, se ha creado un ambiente hostil donde todas las personas necesitan estar cuidando mantener esa imagen perfecta de moralidad, y yo creo que es precisamente por la presión de mantener la imagen que la gente tiende a atacar a otros usuarios: necesitan demostrar, no solo que son personas morales, sino que son moralmente superiores.

Algo interesante que leí el otro día en un estudio publicado en el American Political Science Review, The Psychology of Online Political Hostility: A Comprehensive, Cross-National Test of the Mismatch Hypothesis, escrito por Alexander Bor y Michael Bang Petersen. Según Bor y Petersen, el discurso político en las redes es percibido como más hostil, no porque haya más personas hostiles, sino porque los ataques en línea son más visibles. La gente que realmente está dispuesta a entablar una conversación y a intercambiar ideas no se alborota en la redes lo suficiente como para buscar el historial de errores de las personas, ni se pone a insultar a diestra y a siniestra. Bor y Petersen concluyen que la gente que busca alcanzar un cierto estatus a través de la hostilidad es más visible en las redes. Y esto es porque Twitter está funcionando de manera correcta, ya que lo que pega en Twitter son los likes y los clics, y la gente aprovecha estas situaciones para generar reacciones y recibir likes. Cada reacción y cada like hace al tuit más visible, lo muestra a más personas y le da más alcance, en otras palabras, genera «engagement», interacciones con la página o la marca y que hacen que a la persona usuaria regrese una y otra vez. Es decir, este tipo de ataques en masa y de interacciones hostiles representan un beneficio para las empresas.

Todo esto provoca que, las empresas no tengan incentivos para fomentar un ambiente armonioso y seguro para quienes usan sus plataformas (hablando de todo: acoso, desinformación, pornografía infantil, etc.) y que la responsabilidad de desarrollar estrategias de manejo y respuesta en las redes muchas veces recaen en quienes las usan.

Y quienes las usan muchas veces están más preocupadas por un chale o por el historial de errores de aquellas personas que podrían ser sus aliadas que por lo que realmente está pasando fuera de la pantalla.

Chale.