De Mujeres Difíciles y de la empatía que no siempre tenemos

Mujeres Difíciles es una colección de cuentos escritos por la autora estadounidense, Roxane Gay, quien ha aparecido varias veces en el blog. Hace tiempo escribí sobre Confesiones de una Mala Feminista y mencioné el libro del que escribo hoy en mi Calendario de Impacto de febrero. Roxane Gay es una autora a la que sigo desde hace un par de años y en general estoy al pendiente de las cosas que escribe, ya sea en periódicos, en revistas, en ensayos y artículos de opinión o en tuits. Estoy suscrita a su newsletter y siempre me interesa saber qué piensa, aunque no siempre estemos de acuerdo.

Roxane Gay en entrevista con Vanity Fair

Entonces vi a alguien en Twitter recomendar Mujeres Difíciles en su club de lectura y pensé, ¿por qué no? ¿Qué tan difícil puede ser?

Es una lectura difícil.

CW: violencia sexual.

No por la prosa o por el lenguaje. La lectura es difícil porque trata temas difíciles, situaciones de violencia, de trauma, de cosas que sabemos que se viven en el día a día. Algunas historias me hicieron pensar, otras enojar, al menos una me dejó muy, muy triste y una de ellas es casi autobiográfica y me dolió tanto como la primera vez que la escuché. Algunas tienen finales felices, otras… solo finales. Hay dos que parecen de fantasía y una tercera está situada en un futuro distópico y, sin embargo, todas tienen algo de realidad, todas tienen algo que le ha pasado a alguien.


Intenta no caminar ni muy deprisa ni muy despacio. No quiere llamar la atención de nadie. Finge no oír los silbidos y los piropos y los comentarios obscenos. A veces se le olvida, y sale de casa en falda o en camiseta de tirantes porque hace un día caluroso y quiere sentir el aire cálido en su piel desnuda. Al poco, cae en la cuenta. … Cuando sale tarde de la oficina o del bar, llama a un taxi y, cuando el vehículo se para delante de su edificio, otea rápidamente la calle para asegurarse de que puede recorrer sin peligro la corta distancia entre el bordillo y la puerta. Una vez le contó estas precauciones a un amigo y él le dijo: “Has perdido completamente la cabeza.” Después se lo contó a una nueva amiga en el trabajo y esta le dijo: “Cariño, no estás loca. Eres mujer”.

En qué piensa una mujer loca cuando camina por la calle, en Mujeres Difíciles.

Como siempre en una colección de cuentos, no todos me gustaron por igual y el libro ha recibido críticas porque a veces pareciera que las mujeres en cuestión solo encuentran satisfacción si son tratadas violentamente o si son abusadas y agredidas. No sé si estoy de acuerdo con esta crítica. Efectivamente, algunas mujeres buscan la violencia para sentir algo. Un cuento particularmente triste presenta a una protagonista que se busca a un hombre abusivo y golpeador porque siente que merece ser castigada. Pero nunca sentí que fuera porque “solo así encuentran satisfacción”, los personajes, como la gente real, son complejos y a veces toman decisiones autodestructivas, especialmente en respuesta a un trauma. Yo no creo que la literatura siempre deba presentar ejemplos a seguir o situaciones seguras, yo creo que la literatura debe ser honesta y este libro es honesto. Además, nunca presenta esas situaciones como algo positivo, ni busca justificarlas. Son lo que son: complicadas.

Alguien comentó que Mujeres Difíciles no debería llamarse así porque no son las mujeres quienes son difíciles. Viven situaciones difíciles, pero las difíciles no son ellas. En su momento pensé que estaba de acuerdo. A mí tampoco me parecieron mujeres particularmente difíciles. ¿Cómo podríamos decir eso de ellas, sabiendo lo que vivieron y lo que sienten y piensan? ¿Cómo llamarles difíciles si conocemos sus razonamientos y sus experiencias?

Y entonces entendí. ¿Qué pasa cuando no?

¿Qué pasa con todas las mujeres que están fuera de esas páginas? ¿Con las que coincidimos en el día a día? Esa joven que no quiere moverse a ningún lado si no va su hermana con ella, esa mujer que se sienta a llorar en el estacionamiento del supermercado enfrente de todos, esa mujer que se rehúsa a sonreírle a sus compañeros de trabajo, todas esas mujeres que no se comportan “como deberían”. ¿Acaso no las llamamos difíciles?

Es más fácil sentir empatía cuando vemos todo lo que alguien está pasando y pensando, cuando sabemos lo que ha vivido, cuando lo tenemos plasmado en el papel. No lo es tanto, cuando lo único que sabemos es lo que vemos: que no sonríe, que está llorando otra vez, que anda de inflexible. No conocemos su situación, sus pensamientos, sus luchas y entonces las juzgamos y las llamamos difíciles, dramáticas. Nos molesta que están haciendo aspavientos, nos molesta que no se dignan a explicar. Nos molesta que la realidad es que no le deben una explicación a nadie.

Mujeres Difíciles es un libro que me hizo sentir muchas cosas, pero no fue sino hasta que terminé y pasó un tiempo que entendí a lo que el título se refiere. El ejercicio en empatía no está dentro de las páginas; está afuera en el mundo real con las mujeres que no conocemos, que solo vemos al pasar. Donde nuestras interacciones son limitadas y nuestras impresiones delatan nuestra falta de empatía, porque no perdemos el tiempo en juzgarlas, en llamarlas arrogantes, amargadas, pesadas, difíciles.

Todas las historias son de ficción, pero todas tienen algo conectado a la realidad, a experiencias que millones de mujeres viven todos los días. Supongo que eso es lo más difícil de todo el libro: el saber que esas realidades están presentes y el darse cuenta de la facilidad con la que juzgamos a quienes las viven.

Descorazona que a una mujer con personalidad la llamen difícil.

Roxane Gay

Hood Feminism, de Mikki Kendall, debería ser lectura obligatoria

Este post es un breve comentario sobre el libro Hood Feminism: Notes From The Women That A Movement Forgot, de Mikki Kendall. Para una conversación más amplia sobre los temas del libro, nos vemos próximamente en el canal de YouTube, La Otra Libreta, con una invitada especial.

Hood Feminism, de Mikki Kendall

Publicado en marzo del 2020, Hood Feminism todavía no tiene una versión en español, pero es una lectura tan importante, que yo espero que salga muy pronto. Este es un libro sobre las mujeres que el movimiento feminista “mainstream” ha ignorado (las mujeres de color o pertenecientes a grupos racializados, las mujeres de bajos recursos, las mujeres trans, etc.) y sobre los temas de los que no siempre hablamos cuando hablamos de feminismo.

Como la violencia armada.

Como el fetichismo de los estereotipos.

Como de la intersección de color de piel y pobreza.

Como del papel que juegan las personas que se consideran aliadxs.

En una serie de ensayos, Mikki Kendall nos habla de la realidad de un movimiento que históricamente ha centrado a un grupo muy específico de mujeres y que ha tenido un punto ciego muy grande cuando se trata del otro gran problema de nuestras sociedades: la supremacía blanca.

Y el capitalismo, digo yo.

La meta principal del libro es, si no mostrarnos, al menos recordarnos la importancia de la interseccionalidad en el feminismo.

Ok, pausa: ¿Qué es la interseccionalidad?

El término fue acuñado por la jurista afroamericana Kimberlé Crenshaw en 1989. Es un enfoque para examinar como los distintos aspectos de la identidad social y política crean distintos niveles de discriminación y privilegio.

Hay distintas fuentes estructurales de desigualdad, hay más de una “razón” por la cual alguien puede vivir discriminación. A grandes rasgos podemos decir que los hombres blancos como grupo tienen una posición de más poder en las jerarquías sociales que las mujeres blancas, pero las mujeres blancas tienen una posición de más poder que los hombres de color, ellos a la vez tienen más poder que las mujeres de color, y así sucesivamente.

Esto significa que las mujeres blancas (como grupo) están en una posición social donde pueden ser oprimidas por hombres blancos, pero donde pueden oprimir a hombres y mujeres pertenecientes a grupos racializados. A esto se le suma también el dinero que tienen, el estatus social, su religión y su identidad y orientación sexual. Todos esos son factores que influyen en el acceso a los recursos, a la educación de calidad, oportunidades laborales, movilidad social, etc.

Mikki Kendall en entrevista con Esquire, traducción mía.

Cada ensayo se enfoca en un tema diferente: la justicia alimentaria, la inequidad educativa, el sistema de prisión, la necesidad de proveer las condiciones para tener una vida familiar estable, etc. etc. y en quizás uno de los capítulos más importantes, Kendall habla de la gente que se considera aliada, incluyendo a otras feministas. Específicamente a las que se consideran feministas, pero que no pertenecen a grupos vulnerados.

Kendall comenta cómo necesitamos reconocer que tenemos puntos ciegos en nuestros análisis y nuestras experiencias, por lo que no podemos pretender saber cómo otras mujeres deberían llevar su feminismo, exigir justicia o alzar su voz. Necesitamos tener cuidado de no querer imponer una forma de pensar o actuar sobre las mujeres que viven una realidad distinta a la nuestra solo porque “nosotras leímos la teoría” y tenemos el título académico, el “status”. Al final del día, solo es eso: teoría. No es lo mismo leer sobre algo que vivirlo.

Nuestro trabajo como aliadas, en las palabras de Kendall, no nada más es escuchar o pasar el micrófono, en ocasiones nuestro trabajo como aliadas es bajarnos de la tarima por completo.

Hablando del nivel socioeconómico por ejemplo, para una mujer con suficientes recursos, su feminismo tiene que ver con que ella tenga la libertad de decidir si quiere ser ama de casa o salir a trabajar. Está empoderada para tomar esa decisión. Si se quiere salir a trabajar, puede contratar a alguien que le cuide a sus hijos, les ayude con la tarea, les haga de comer, etc. Para una mujer de bajos recursos, esa decisión no existe porque tiene que ir a trabajar para mantener a su familia. Tal vez ella es quien tiene que dejar a sus hijos en casa, solos porque no le alcanza para contratar a nadie, y su trabajo es ir a cuidar a los hijos de la mujer que tuvo la libertad de decidir.

¿Qué está haciendo el feminismo por esa mujer que no tiene libertad de decisión? ¿Qué pasa si la mujer con recursos decide no pagarle el aguinaldo, no la da de alta en el seguro social, no le paga vacaciones, no la considera en tiempos de pandemia? ¿No está viviendo su feminismo mientras oprime a otras mujeres?

Hood Feminism es un libro que nos recuerda que necesitamos aprender a ver más allá de nuestras experiencias y de lo que creemos saber, y que necesitamos cuestionar no solo los sistemas que nos oprimen a nosotras (como el patriarcado), sino los que nos benefician, como la supremacía blanca, la heteronormatividad, etc. Ser interseccional es reconocer que no podemos resolver las inequidades sociales si solo nos enfocamos en un aspecto de ellas. No es solo un sistema de opresión. Son muchos y todos están entrelazados.

Algo que me gustó del libro es que no es solo un texto académico o un trabajo de investigación: es también un libro de memorias. La autora habla de su vida y de sus experiencias. Lo cual es bien importante porque todo su punto es que no debemos enfocarnos en los libros de estudio y los términos académicos por encima de las experiencias vividas.

Eso no evitó que algunas personas se quejaran en Goodreads porque “ya son feministas y ya saben lo que es el feminismo interseccional” y que el libro es para principiantes porque son muchas historias de su vida y no tantos datos. Yo me pregunto si no necesitarán leerlo de nuevo porque parece que están cayendo en las mismas actitudes que el libro cuestiona.

Si no habían escuchado el concepto de la interseccionalidad en el feminismo, este es un buen lugar para empezar. Si ya lo conocen, este libro es una buena lectura para conocer las experiencias de otras personas.

He estado leyendo sobre feminismo

Recientemente me he dedicado a buscar más libros que están relacionados de una u otra forma con el tema del feminismo. Principalmente para aprender qué hay, de qué se está hablando y qué se viene discutiendo desde hace ya muchos años. Hay distintas ramas del feminismo y no todas las personas que nos llamamos feministas estamos de acuerdo en más de un punto. Este tema no es nuevo y hay muchas opiniones y muchas luchas por delante, pero a veces una se siente ligeramente confundida, especialmente cuando quiere leer más y no sabe por dónde empezar o por dónde seguir.

Ahí es donde entra este post. En un formato parecido al que usaba cuando apenas comenzaba este blog, he decidido hacer una lista de algunos libros recientes que he leído relacionados con el feminismo. La idea es que sirva para ponernos al corriente sobre las cosas que he leído recientemente, pero también que funcione como una guía ligera de recomendaciones para quienes quisieran empezar a leer más sobre el tema o simplemente están buscando algo diferente. Eso sí: esta no es una guía definitiva. para algo parecido vayan a asomarse a páginas como la de La Langosta Literaria, que descubrí hace poco y me ha sido bastante útil, al menos para agregar títulos a la interminable lista de libros por leer.

Los títulos aquí recopilados son más bien de libros que se me han atravesado en el camino. Algunos están pensados como literatura feminista, otros son estudios científicos, otros son memorias y, al menos en uno de los casos, creo que lo más feminista es el título. Traté de darles un orden de ligero y/o corto a largo y/o pesado. No siempre funciona, dadas las diferencias de género entre uno y otro, pero de algunos he escrito en el pasado, así que ahí está el link para que puedan leer lo que pensé en su momento.

Sin más que decir, aquí están mis libros recientes sobre feminismo.

Todos Deberíamos Ser Feministas, de Chimamanda Ngozi Adichie

Este breve ensayo de la autora nigeriana, Chimamanda Ngozi Adichie, es una adaptación de la TED Talk que dio en el 2012. El ensayo incluye anécdotas personales de la autora y de su vida en Nigeria, como la primera vez que escuchó a alguien decir “suenas como una feminista”, pero también incluye análisis de la masculinidad, de la feminidad, de los estereotipos y de lo que significa ser feminista. Adichie tiene un estilo ligero, claro y muy ameno. En las palabras de Rupert Hawksley para The Telegraph, «este podría ser el libro más importante que leas este año.»

Jesus Feminist, de Sarah Bessey

Escrito por la autora estadounidense Sarah Bessey, Jesus Feminist es menos un libro feminista y más bien un libro de memorias de una mujer que nació y creció en una iglesia donde, según ella cuenta, los hombres y las mujeres eran tratados con equidad y respeto, y no fue sino hasta que llegó al sur de los Estados Unidos que descubrió que este no era el caso dentro de todas las iglesias evangélicas. La siguiente parte del libro es su argumento sobre por qué la equidad de género es algo bueno y sobre cómo las mujeres siempre han hecho cosas buenas y Dios nos ama por igual. Y la tercera parte del libro la dedica a discutir algunos de los versículos que han sido utilizados por ciertos grupos para cerrarle la puerta a las mujeres dentro de las iglesias.

Sin embargo, la razón por la cual digo que este no es un libro particularmente feminista es que la autora se llama a sí misma feminista (y se autodenomina Jesus Feminist) pero en realidad nunca se detiene a explicar lo que el feminismo es para ella o como lo ha reconciliado con lo que ha aprendido y vivido en las iglesias evangélicas sureñas. Alguien más sugirió que este libro debería haberse llamado algo así como La Hija de Abba, ya que para ella es muy importante reconocer a Dios como padre (Abba es el nombre que se le da a Dios Padre en arameo) de todos y todas. En general es un libro recomendado para las amistades evangélicas que todavía tienen problemas con la palabra feminista, no para las amistades que ya se consideran feministas.

Confesiones de Una Mala Feminista, de Roxane Gay

Este libro tiene su propia entrada en el blog. En resumen, es una lectura a veces ligera y siempre personal recomendada para todas las feministas. Es al mismo tiempo un libro de memorias (mi género favorito) y una serie de comentarios de cultura popular. En ocasiones era muy claro que yo no coincido con el público objetivo de este libro (es muy estadounidense), pero es una lectura que vale la pena. Gay es amena, directa y escribe las cosas de tal forma que parece que estamos sentadas en un café.

Un Cuarto Propio, de Virginia Woolf

De este ensayo largo, basado en una serie de lecturas que Virginia Woolf dio en las universidades de Newham y Girton, ya hay una entrada en el blog. Basta decir que para Woolf, la mujer necesita dos cosas para poder entrar a la esfera pública que le ha sido negada durante tantos siglos: dinero y un cuarto propio. El estilo es totalmente Virginia. Virginia, Virginia, mi amor. Es profundo y bien pensado, muy de su época pero muy moderno. Siempre me gusta leerla y este libro no fue la excepción.

La Mujer Invisible, de Caroline Criado-Pérez

De este libro ya he hablado varias veces. Escribí de él en el newsletter mensual que envié en marzo, pero por si se lo perdieron, el libro habla de lo que llamamos brecha de datos de género. Es decir, que el mundo ha sido, muchas veces de manera inconsciente, estudiado por hombres y para hombres, por lo que casi todo lo que tenemos y conocemos hoy en día ha sido diseñado a su medida. Desde cosas elementales como el tamaño de un teléfono celular, hasta cosas importantes como los dummies de simulación de choques, o incluso el diseño de los sistemas de transporte público. Un libro lleno de minuciosos estudios y datos recopilados durante años, es una lectura indispensable para todas las personas que quieren estar informadas sobre cómo está construido el mundo que nos rodea.

Cuestión de Sexos, de Cordelia Fine

Siguiendo con los libros de investigación mencionados en el newsletter de marzo de este año, Cordelia Fine se embarca en un viaje de descubrimientos, nadando en el vasto océano de estudios e investigaciones de los campos de psicología y neurociencia, y nos lleva con ella en su búsqueda por la verdad detrás de los mitos sobre “el cerebro femenino y el cerebro masculino”. Son muchos estudios y más datos, por lo que a veces se siente pesado, pero la conclusión es irrefutable: desde el momento en que nacemos, estamos constantemente bajo la influencia de las generalizaciones y suposiciones culturales sobre el género.

Calibán y la Bruja, de Silvia Federici

Calibán y la Bruja es uno de esos libros que necesito leer dos o tres veces para acabar de digerirlo. Federici, motivada por los movimientos feministas estadounidenses de la década de los 70, decidió investigar más sobre el origen de la opresión de las mujeres y encontró dos corrientes principales que hablaban al respecto: el feminismo radical y el feminismo socialista. Sin embargo, ninguno logró satisfacer a Federici. Así nació Calibán y la Bruja, donde busca analizar la transición del feudalismo al capitalismo desde la perspectiva de la mujer: ¿cómo afectó la transición al capitalismo a las mujeres? ¿qué sucedió con el trabajo doméstico no remunerado? ¿qué hizo la domesticación del cuerpo? y, sobre todo, ¿por qué la caza de brujas fue clave para establecer el sistema capitalista?

El Segundo Sexo, de Simone de Beauvoir

Esta obra de Simone de Beauvoir es una de las lecturas indispensables de los movimientos feministas que tenemos hoy en día. Beauvoir analiza la identidad de las mujer desde distintas perspectivas: histórica, psicológica, sociológica, biológica y antropológica. Habla de la reproducción, de la situación de vida, de las libertades y las limitaciones de las mujeres y explora lo que es realmente ser mujer. De ahí viene la frase ya conocida, «No se nace mujer: una llega a serlo», ya que su conclusión es que nuestra idea de lo que es (o debe ser) una mujer ha sido construido durante siglos por la sociedad misma.

Este libro lo estoy escuchando en Audible y todavía me falta un rato para terminarlo. Una de las razones por las que no estoy avanzando tan rápido con él, es que seguido necesito pausarlo para reflexionar sobre lo que acabo de escuchar y tomar algunas notas. Simone demanda atención.

Confesiones De Una Mala Feminista: Cuando te gusta más la autora que el libro

Confesiones de Una Mala Feminista es una colección de ensayos escritos por la autora y profesora universitaria, Roxane Gay. El título original es Bad Feminist, pero, para mi sorpresa (y la de muchas otras personas que lo compraron) el libro en realidad habla relativamente poco del feminismo y de la lucha feminista. Confesiones De Una Mala Feminista es un poco de todo: ensayos sobre la sociedad, el racismo y la discriminación, libro de memorias y algo parecido a una selección de posts de blog.

La introducción presenta su idea del feminismo y habla de por qué decidió llamar al libro Confesiones De Una Mala Feminista, o, en inglés, simplemente Bad Feminist, pero los ensayos varían y los temas van desde cosas como las películas de Tyler Perry, Crepúsculo y Los Juegos del Hambre, hasta historias personales y aterradoras, de esas que nos recuerdan crudamente la realidad del mundo en el que vivimos, especialmente como mujeres.

Algunos capítulos se leen como conversaciones con la autora. Probablemente esos fueron los que más disfruté. A veces hablaba de cosas ligeras, como su afición al Scrabble competitivo y de su némesis en las competencias. Esas experiencias me hicieron reír y recordar los años en los que todo el tiempo quería jugar Scrabble. Pero otras veces hablaba de cosas pesadas y profundamente dolorosas, cosas que me entristecieron, me hicieron enojar, me incomodaron y sobre todo, me hicieron pensar en la vida y en cómo la vivimos, en lo que aceptamos y las cosas a las que estamos resignadas.

Sin embargo, siento que esos capítulos profundos se perdieron un poco entre las páginas donde el texto parecía un post de blog sobre alguna serie o una película. No que eso sea malo, si a alguien le gusta hablar de series y de películas en posts de blog, es a mí. (He escrito de Star Wars, de Juliet, Naked y de Inesperado, entre otras.) Pero es ahí donde pienso que, tal vez, hubiera sido mejor que se quedaran como posts de blog. Cuando veo un post de una película o serie que me interesa, lo leo. Si es de un programa que no conozco, en general me lo salto. Sus comentarios sobre la serie Girlfriends o las películas de Lifetime Movie Network son el tipo de post de blog que tal vez leería de manera superficial y rápida, como un vuelo de pájaro. Los temas son importantes, pues habla de la representación en las series como Girls, la serie de HBO de Lena Dunham o del rol que juegan las mujeres en las producciones de Tyler Perry. Pero yo tengo dos problemas: no me interesa ver nada que haga Lena Dunham y nunca he visto una película de Tyler Perry. Si Confesiones De Una Mala Feminista fuera un blog, lo seguiría en todas las redes sociales, pero probablemente me brincaría esos posts simplemente porque no conozco esos programas.

Otro ejemplo son sus comentarios sobre películas como Crepúsculo y Los Juegos del Hambre, los cuales, tal vez estaban frescos en el 2013, cuando salió el libro de Gay, pero hoy en día no tienen nada que no hayamos escuchado o leído ya en los más de diez años que tienen ambas sagas en el mercado. Las críticas y las alabanzas son las mismas de aquel entonces y, si vamos a retomar los libros, tal vez deberíamos abordarlos desde puntos de vista distintos.

Roxane Gay es una mujer inteligente y destacada, siempre tiene un punto o algo interesante que comentar, y en general, me gusta saber sus opiniones. Supongo que es por eso que, cuando pienso en este libro, pienso que me gustó bastante (tanto así, que lo puse en mi lista de libros favoritos del 2019), pero la realidad es que no lo disfruté tanto como hubiera querido. Tal vez porque yo no soy parte del grupo al que está dirigido, tal vez porque el título me hizo pensar que sería un poco diferente. Sin embargo, es una lectura que me dio mucho en qué pensar y me enseñó cosas nuevas.

Definitivamente recomiendo a Roxane Gay y sus tan atinados comentarios sobre el movimiento feminista:

¿Cómo conciliar las imperfecciones del feminismo con todo el bien que puede hacer? En verdad, el feminismo tiene sus fallas porque es un movimiento impulsado por personas y las personas son intrínsecamente imperfectas. Sea por la razón que sea, lo juzgamos con una vara de medir poco razonable, que le exige ser todo lo que queremos y tomar siempre la mejor decisión. Cuando el feminismo no cumple nuestras expectativas, sacamos la conclusión de que el problema es del feminismo en sí y no de las personas imperfectas que actúan en su nombre.

Range: Try, try, try, and then focus

Throughout my life, I’ve explored many paths and taken different routes. When I was fourteen, I wanted to be an opera singer, so I spent years being classically trained. I then joined the Model United Nations team at my school and decided that I wanted to study Political Science instead. I didn’t stop singing, though. Instead, I spent the next five years trying to choose between Opera and Political Science. I also danced classical ballet for eight years. I finally chose Political Science and moved to Germany to study it.

A year and a half into my bachelor, I switched to a double bachelor program and also studied English Philology. My focus was language science and, in particular, historical linguistics. I spent many semesters looking at old texts, translating poems and learning Old English. Hwæt!

And no, Shakespeare is not Old English. Shakespeare is Early Modern English. This is Old English:

After finishing my bachelor’s degree, I moved back to Mexico City, where I enrolled in a professional make-up course that lasted three months and I got a certificate that allowed me to work as a make-up artist. I was also working as a translator and as a language teacher.

Nevertheless, I moved back to Germany, where I started my master’s degree in Political Science. On the side, I still work as a language teacher and I spend my days trying to decide whether I should study another master in Linguistics or whether I should move on and pursue a PhD.

I have also spent a lot of time during the last five years feeling guilty about doing so many different things instead of choosing one and focusing, specializing. For a long time, I had no idea what I wanted to focus on in Political Science. I like so many things, I have so many interests, surely to focus on one is not the way to go. Oh, but it is, my mind would say. If you don’t focus, you will not be able to find a job. You’ll never be truly great at something. You need to specialize in something, be as specific as possible, be the only one doing it.

But I wasn’t doing that. I mean, a master’s degree in Political Science is as broad as it gets. And I have done a lot of things: I have gone deeper into populism, nationalism, language in politics, humanitarian aid, state-building, and gender. Not to mention the fact that I’m really into political theory and philosophy. And for the most part, I’ve enjoyed everything that I’ve explored. But there has always been that little thought in the back of my mind, especially when I start thinking about pursuing yet another interest: You’re doing too many unrelated things, you need to focus, you need to specialize now.


Range, by David Epstein

David Epstein is an investigative reporter at the nonprofit ProPublica. He is also a writer. He wrote The Sports Gene: Inside the Science of Extraordinary Athletic Performance and Range: Why Generalists Triumph in a Specialized World. Before that, Epstein worked at the sports magazine Sports Illustrated, but his bachelor’s degree is in Environmental Science and Astronomy, and he has two master’s degrees in Environmental Science and Journalism. It seems like a long way between Astronomy, Sports Illustrated and a nonprofit newsroom. And yet here we are.

Epstein spent over a year doing research for this book and it shows. It is a series of case studies and investigative journalism, and they all point to one idea: overspecialization is not always (in fact, almost never) the best way to move forward. Instead, people need range. That is, diverse experience across multiple different fields, in order to succeed in today’s complex world. The world, has tons of wicked problems, and the environments in which we usually work are wicked environments. In Epstein’s words, “wicked environments, [where] not all information is available when you have to make a decision. Typically you’re dealing with dynamic situations that involve other people and judgments, feedback is not automatic, and when you do have feedback it may be partial and it may be inaccurate.” To Epstein, our world demands “conceptual reasoning skill that can connect new ideas and work across contexts” (Range, p.53). In short, having range means having more tools to deal with problems, it means being able to see a problem from different perspectives.

The point is, we need range to be able to solve problems and late specialization because we’ve spent the first years exploring different things is better than early specialization.

Ever since I read this book, I have worried less about not having specialized yet. And not worrying about it has helped me dive deeper into different themes and topics that I was hesitant to explore before. I know now what I want to really dive into, I now know my area of specialization, but I also know that I don’t have to be limited to one thing, one field. It has been by pursuing other interests, really getting into them, that I was able to find my niche, the one thing that I want to specialize in. At least for the foreseeable future.

I really hope everyone reads this book, and I really hope that everyone who reads this book gets motivated to try out new things and is not afraid of pursuing their interests. Have, as Epstein calls it, a “sampling period”, see what works for you and what doesn’t, explore every path and find your way.

“We learn who we are in practice, not in theory.”

Herminia Ibarra

As to the link between make-up and political science. I still haven’t found it, but at least I will look fabulous while writing my dissertation.

Michelle Obama’s “Becoming” and The Big Question

Last year, I bought Michelle Obama’s autobiographical book, Becoming. It was a bit long but it was rather good and pretty interesting. She talks about her life, her early childhood in Chicago (the south side, as she proudly says), how she was placed in a group for particularly talented students, how she went to college at Princeton and later to Harvard Law School, and how, after so many years of academic excellence and success after success, she came to a realization: 1) Her need to be the best had been rather aimless, and 2) she was still asking herself the same question over and over: Am I good enough?

And these two key aspects of her life are what stayed with me the most. She went down a path that many people can only dream of: she was smart, motivated, had high marks at school, got into the best schools and programs, and got a high-paying job at a law firm in her twenties, and after achieving all of this, she realized that she did not feel like she was living a fulfilling life. It was a successful life, but not a fulfilling one.

It is interesting to see that this rather straightforward but ultimately disappointing path to success was guided by her constant need to prove to herself and to the world that she was good enough.

Am I good enough?

This question has followed Michelle Obama since her early childhood. It made her insecure, but it pushed her to be the best she could be, and then it kept haunting her.

Becoming resonated with me because that four-word question is the same one I ask myself at least every week. It’s the same one a lot of us ask ourselves.

Am I good enough?

I asked myself that question when I applied for my bachelor’s program and then my master’s program. I have asked myself that question every time I apply for a job, every time I start a new project, every time I write an article, a university paper, a blog post, or a script for a video. It is always with me.

I have found that the only way to go, is to move forward. There is no way I can say “no” to that question because then I’d never get anything done. For Michelle, the only answer was also to push forward with all the energy and intensity that she had until she crashed into a wall. But then, she started looking for other projects, projects that were meaningful and that helped her have a fulfilling life.

This book helped me remember that, no matter what I do, I want my life to be meaningful, to be fulfilling. I don’t want to be successful just for the sake of it.

I can’t say, however, that I loved this book. It is well written and it is very interesting to read about her life and her adventures, first as a single woman and then with Barack Obama, who is undoubtedly an interesting person, even if I disagree with many of his policies. But there were some elements of this book that simply didn’t click with me. For starters, it is decidedly U.S.-American, which is totally fine and expected (she is the former First Lady of the United States, after all), but I’m not American. I’m not into all that patriotism and American exceptionalism. I expected those elements, of course, but I never enjoy them, and this book was no different.

But the honesty with which she talks about her life, her flaws, her ambitions and insecurities, as well as the warmth of her storytelling made it worthwhile. It made me connect with her. She and I have virtually nothing in common, but I found myself in those pages, feeling those insecurities, asking myself that same question, the big question, am I good enough?

I sure hope yes.

Happy Easter.

Emily Wilson, La Odisea y el Poder de la Traducción

“Tell me about a complicated man.
Muse, tell me how he wandered and was lost
when he had wrecked the holy town of Troy,
and where he went, and who he met, the pain
he suffered in the storms at sea, and how
he worked to save his life and bring his men
back home. He failed to keep them safe;
poor fools, they ate the Sun God’s cattle, and the
god kept them from home. Now goddess, child of Zeus,
tell the old story for our modern times.
Find the beginning.”

La Odisea, atribuida al poeta Homero, nunca había sido traducida al inglés por una mujer. ¿Sabían eso?

No es que sea malo que las otras traducciones hayan sido hechas por hombres. De ninguna manera. Son las traducciones que nos han ayudado a contar la historia una y otra vez, que nos han llevado con Odiseo desde la isla de Calipso hasta los brazos de su fiel esposa, Penélope. Las que han inspirado a miles de lectores y escritores durante siglos. En Ulysses, considerada la novela más importante en inglés del siglo XX, James Joyce nos presenta a Leopold Bloom en su viaje por Dublín que, en un día, refleja el de Odiseo.

Pero La Odisea nunca había sido traducida al inglés por una mujer.

¿Y qué diferencia hace? ¿Qué acaso no da lo mismo si la traduce un hombre o una mujer? Después de todo, lo único que hace una traducción es presentarnos el texto en un idioma que podemos entender.

Pero la traducción es mucho más que solo repetir un texto en otro idioma. Se requieren conocimientos no solo lingüísticos sino culturales, se requiere que la traductora o el traductor entienda a lo que el original se refiere y pueda presentar un equivalente. Para traducir un texto, se requiere la habilidad de adaptarlo para que otros grupos lo entiendan y conecten con él, pero sin que pierda su esencia, ni aquello que lo hace ser. La persona que traduce debe tomar decisiones con respecto a todo, vocabulario, gramática, registro etc.

Entonces, ¿qué hace a esta traducción especial? ¿Por qué deberíamos ponerle atención?

Bueno, querido lector, querida lectora, porque La Odisea, traducida por Emily Wilson, es quizás una de las mejores traducciones para nuestros tiempos. Cada una de las decisiones que Wilson tomó tiene un propósito específico. El lenguaje que utiliza, así como las palabras que escoge distinguen esta traducción de las anteriores y el resultado es un texto limpio, bello y que realmente respeta el lenguaje del original.

A diferencia de traductores anteriores a ella, quienes tomaron un poema épico y lo re-escribieron con palabras grandes y oraciones majestuosas, Emily Wilson decidió preservar la simpleza del original. Homero no habla con palabras rimbombantes, no tiene un lenguaje particularmente complejo, es más bien repetitivo. Wilson aprovechó estas repeticiones para explorar las posibles distintas interpretaciones del griego original de acuerdo a la situación en la que se encuentra Odiseo. Un último elemento del lenguaje homérico es que a veces pareciera que el único conector que conoce es “y”. Querido lector, querida lectora, si está leyendo a Homero, olvídese de las otras conjunciones.

Otras traducciones reproducen el poema como si fuera prosa. Esto se entiende perfectamente porque el ritmo y la métrica de la poesía en la antigua Grecia eran totalmente distintas al ritmo y la métrica de la poesía moderna, pero Emily Wilson, en lugar de contar el poema como prosa, decidió adaptar el poema para nuestros tiempos modernos, con la métrica de un poema moderno.

El griego está en hexámetro dactílico, la métrica clásica griega:
da DUM DUM / da DUM DUM / da da / da da / da DUM DUM / da da

El inglés de Wilson está en pentámetro yámbico, la métrica tradicional en inglés, la métrica de Shakespeare, de Milton y de Keats:
da DUM da DUM da DUM da DUM da DUM

Con este cambio, Emily Wilson no solo mantiene la sensación de que estamos oyendo poesía, sino que logra hacerlo en el mismo número de líneas que tiene el original. Otras traducciones son más largas.


Pero la persona que traduce no es una computadora, es un ser humano lleno de ideas, pensamientos y perspectivas informadas por la cultura en la que vive. Esas ideas influyen en su traducción, aunque la persona no quiera. La traductora o el traductor debe estar consciente de sus sesgos y debe hacer un esfuerzo constante por no dejarse influir por sus ideas al traducir un texto. Sin embargo, esto ha resultado difícil de lograr, especialmente con textos antiguos como el de Homero.

Odiseo y las Sirenas – mosaico en el Museo del Bardo en Túnez

Un ejemplo se encuentra en la cita al principio de este post.

En el griego original, la línea va así:
All’ oud’ hos hetairous erruasato” – “but even so he did not protect his companions” – “pero aun así él no protegió a sus compañeros”

En la traducción de George Chapman, publicada en 1616, es así:
“But so their fates he could not overcome” – “Pero él no pudo sobreponerse a sus destinos”

En la traducción de Robert Fagles, publicada en 1996, es así:
“He could not save them from disaster” – “él no pudo salvarlos del desastre”

La traducción de Wilson, publicada en el 2017, va así:
“He failed to keep them safe” – “él no los mantuvo a salvo”

No quiero interpretar de más las traducciones de Chapman y Fagles, no sé qué estaban pensando cuando escribieron el texto, pero es interesante que la línea original claramente expresa que no hizo algo, mientras que las de Chapman y Fagles dan a entender que lo intentó, pero no pudo. “To fail to do something” no se traduce al español como “fallar al hacer algo”, se traduce como “no hacer algo”.

De Chapman sabemos que, al traducir las obras de Homero, les agregó detalles, descripciones e interpretaciones morales y filosóficas. Otros traductores modernos se saltan las adiciones, pero utilizan un lenguaje que deja ver sus propios prejuicios, ideas y percepciones, en ocasiones eliminando epítetos para describir a ciertos personajes (específicamente Penélope) o usando palabras peyorativas que en el original eran términos neutros.

Orestes perseguido por las Furias

Cuando Telémaco, el hijo de Odiseo, está en Esparta con Menelao y su esposa, Helena, y Helena dice: “como este se asemeja al hijo del magnánimo Ulises, a Telémaco, a quien dejara recién nacido en su casa cuando los aqueos fuisteis por mí, cara de perra, a empeñar rudos combates con los troyanos” (traducción de Luis Segalá y Estalella).

El griego contiene una palabra extraña, kunopis, que literalmente significa cara de perro, aparentemente una expresión no muy común, pero que definitivamente no tiene las mismas connotaciones que la palabra “perra” tiene actualmente, especialmente en inglés. La palabra kunopis, es utilizada por Eurípides para describir a las Erinias o Euménides (Furias, en la tradición romana), personificaciones femeninas de la venganza que perseguían criminales.

En su traducción, Fagles (1996) escribe lo siguiente: “shameless whore that I was” – “desvergonzada zorra/puta que fui”. En su traducción del 2014, Stephen Mitchell dice; “bitch that I was” – “perra que fui”.

Emily Wilson la traduce de la siguiente manera: “They made my face the cause that hounded them” – “Hicieron de mi cara la causa de su persecución”. “Hound” – sabueso o perro de caza. “To hound” – acosar, perseguir.

Odiseo asesina a los pretendientes.

El último y más claro ejemplo se encuentra cerca del final del poema, cuando Odiseo regresa a casa y su hijo Telémaco se encarga de ejecutar a las esclavas que se acostaron con los pretendientes de su madre, Penélope, la esposa de Odiseo, reina de Ítaca. Los pretendientes de Penélope son descritos en el poema como hombres de alto rango, de pésimos modales, abusivos, que estaban planeando asesinar a Telémaco y que llevaban tres años presionando a Penélope para que se casara con alguno de ellos. Estos hombres se acuestan con las esclavas de casa de Penélope y cuando Odiseo regresa, asesina a los pretendientes y manda ejecutar a las esclavas.

En la escena de la ejecución, Fagles (1996) se refiere a ellas como “sluts” – “putas” y “the suitors’ whores” – “las zorras de los pretendientes”. Stanley Lombardo, en su traducción del 2012, también se refiere a ellas como “the suitors’ sluts”.

Un cambio interesante se encuentra en la traducción de Richmond Lattimore, publicada en el 2007: la palabra que utiliza es “creatures” – “criaturas”. En su caso no son zorras, pero tampoco son personas.

Sin embargo, en el griego original no se encuentra ningún término despectivo para describir a estas mujeres. Wilson respeta el original describiéndolas como las mujeres que “se acostaron con los pretendientes” (“lay beside the suitors”). En su nota al principio del libro, Wilson habla de su decisión consciente de evitar términos e implicaciones sexistas modernos y solamente dejar aquellas que se encuentran en el texto original.

Nada de esto ha sido para decir que los hombres traductores son malos y misóginos y hacen estas cosas a propósito. (Excepto Chapman. Chapman se puede ir del salón y que se lleve sus adiciones consigo). Un hombre puede ser tan neutral como una mujer al traducir un texto. Una mujer puede ser tan sesgada como un hombre al traducir un texto. Sin embargo, es interesante ver que, en los siglos de traducciones al inglés hechas por hombres, el uso del lenguaje había sido similar. Desde Chapman en 1616, Fagles en 1996, hasta Mitchell en el 2014.

La traducción de Emily Wilson es un trabajo excelente; respeta el original, pero lo adapta perfectamente al lenguaje moderno sin cambiar el mensaje, sin darle significados que no tenía, sin ocultar pasajes porque no cuadran con nuestras ideas actuales y sin juicios morales anacrónicos. Es un lenguaje simple, pero bello, fácil de seguir, pero sin perder su esencia épica.

Es la vieja historia para nuestros tiempos modernos.

Now goddess, child of Zeus,
tell the old story for our modern times.
Find the beginning.

De mujeres y literatura: Un cuarto propio

“No obstante, dirán ustedes, nosotros le pedimos que hablara acerca de las mujeres y la novela – ¿qué tendrá qué ver eso con un cuarto propio? Procuraré explicarlo.”

Y con esas palabras empieza uno de los ensayos más famosos acerca de las mujeres y la literatura, escrito por la única e inigualable, Virginia Woolf.

Siempre me toma un tiempo leer a Virginia. Sus libros son bastante cortos, pero nunca puedo terminarlos rápidamente. A veces es porque si no bajo la velocidad, no entiendo del todo; a veces es porque necesito hacer una pausa para reflexionar sobre lo que acabo de leer. Con este libro, fue sobre todo lo segundo. Leía durante unos minutos y se me atravesaba algo que me hacía detenerme a pensar. Marcando algunas secciones con post-its, otras, con un marca-textos amarillo, pensaba en lo que ella estaba diciendo, pensaba en ella, en la historia.

“Supongamos, por ejemplo, que en la literatura se presentara a los hombres solo como los amantes de mujeres y nunca como los amigos de hombres, como soldados, pensadores, soñadores; ¡qué pocos papeles podrían desempeñar en las tragedias de Shakespeare! ¡Cómo sufriría la literatura! Quizá nos quedase la mayor parte de Otelo y buena parte de Antonio; pero no tendríamos a César, ni a Bruto, ni a Hamlet, ni a Lear, ni a Jaques. La literatura se empobrecería considerablemente, de igual modo que la ha empobrecido hasta un punto indescriptible el que tantas puertas les hayan sido cerradas a las mujeres.”

Esa cita me resulta particularmente familiar. Mujeres que solo han sido representadas en la literatura como amantes de los hombres. Pero este fenómeno no se queda en el reino de literatura, está extendido en otros medios. Está presente en la pantalla chica y en la grande, está presente en los dramas de radio, a pesar del paso de los años, ahí está.
Piensa en algunas de las películas que has visto que solo tienen protagonistas masculinos. Es muy probable que la película también tenga mujeres, pero quiero que pienses en su papel en la película. ¿Quiénes son? ¿Qué quieren? ¿Cómo se ven sus vidas? ¿Cuáles son sus sueños y esperanzas? ¿Cuáles son sus virtudes? ¿Cuáles son sus defectos? ¿Puedes nombrarlos? O, ¿será posible que solo recuerdas esos personajes como la esposa (o peor: la esposa muerta), la novia, el interés romántico, la ex?

Es así pues que Virginia se decide a explorar al menos algunas de las razones por las que esto pasa.

Su conclusión es simple: “es necesario que una mujer cuente con dinero y un cuarto propio para poder escribir.” Virginia entendía las limitaciones que han sido impuestas sobre las mujeres por hombres, por la sociedad, por los roles de género. Ella sabía que, si hay más hombres conocidos y celebrados por sus creaciones y su pensamiento, es porque ellos han tenido la libertad y el espacio para hacerlo.

Es aquí que debemos hacer una pausa para aclarar algo importante: es verdad que, a lo largo de la historia, los hombres han tenido más libertad para escribir y que a las mujeres se les ha impedido consciente y deliberadamente. Pero cuando Virginia defiende la causa del genio oprimido de las mujeres, solo habla de un grupo socioeconómico específico. En las palabras de Mary Gordon:

“A Woolf le concierne el destino de las mujeres geniales, no el de las mujeres ordinarias; su petición es crear un mundo en el cual la hermana de Shakespeare pueda usar su talento, no uno en el cual la esposa de un minero pueda tener el derecho a la propiedad privada. Su pasión es por la literatura, no por la justicia universal.”

Mary Gordon (2013): Good Boys and Dead Girls: And Other Essays, traducción mía

Efectivamente, Virginia era dura con aquellos a quienes consideraba indignos, poco interesantes o simplemente malos, y esto se ve reflejado en algunos de sus pensamientos plasmados en este ensayo. Sin embargo, tenía un punto: quien tiene los medios para sostenerse sin necesidad de trabajar del amanecer al anochecer tiene tiempo para escribir tanto como quiere. Tiene más libertad para escribir.

Por eso es bueno que actualmente, nuestro llamamiento incluye a todos: de todas las edades, grupos étnicos, géneros y niveles socioeconómicos.

 Mi edición: Tapa blanda, publicado en el 2004 por Penguin Books.
Mi edición: Tapa blanda, publicado en el 2004 por Penguin Books.

Pero Virginia nos deja con palabras de aliento y con algunos consejos que yo he decidido numerar brevemente:

  1. Escriban más libros “para su bien y para el bien del mundo en general”,
  2. “no sueñen con influenciar a otra gente. Piensen en las cosas en sí”,
  3. tengan “el valor de escribir exactamente lo que [piensan]”,
  4. escapen “un poco de la sala de estar común y [vean] a los seres humanos no siempre desde el punto de vista de su relación entre ellos, sino de su relación con la realidad;” puesto que “estamos relacionadas con el mundo de la realidad”.

Zona Crepúsculo, Capítulo 1: Sobre Crepúsculo y la literatura juvenil

La saga de Crepúsculo es una serie de cuatro libros que debutó en el 2005. Escrita por la autora estadounidense, Stephenie Meyer, es una novela juvenil que narra la historia de una joven adolescente y un misterioso y guapo vampiro.

Sobre Crepúsculo

En caso de que no hayan leído ninguno de los cuatro libros, ni visto ninguna de las cinco películas, ni hayan tenido ningún tipo de contacto con ninguna reseña o resumen en los 14 años desde la publicación del primer libro, he aquí una breve sinopsis:

Luego de que su madre se vuelve a casar y se muda a otro estado, Bella Swan, una adolescente un poco torpe e insegura, se muda a Forks, Washington, para vivir con su papá. Es tu “chica normal”: su piel es pálida, su cabello es café, le gustan los libros viejos y es introvertida. ¡Para identificarnos con ella! Y no solo eso, Bella es nueva en la escuela, lo cual la hace la más popular. Todas las chicas quieren conocerla (algunas incluso ya la odian) y todos los chicos quieren salir con ella. Pero ella enfoca su atención en el misterio de Edward Cullen. Él tiene todo lo que ella no: es guapísimo, tiene una familia rica y atractiva, saca excelentes notas sin esfuerzo alguno y maneja un buen coche. Pero Edward no es quien aparenta, él y su familia ocultan un secreto: todos son vampiros. Eso sí, son vampiros “vegetarianos”, lo cual quiere decir que no consumen sangre humana. A pesar de sus obvias diferencias y del peligro que él siendo vampiro representa para ella, comienzan a pasar tiempo juntos y se enamoran profundamente. Pero su tranquilidad no dura mucho tiempo. Un grupo de vampiros han estado matando gente inocente en la región y ahora están tras Bella, por lo que ella y sus nuevos amigos sobrenaturales deben hacer lo posible por salvarla.

En los 14 años desde que salieron los libros y las películas, las críticas han sido duras. Amantes del cine y de la lectura, críticos profesionales y amateurs, e incluso otros escritores han opinado fuertemente al respecto y le han dado una reputación nada envidiable a la saga. De hecho, la primera película fue votada la peor película de todos los tiempos en Ranker (pero este es un tema para otro día). Sin embargo, cuando los libros fueron publicados, la recepción que tuvieron fue totalmente distinta y el mundo puso su mirada sobre la literatura juvenil.

Pero, ¿qué es la literatura juvenil y dónde encaja Crepúsculo?

Hablando en términos generales, la literatura juvenil es una categoría de libros escritos para personas entre 12 y 19 años de edad. Los temas y tramas varían, dependiendo del género y edad de los protagonistas, pero los libros generalmente tratan temas como el amor, la amistad, la familia, la identidad, el dinero, la escuela, la popularidad, la etnicidad propia y la muerte.

Se considera que la literatura juvenil nació en la década de 1940, cuando Maureen Daly publicó El séptimo verano (Seventeenth Summer), un libro escrito para adolescentes (especialmente mujeres) que hablaba del primer amor. Durante los 60s, casi todas las novelas escritas para adolescentes eran realistas y durante los 70s, la mayoría trataba temas de divorcio, drogas, no encajar en el grupo y la escuela. Esto cambió en los 80s, cuando comenzaron a añadir géneros como y terror, drama, al igual que temas más oscuros como violaciones y muerte. Autores como R.L. Stine y su serie Escalofríos se volvieron particularmente populares. Pero la literatura juvenil perdió popularidad en los 90s, especialmente porque había menos gente joven que en otras generaciones.

Y entonces vino Harry Potter.

¡Pero Harry Potter no es literatura juvenil! ¡Es un libro para niños!

Sí. Cuando publicaron Harry Potter y la Piedra Filosofal, la audiencia en mente eran niños, pero en realidad se hizo muy popular entre niños, adolescentes y adultos. Se dice que fue Harry Potter quien le abrió camino a la avalancha de libros para lectores jóvenes que ha salido desde entonces. Y, aunque estoy de acuerdo con que gracias a él la gente volvió a poner la mirada en la literatura juvenil, sigue siendo un libro para niños, por lo que no considero que encaje completamente en nuestra cronología.

Es así como llegamos al 2005, cuando se publica por primera vez Crepúsculo. Las primeras reseñas fueron positivas en su mayoría, elogiaban a Meyer y a su capacidad de transmitir la angustia adolescente y la tensión del primer amor. Entre lectores jóvenes, especialmente lectoras, el libro se volvió un fenómeno. Las adolescentes lo leían en todas partes, hablaban acerca de él, escribían en foros acerca de él, discutían teorías y consumían de inmediato todo lo que salía al respecto. La saga de Crepúsculo ha ganado distintos premios, incluyendo el premio a mejor libro en los Kid’s Choice Awards 2009, donde compitió contra Harry Potter. Hasta el momento, los cuatro libros han pasado más de 300 semanas en la lista de bestsellers de The New York Times y la primera película recaudó 300 millones de dólares alrededor del mundo. La saga completa ha recaudado más de 3.3 billones de dólares. Pero Crepúsculo logró una cosa más: introdujo a millones de jóvenes al hábito de la lectura.

El éxito de los libros terminó de convencer a todos de que la literatura juvenil era una categoría importante. A primera vista tenía todos temas clásicos: una joven adolescente en una escuela nueva que no es igual al resto y que se enamora de un guapo joven. Cualquier adolescente se podía identificar con eso. Podemos quejarnos todo lo que queramos, pero la realidad es que muchas de nosotras no encajábamos, o al menos nos sentíamos así. Y vamos, probablemente a la mayoría nos gustaba alguien. Pero Crepúsculo tenía algo nuevo: ese guapo joven era un vampiro, había toda una cultura de seres sobrenaturales corriendo en nuestro mundo, con órdenes secretas y guerras secretas de vampiros.

Todos en el mundo del entretenimiento querían un pedazo de eso. Los siguientes días vimos cómo surgieron series, películas y libros, todos con adolescentes al frente y, por supuesto, todos con romances sobrenaturales: Vampire Diaries, Cazadores de Sombras, Teen Wolf, etc.

El éxito de Suzanne Collins y su saga, Los juegos del hambre, comenzaron una nueva ola de literatura distópica y le aseguraron a la literatura juvenil un lugar en cada librería. Gracias a eso, ahora tenemos cientos de historias, temas, géneros y autores para escoger, y el éxito de la categoría le ha permitido a más escritores y escritoras contar historias más diversas que están dando el salto a la pantalla grande, y el mundo es más rico por eso.

Ahora, no estoy diciendo que Crepúsculo es el único responsable de la diversidad y riqueza que vemos hoy en día en la literatura y el cine juvenil. Tampoco estoy diciendo que Meyer es casi una Tolkien que reinventó el género completo. Lo que estoy tratando de decir es que, nos guste o no, estemos o no de acuerdo con algunos de los mensajes de la historia (y hay mucho para criticar), tiene un lugar importante en la evolución de la literatura. Crepúsculo es frecuentemente ignorado por su reputación de “libro malo”, pero para eso estamos aquí, en la Zona Crepúsculo, para releerlo y para encontrar su lugar.

Reseña: Miss Burma

“No puedo recordar una época en la que no me sintiera intrigada y temerosa por el mito de mi madre y su país natal, por sus secretos y sus contradicciones.”

Charmaine Craig*

Miss Burma (Señorita Birmania, sería en español) es una novela escrita por la autora estadounidense Charmaine Craig. Es una versión ficticia de su historia familiar, siguiendo las vidas de sus abuelos, Khin y Benny, y de su madre, Louisa.

La novela comienza con Benny, un oficial judío, quien se muda a Rangún durante la ocupación británica de Birmania, cuando Birmania todavía se consideraba parte de la India Británica (pueden leer más de eso en mi reseña de Los días de Birmania o La marca), y se enamora a primera vista de Khin, quien es miembro del grupo étnico Karen, el cual ha sido perseguido y reprimido durante mucho tiempo. Su relación es puesta a prueba una y otra vez por los turbulentos cambios políticos del país. Con la ocupación japonesa, Benny, Khin y sus tres hijos se ven forzados a huir de su casa y para esconderse. Una vez terminada la guerra, cuando los británicos y los japoneses han dejado Birmania, los Karen, que habían negociado el volverse autónomos comienzan una lucha armada contra el gobierno Birmano. Unos años después, Louisa, la hija mayor de Khin y Benny, se convierte en la primera reina de belleza de Birmania y debe aprender a vivir con la carga de su fama, el peligro de su herencia étnica, el dolor de su familia y la lucha de su gente por la libertad.

Lo que me gustó del libro es que es una novela histórica, pero no es un libro de historia. Cuenta la historia de la madre y los abuelos de la autora, pero es una versión ficticia. Solo Charmaine Craig sabe qué es lo que realmente pasó y qué está embellecido. Sin embargo, las partes más importantes de la historia de su familia están ahí.

  Mi edición:  Tapa blanda, publicado en el 2017 por Grove Press.
Mi edición: Tapa blanda, publicado en el 2017 por Grove Press.

“Aunque me importaba mucho dejar clara la trayectoria histórica, trazar los movimientos geopolíticos que dieron lugar a la dictadura militar de Birmania y a las constantes olas de genocidio, mi intención nunca fue restaurar el pasado con este libro. Yo escribo ficción, por lo que … quería crear un mundo posible, distinto del mundo de la historia y de mi familia.”

Charmaine Craig*

Sí me gustó el libro, pero me costó un poco terminarlo. La historia es interesante y, aunque sí quería saber qué pasaría después, el estilo con el que está escrito me pareció un poco… pesado. Algunas partes se sintieron lentas y largas, y descubrí que no estaba tan interesada en algunos personajes. Sin embargo es una buena historia sobre gente de carácter fuerte y sobre un país que de una u otra forma sigue apareciendo en mis estudios y en mi tiempo libre. Generalmente no hablamos ni escuchamos lo suficiente de Myanmar y hay mucho qué discutir. Yo creo que si no le han prestado mucha atención a ese país que se siente tan lejano, este es un buen lugar para comenzar.


** Traducciones mías. Para leer el texto original, click aquí.