Hood Feminism, de Mikki Kendall, debería ser lectura obligatoria

Este post es un breve comentario sobre el libro Hood Feminism: Notes From The Women That A Movement Forgot, de Mikki Kendall. Para una conversación más amplia sobre los temas del libro, nos vemos próximamente en el canal de YouTube, La Otra Libreta, con una invitada especial.

Hood Feminism, de Mikki Kendall

Publicado en marzo del 2020, Hood Feminism todavía no tiene una versión en español, pero es una lectura tan importante, que yo espero que salga muy pronto. Este es un libro sobre las mujeres que el movimiento feminista “mainstream” ha ignorado (las mujeres de color o pertenecientes a grupos racializados, las mujeres de bajos recursos, las mujeres trans, etc.) y sobre los temas de los que no siempre hablamos cuando hablamos de feminismo.

Como la violencia armada.

Como el fetichismo de los estereotipos.

Como de la intersección de color de piel y pobreza.

Como del papel que juegan las personas que se consideran aliadxs.

En una serie de ensayos, Mikki Kendall nos habla de la realidad de un movimiento que históricamente ha centrado a un grupo muy específico de mujeres y que ha tenido un punto ciego muy grande cuando se trata del otro gran problema de nuestras sociedades: la supremacía blanca.

Y el capitalismo, digo yo.

La meta principal del libro es, si no mostrarnos, al menos recordarnos la importancia de la interseccionalidad en el feminismo.

Ok, pausa: ¿Qué es la interseccionalidad?

El término fue acuñado por la jurista afroamericana Kimberlé Crenshaw en 1989. Es un enfoque para examinar como los distintos aspectos de la identidad social y política crean distintos niveles de discriminación y privilegio.

Hay distintas fuentes estructurales de desigualdad, hay más de una “razón” por la cual alguien puede vivir discriminación. A grandes rasgos podemos decir que los hombres blancos como grupo tienen una posición de más poder en las jerarquías sociales que las mujeres blancas, pero las mujeres blancas tienen una posición de más poder que los hombres de color, ellos a la vez tienen más poder que las mujeres de color, y así sucesivamente.

Esto significa que las mujeres blancas (como grupo) están en una posición social donde pueden ser oprimidas por hombres blancos, pero donde pueden oprimir a hombres y mujeres pertenecientes a grupos racializados. A esto se le suma también el dinero que tienen, el estatus social, su religión y su identidad y orientación sexual. Todos esos son factores que influyen en el acceso a los recursos, a la educación de calidad, oportunidades laborales, movilidad social, etc.

Mikki Kendall en entrevista con Esquire, traducción mía.

Cada ensayo se enfoca en un tema diferente: la justicia alimentaria, la inequidad educativa, el sistema de prisión, la necesidad de proveer las condiciones para tener una vida familiar estable, etc. etc. y en quizás uno de los capítulos más importantes, Kendall habla de la gente que se considera aliada, incluyendo a otras feministas. Específicamente a las que se consideran feministas, pero que no pertenecen a grupos vulnerados.

Kendall comenta cómo necesitamos reconocer que tenemos puntos ciegos en nuestros análisis y nuestras experiencias, por lo que no podemos pretender saber cómo otras mujeres deberían llevar su feminismo, exigir justicia o alzar su voz. Necesitamos tener cuidado de no querer imponer una forma de pensar o actuar sobre las mujeres que viven una realidad distinta a la nuestra solo porque “nosotras leímos la teoría” y tenemos el título académico, el “status”. Al final del día, solo es eso: teoría. No es lo mismo leer sobre algo que vivirlo.

Nuestro trabajo como aliadas, en las palabras de Kendall, no nada más es escuchar o pasar el micrófono, en ocasiones nuestro trabajo como aliadas es bajarnos de la tarima por completo.

Hablando del nivel socioeconómico por ejemplo, para una mujer con suficientes recursos, su feminismo tiene que ver con que ella tenga la libertad de decidir si quiere ser ama de casa o salir a trabajar. Está empoderada para tomar esa decisión. Si se quiere salir a trabajar, puede contratar a alguien que le cuide a sus hijos, les ayude con la tarea, les haga de comer, etc. Para una mujer de bajos recursos, esa decisión no existe porque tiene que ir a trabajar para mantener a su familia. Tal vez ella es quien tiene que dejar a sus hijos en casa, solos porque no le alcanza para contratar a nadie, y su trabajo es ir a cuidar a los hijos de la mujer que tuvo la libertad de decidir.

¿Qué está haciendo el feminismo por esa mujer que no tiene libertad de decisión? ¿Qué pasa si la mujer con recursos decide no pagarle el aguinaldo, no la da de alta en el seguro social, no le paga vacaciones, no la considera en tiempos de pandemia? ¿No está viviendo su feminismo mientras oprime a otras mujeres?

Hood Feminism es un libro que nos recuerda que necesitamos aprender a ver más allá de nuestras experiencias y de lo que creemos saber, y que necesitamos cuestionar no solo los sistemas que nos oprimen a nosotras (como el patriarcado), sino los que nos benefician, como la supremacía blanca, la heteronormatividad, etc. Ser interseccional es reconocer que no podemos resolver las inequidades sociales si solo nos enfocamos en un aspecto de ellas. No es solo un sistema de opresión. Son muchos y todos están entrelazados.

Algo que me gustó del libro es que no es solo un texto académico o un trabajo de investigación: es también un libro de memorias. La autora habla de su vida y de sus experiencias. Lo cual es bien importante porque todo su punto es que no debemos enfocarnos en los libros de estudio y los términos académicos por encima de las experiencias vividas.

Eso no evitó que algunas personas se quejaran en Goodreads porque “ya son feministas y ya saben lo que es el feminismo interseccional” y que el libro es para principiantes porque son muchas historias de su vida y no tantos datos. Yo me pregunto si no necesitarán leerlo de nuevo porque parece que están cayendo en las mismas actitudes que el libro cuestiona.

Si no habían escuchado el concepto de la interseccionalidad en el feminismo, este es un buen lugar para empezar. Si ya lo conocen, este libro es una buena lectura para conocer las experiencias de otras personas.

He estado leyendo sobre feminismo

Recientemente me he dedicado a buscar más libros que están relacionados de una u otra forma con el tema del feminismo. Principalmente para aprender qué hay, de qué se está hablando y qué se viene discutiendo desde hace ya muchos años. Hay distintas ramas del feminismo y no todas las personas que nos llamamos feministas estamos de acuerdo en más de un punto. Este tema no es nuevo y hay muchas opiniones y muchas luchas por delante, pero a veces una se siente ligeramente confundida, especialmente cuando quiere leer más y no sabe por dónde empezar o por dónde seguir.

Ahí es donde entra este post. En un formato parecido al que usaba cuando apenas comenzaba este blog, he decidido hacer una lista de algunos libros recientes que he leído relacionados con el feminismo. La idea es que sirva para ponernos al corriente sobre las cosas que he leído recientemente, pero también que funcione como una guía ligera de recomendaciones para quienes quisieran empezar a leer más sobre el tema o simplemente están buscando algo diferente. Eso sí: esta no es una guía definitiva. para algo parecido vayan a asomarse a páginas como la de La Langosta Literaria, que descubrí hace poco y me ha sido bastante útil, al menos para agregar títulos a la interminable lista de libros por leer.

Los títulos aquí recopilados son más bien de libros que se me han atravesado en el camino. Algunos están pensados como literatura feminista, otros son estudios científicos, otros son memorias y, al menos en uno de los casos, creo que lo más feminista es el título. Traté de darles un orden de ligero y/o corto a largo y/o pesado. No siempre funciona, dadas las diferencias de género entre uno y otro, pero de algunos he escrito en el pasado, así que ahí está el link para que puedan leer lo que pensé en su momento.

Sin más que decir, aquí están mis libros recientes sobre feminismo.

Todos Deberíamos Ser Feministas, de Chimamanda Ngozi Adichie

Este breve ensayo de la autora nigeriana, Chimamanda Ngozi Adichie, es una adaptación de la TED Talk que dio en el 2012. El ensayo incluye anécdotas personales de la autora y de su vida en Nigeria, como la primera vez que escuchó a alguien decir “suenas como una feminista”, pero también incluye análisis de la masculinidad, de la feminidad, de los estereotipos y de lo que significa ser feminista. Adichie tiene un estilo ligero, claro y muy ameno. En las palabras de Rupert Hawksley para The Telegraph, «este podría ser el libro más importante que leas este año.»

Jesus Feminist, de Sarah Bessey

Escrito por la autora estadounidense Sarah Bessey, Jesus Feminist es menos un libro feminista y más bien un libro de memorias de una mujer que nació y creció en una iglesia donde, según ella cuenta, los hombres y las mujeres eran tratados con equidad y respeto, y no fue sino hasta que llegó al sur de los Estados Unidos que descubrió que este no era el caso dentro de todas las iglesias evangélicas. La siguiente parte del libro es su argumento sobre por qué la equidad de género es algo bueno y sobre cómo las mujeres siempre han hecho cosas buenas y Dios nos ama por igual. Y la tercera parte del libro la dedica a discutir algunos de los versículos que han sido utilizados por ciertos grupos para cerrarle la puerta a las mujeres dentro de las iglesias.

Sin embargo, la razón por la cual digo que este no es un libro particularmente feminista es que la autora se llama a sí misma feminista (y se autodenomina Jesus Feminist) pero en realidad nunca se detiene a explicar lo que el feminismo es para ella o como lo ha reconciliado con lo que ha aprendido y vivido en las iglesias evangélicas sureñas. Alguien más sugirió que este libro debería haberse llamado algo así como La Hija de Abba, ya que para ella es muy importante reconocer a Dios como padre (Abba es el nombre que se le da a Dios Padre en arameo) de todos y todas. En general es un libro recomendado para las amistades evangélicas que todavía tienen problemas con la palabra feminista, no para las amistades que ya se consideran feministas.

Confesiones de Una Mala Feminista, de Roxane Gay

Este libro tiene su propia entrada en el blog. En resumen, es una lectura a veces ligera y siempre personal recomendada para todas las feministas. Es al mismo tiempo un libro de memorias (mi género favorito) y una serie de comentarios de cultura popular. En ocasiones era muy claro que yo no coincido con el público objetivo de este libro (es muy estadounidense), pero es una lectura que vale la pena. Gay es amena, directa y escribe las cosas de tal forma que parece que estamos sentadas en un café.

Un Cuarto Propio, de Virginia Woolf

De este ensayo largo, basado en una serie de lecturas que Virginia Woolf dio en las universidades de Newham y Girton, ya hay una entrada en el blog. Basta decir que para Woolf, la mujer necesita dos cosas para poder entrar a la esfera pública que le ha sido negada durante tantos siglos: dinero y un cuarto propio. El estilo es totalmente Virginia. Virginia, Virginia, mi amor. Es profundo y bien pensado, muy de su época pero muy moderno. Siempre me gusta leerla y este libro no fue la excepción.

La Mujer Invisible, de Caroline Criado-Pérez

De este libro ya he hablado varias veces. Escribí de él en el newsletter mensual que envié en marzo, pero por si se lo perdieron, el libro habla de lo que llamamos brecha de datos de género. Es decir, que el mundo ha sido, muchas veces de manera inconsciente, estudiado por hombres y para hombres, por lo que casi todo lo que tenemos y conocemos hoy en día ha sido diseñado a su medida. Desde cosas elementales como el tamaño de un teléfono celular, hasta cosas importantes como los dummies de simulación de choques, o incluso el diseño de los sistemas de transporte público. Un libro lleno de minuciosos estudios y datos recopilados durante años, es una lectura indispensable para todas las personas que quieren estar informadas sobre cómo está construido el mundo que nos rodea.

Cuestión de Sexos, de Cordelia Fine

Siguiendo con los libros de investigación mencionados en el newsletter de marzo de este año, Cordelia Fine se embarca en un viaje de descubrimientos, nadando en el vasto océano de estudios e investigaciones de los campos de psicología y neurociencia, y nos lleva con ella en su búsqueda por la verdad detrás de los mitos sobre “el cerebro femenino y el cerebro masculino”. Son muchos estudios y más datos, por lo que a veces se siente pesado, pero la conclusión es irrefutable: desde el momento en que nacemos, estamos constantemente bajo la influencia de las generalizaciones y suposiciones culturales sobre el género.

Calibán y la Bruja, de Silvia Federici

Calibán y la Bruja es uno de esos libros que necesito leer dos o tres veces para acabar de digerirlo. Federici, motivada por los movimientos feministas estadounidenses de la década de los 70, decidió investigar más sobre el origen de la opresión de las mujeres y encontró dos corrientes principales que hablaban al respecto: el feminismo radical y el feminismo socialista. Sin embargo, ninguno logró satisfacer a Federici. Así nació Calibán y la Bruja, donde busca analizar la transición del feudalismo al capitalismo desde la perspectiva de la mujer: ¿cómo afectó la transición al capitalismo a las mujeres? ¿qué sucedió con el trabajo doméstico no remunerado? ¿qué hizo la domesticación del cuerpo? y, sobre todo, ¿por qué la caza de brujas fue clave para establecer el sistema capitalista?

El Segundo Sexo, de Simone de Beauvoir

Esta obra de Simone de Beauvoir es una de las lecturas indispensables de los movimientos feministas que tenemos hoy en día. Beauvoir analiza la identidad de las mujer desde distintas perspectivas: histórica, psicológica, sociológica, biológica y antropológica. Habla de la reproducción, de la situación de vida, de las libertades y las limitaciones de las mujeres y explora lo que es realmente ser mujer. De ahí viene la frase ya conocida, «No se nace mujer: una llega a serlo», ya que su conclusión es que nuestra idea de lo que es (o debe ser) una mujer ha sido construido durante siglos por la sociedad misma.

Este libro lo estoy escuchando en Audible y todavía me falta un rato para terminarlo. Una de las razones por las que no estoy avanzando tan rápido con él, es que seguido necesito pausarlo para reflexionar sobre lo que acabo de escuchar y tomar algunas notas. Simone demanda atención.

Confesiones De Una Mala Feminista: Cuando te gusta más la autora que el libro

Confesiones de Una Mala Feminista es una colección de ensayos escritos por la autora y profesora universitaria, Roxane Gay. El título original es Bad Feminist, pero, para mi sorpresa (y la de muchas otras personas que lo compraron) el libro en realidad habla relativamente poco del feminismo y de la lucha feminista. Confesiones De Una Mala Feminista es un poco de todo: ensayos sobre la sociedad, el racismo y la discriminación, libro de memorias y algo parecido a una selección de posts de blog.

La introducción presenta su idea del feminismo y habla de por qué decidió llamar al libro Confesiones De Una Mala Feminista, o, en inglés, simplemente Bad Feminist, pero los ensayos varían y los temas van desde cosas como las películas de Tyler Perry, Crepúsculo y Los Juegos del Hambre, hasta historias personales y aterradoras, de esas que nos recuerdan crudamente la realidad del mundo en el que vivimos, especialmente como mujeres.

Algunos capítulos se leen como conversaciones con la autora. Probablemente esos fueron los que más disfruté. A veces hablaba de cosas ligeras, como su afición al Scrabble competitivo y de su némesis en las competencias. Esas experiencias me hicieron reír y recordar los años en los que todo el tiempo quería jugar Scrabble. Pero otras veces hablaba de cosas pesadas y profundamente dolorosas, cosas que me entristecieron, me hicieron enojar, me incomodaron y sobre todo, me hicieron pensar en la vida y en cómo la vivimos, en lo que aceptamos y las cosas a las que estamos resignadas.

Sin embargo, siento que esos capítulos profundos se perdieron un poco entre las páginas donde el texto parecía un post de blog sobre alguna serie o una película. No que eso sea malo, si a alguien le gusta hablar de series y de películas en posts de blog, es a mí. (He escrito de Star Wars, de Juliet, Naked y de Inesperado, entre otras.) Pero es ahí donde pienso que, tal vez, hubiera sido mejor que se quedaran como posts de blog. Cuando veo un post de una película o serie que me interesa, lo leo. Si es de un programa que no conozco, en general me lo salto. Sus comentarios sobre la serie Girlfriends o las películas de Lifetime Movie Network son el tipo de post de blog que tal vez leería de manera superficial y rápida, como un vuelo de pájaro. Los temas son importantes, pues habla de la representación en las series como Girls, la serie de HBO de Lena Dunham o del rol que juegan las mujeres en las producciones de Tyler Perry. Pero yo tengo dos problemas: no me interesa ver nada que haga Lena Dunham y nunca he visto una película de Tyler Perry. Si Confesiones De Una Mala Feminista fuera un blog, lo seguiría en todas las redes sociales, pero probablemente me brincaría esos posts simplemente porque no conozco esos programas.

Otro ejemplo son sus comentarios sobre películas como Crepúsculo y Los Juegos del Hambre, los cuales, tal vez estaban frescos en el 2013, cuando salió el libro de Gay, pero hoy en día no tienen nada que no hayamos escuchado o leído ya en los más de diez años que tienen ambas sagas en el mercado. Las críticas y las alabanzas son las mismas de aquel entonces y, si vamos a retomar los libros, tal vez deberíamos abordarlos desde puntos de vista distintos.

Roxane Gay es una mujer inteligente y destacada, siempre tiene un punto o algo interesante que comentar, y en general, me gusta saber sus opiniones. Supongo que es por eso que, cuando pienso en este libro, pienso que me gustó bastante (tanto así, que lo puse en mi lista de libros favoritos del 2019), pero la realidad es que no lo disfruté tanto como hubiera querido. Tal vez porque yo no soy parte del grupo al que está dirigido, tal vez porque el título me hizo pensar que sería un poco diferente. Sin embargo, es una lectura que me dio mucho en qué pensar y me enseñó cosas nuevas.

Definitivamente recomiendo a Roxane Gay y sus tan atinados comentarios sobre el movimiento feminista:

¿Cómo conciliar las imperfecciones del feminismo con todo el bien que puede hacer? En verdad, el feminismo tiene sus fallas porque es un movimiento impulsado por personas y las personas son intrínsecamente imperfectas. Sea por la razón que sea, lo juzgamos con una vara de medir poco razonable, que le exige ser todo lo que queremos y tomar siempre la mejor decisión. Cuando el feminismo no cumple nuestras expectativas, sacamos la conclusión de que el problema es del feminismo en sí y no de las personas imperfectas que actúan en su nombre.

Range: Try, try, try, and then focus

Throughout my life, I’ve explored many paths and taken different routes. When I was fourteen, I wanted to be an opera singer, so I spent years being classically trained. I then joined the Model United Nations team at my school and decided that I wanted to study Political Science instead. I didn’t stop singing, though. Instead, I spent the next five years trying to choose between Opera and Political Science. I also danced classical ballet for eight years. I finally chose Political Science and moved to Germany to study it.

A year and a half into my bachelor, I switched to a double bachelor program and also studied English Philology. My focus was language science and, in particular, historical linguistics. I spent many semesters looking at old texts, translating poems and learning Old English. Hwæt!

And no, Shakespeare is not Old English. Shakespeare is Early Modern English. This is Old English:

After finishing my bachelor’s degree, I moved back to Mexico City, where I enrolled in a professional make-up course that lasted three months and I got a certificate that allowed me to work as a make-up artist. I was also working as a translator and as a language teacher.

Nevertheless, I moved back to Germany, where I started my master’s degree in Political Science. On the side, I still work as a language teacher and I spend my days trying to decide whether I should study another master in Linguistics or whether I should move on and pursue a PhD.

I have also spent a lot of time during the last five years feeling guilty about doing so many different things instead of choosing one and focusing, specializing. For a long time, I had no idea what I wanted to focus on in Political Science. I like so many things, I have so many interests, surely to focus on one is not the way to go. Oh, but it is, my mind would say. If you don’t focus, you will not be able to find a job. You’ll never be truly great at something. You need to specialize in something, be as specific as possible, be the only one doing it.

But I wasn’t doing that. I mean, a master’s degree in Political Science is as broad as it gets. And I have done a lot of things: I have gone deeper into populism, nationalism, language in politics, humanitarian aid, state-building, and gender. Not to mention the fact that I’m really into political theory and philosophy. And for the most part, I’ve enjoyed everything that I’ve explored. But there has always been that little thought in the back of my mind, especially when I start thinking about pursuing yet another interest: You’re doing too many unrelated things, you need to focus, you need to specialize now.


Range, by David Epstein

David Epstein is an investigative reporter at the nonprofit ProPublica. He is also a writer. He wrote The Sports Gene: Inside the Science of Extraordinary Athletic Performance and Range: Why Generalists Triumph in a Specialized World. Before that, Epstein worked at the sports magazine Sports Illustrated, but his bachelor’s degree is in Environmental Science and Astronomy, and he has two master’s degrees in Environmental Science and Journalism. It seems like a long way between Astronomy, Sports Illustrated and a nonprofit newsroom. And yet here we are.

Epstein spent over a year doing research for this book and it shows. It is a series of case studies and investigative journalism, and they all point to one idea: overspecialization is not always (in fact, almost never) the best way to move forward. Instead, people need range. That is, diverse experience across multiple different fields, in order to succeed in today’s complex world. The world, has tons of wicked problems, and the environments in which we usually work are wicked environments. In Epstein’s words, “wicked environments, [where] not all information is available when you have to make a decision. Typically you’re dealing with dynamic situations that involve other people and judgments, feedback is not automatic, and when you do have feedback it may be partial and it may be inaccurate.” To Epstein, our world demands “conceptual reasoning skill that can connect new ideas and work across contexts” (Range, p.53). In short, having range means having more tools to deal with problems, it means being able to see a problem from different perspectives.

The point is, we need range to be able to solve problems and late specialization because we’ve spent the first years exploring different things is better than early specialization.

Ever since I read this book, I have worried less about not having specialized yet. And not worrying about it has helped me dive deeper into different themes and topics that I was hesitant to explore before. I know now what I want to really dive into, I now know my area of specialization, but I also know that I don’t have to be limited to one thing, one field. It has been by pursuing other interests, really getting into them, that I was able to find my niche, the one thing that I want to specialize in. At least for the foreseeable future.

I really hope everyone reads this book, and I really hope that everyone who reads this book gets motivated to try out new things and is not afraid of pursuing their interests. Have, as Epstein calls it, a “sampling period”, see what works for you and what doesn’t, explore every path and find your way.

“We learn who we are in practice, not in theory.”

Herminia Ibarra

As to the link between make-up and political science. I still haven’t found it, but at least I will look fabulous while writing my dissertation.

Michelle Obama’s “Becoming” and The Big Question

Last year, I bought Michelle Obama’s autobiographical book, Becoming. It was a bit long but it was rather good and pretty interesting. She talks about her life, her early childhood in Chicago (the south side, as she proudly says), how she was placed in a group for particularly talented students, how she went to college at Princeton and later to Harvard Law School, and how, after so many years of academic excellence and success after success, she came to a realization: 1) Her need to be the best had been rather aimless, and 2) she was still asking herself the same question over and over: Am I good enough?

And these two key aspects of her life are what stayed with me the most. She went down a path that many people can only dream of: she was smart, motivated, had high marks at school, got into the best schools and programs, and got a high-paying job at a law firm in her twenties, and after achieving all of this, she realized that she did not feel like she was living a fulfilling life. It was a successful life, but not a fulfilling one.

It is interesting to see that this rather straightforward but ultimately disappointing path to success was guided by her constant need to prove to herself and to the world that she was good enough.

Am I good enough?

This question has followed Michelle Obama since her early childhood. It made her insecure, but it pushed her to be the best she could be, and then it kept haunting her.

Becoming resonated with me because that four-word question is the same one I ask myself at least every week. It’s the same one a lot of us ask ourselves.

Am I good enough?

I asked myself that question when I applied for my bachelor’s program and then my master’s program. I have asked myself that question every time I apply for a job, every time I start a new project, every time I write an article, a university paper, a blog post, or a script for a video. It is always with me.

I have found that the only way to go, is to move forward. There is no way I can say “no” to that question because then I’d never get anything done. For Michelle, the only answer was also to push forward with all the energy and intensity that she had until she crashed into a wall. But then, she started looking for other projects, projects that were meaningful and that helped her have a fulfilling life.

This book helped me remember that, no matter what I do, I want my life to be meaningful, to be fulfilling. I don’t want to be successful just for the sake of it.

I can’t say, however, that I loved this book. It is well written and it is very interesting to read about her life and her adventures, first as a single woman and then with Barack Obama, who is undoubtedly an interesting person, even if I disagree with many of his policies. But there were some elements of this book that simply didn’t click with me. For starters, it is decidedly U.S.-American, which is totally fine and expected (she is the former First Lady of the United States, after all), but I’m not American. I’m not into all that patriotism and American exceptionalism. I expected those elements, of course, but I never enjoy them, and this book was no different.

But the honesty with which she talks about her life, her flaws, her ambitions and insecurities, as well as the warmth of her storytelling made it worthwhile. It made me connect with her. She and I have virtually nothing in common, but I found myself in those pages, feeling those insecurities, asking myself that same question, the big question, am I good enough?

I sure hope yes.

Happy Easter.

De mujeres y literatura: Un cuarto propio

“No obstante, dirán ustedes, nosotros le pedimos que hablara acerca de las mujeres y la novela – ¿qué tendrá qué ver eso con un cuarto propio? Procuraré explicarlo.”

Y con esas palabras empieza uno de los ensayos más famosos acerca de las mujeres y la literatura, escrito por la única e inigualable, Virginia Woolf.

Siempre me toma un tiempo leer a Virginia. Sus libros son bastante cortos, pero nunca puedo terminarlos rápidamente. A veces es porque si no bajo la velocidad, no entiendo del todo; a veces es porque necesito hacer una pausa para reflexionar sobre lo que acabo de leer. Con este libro, fue sobre todo lo segundo. Leía durante unos minutos y se me atravesaba algo que me hacía detenerme a pensar. Marcando algunas secciones con post-its, otras, con un marca-textos amarillo, pensaba en lo que ella estaba diciendo, pensaba en ella, en la historia.

“Supongamos, por ejemplo, que en la literatura se presentara a los hombres solo como los amantes de mujeres y nunca como los amigos de hombres, como soldados, pensadores, soñadores; ¡qué pocos papeles podrían desempeñar en las tragedias de Shakespeare! ¡Cómo sufriría la literatura! Quizá nos quedase la mayor parte de Otelo y buena parte de Antonio; pero no tendríamos a César, ni a Bruto, ni a Hamlet, ni a Lear, ni a Jaques. La literatura se empobrecería considerablemente, de igual modo que la ha empobrecido hasta un punto indescriptible el que tantas puertas les hayan sido cerradas a las mujeres.”

Esa cita me resulta particularmente familiar. Mujeres que solo han sido representadas en la literatura como amantes de los hombres. Pero este fenómeno no se queda en el reino de literatura, está extendido en otros medios. Está presente en la pantalla chica y en la grande, está presente en los dramas de radio, a pesar del paso de los años, ahí está.
Piensa en algunas de las películas que has visto que solo tienen protagonistas masculinos. Es muy probable que la película también tenga mujeres, pero quiero que pienses en su papel en la película. ¿Quiénes son? ¿Qué quieren? ¿Cómo se ven sus vidas? ¿Cuáles son sus sueños y esperanzas? ¿Cuáles son sus virtudes? ¿Cuáles son sus defectos? ¿Puedes nombrarlos? O, ¿será posible que solo recuerdas esos personajes como la esposa (o peor: la esposa muerta), la novia, el interés romántico, la ex?

Es así pues que Virginia se decide a explorar al menos algunas de las razones por las que esto pasa.

Su conclusión es simple: “es necesario que una mujer cuente con dinero y un cuarto propio para poder escribir.” Virginia entendía las limitaciones que han sido impuestas sobre las mujeres por hombres, por la sociedad, por los roles de género. Ella sabía que, si hay más hombres conocidos y celebrados por sus creaciones y su pensamiento, es porque ellos han tenido la libertad y el espacio para hacerlo.

Es aquí que debemos hacer una pausa para aclarar algo importante: es verdad que, a lo largo de la historia, los hombres han tenido más libertad para escribir y que a las mujeres se les ha impedido consciente y deliberadamente. Pero cuando Virginia defiende la causa del genio oprimido de las mujeres, solo habla de un grupo socioeconómico específico. En las palabras de Mary Gordon:

“A Woolf le concierne el destino de las mujeres geniales, no el de las mujeres ordinarias; su petición es crear un mundo en el cual la hermana de Shakespeare pueda usar su talento, no uno en el cual la esposa de un minero pueda tener el derecho a la propiedad privada. Su pasión es por la literatura, no por la justicia universal.”

Mary Gordon (2013): Good Boys and Dead Girls: And Other Essays, traducción mía

Efectivamente, Virginia era dura con aquellos a quienes consideraba indignos, poco interesantes o simplemente malos, y esto se ve reflejado en algunos de sus pensamientos plasmados en este ensayo. Sin embargo, tenía un punto: quien tiene los medios para sostenerse sin necesidad de trabajar del amanecer al anochecer tiene tiempo para escribir tanto como quiere. Tiene más libertad para escribir.

Por eso es bueno que actualmente, nuestro llamamiento incluye a todos: de todas las edades, grupos étnicos, géneros y niveles socioeconómicos.

 Mi edición: Tapa blanda, publicado en el 2004 por Penguin Books.
Mi edición: Tapa blanda, publicado en el 2004 por Penguin Books.

Pero Virginia nos deja con palabras de aliento y con algunos consejos que yo he decidido numerar brevemente:

  1. Escriban más libros “para su bien y para el bien del mundo en general”,
  2. “no sueñen con influenciar a otra gente. Piensen en las cosas en sí”,
  3. tengan “el valor de escribir exactamente lo que [piensan]”,
  4. escapen “un poco de la sala de estar común y [vean] a los seres humanos no siempre desde el punto de vista de su relación entre ellos, sino de su relación con la realidad;” puesto que “estamos relacionadas con el mundo de la realidad”.

Of Women and Literature: A Room of One’s Own

“But, you may say, we asked you to speak about women and fiction – what has that got to do with a room of one’s own? I will try to explain.”

Thus begins one of the most famous essays on women and literature, by the one and only Virginia Woolf.

 Virginia Woolf
Virginia Woolf

It always takes me a while to read Virginia. Her books are fairly short, but I am never capable of finishing them quickly. Sometimes it’s because if I don’t slow down I won’t get it, sometimes it’s because I need to pause for a few seconds and really think about what I’ve just read. With this book, it was mostly the latter. I read for a few minutes, and then I’d find something that made me pause and think. I marked some sections with post-its, I highlighted others with a bright yellow marker, and I thought what she was saying, I thought about her, and about the history of women and literature and of women in literature.

“Suppose, for instance, that men were only represented in literature as the lovers of women, and were never the friends of men, soldiers, thinkers, dreamers; how few parts in the plays of Shakespeare could be allotted to them; how literature would suffer! We might perhaps have most of Othello; and a good deal of Anthony; but no Caesar, no Brutus, no Hamlet, no Lear, no Jaques – literature would be incredibly impoverished, as indeed literature is impoverished beyond our counting by the doors that have been shut upon women.”

There is something oddly familiar about that quote. Women that are only represented in literature as the lovers of men. This phenomenon does not stay in the realm of literature. It extends to other forms of media as well. It is present in the big and small screens, it is present in radio dramas; despite the changing times, it is still there. I want you to think of different movies you’ve seen with only male protagonists. Chances are, there are women in them as well, but I want you to think about their role in the movie. Who are they? What do they want? What do their lives look like? What are their dreams and hopes and aspirations? What are their virtues? What are their flaws? Can you identify them? Or, is there a chance that you only remember those characters as the wife (or worse, the dead wife), the girlfriend, the romantic interest, the ex?

So, in A Room of One’s Own, Virginia sets out to explore at least some of the reasons why this happens.

Her thesis is simple: “A woman must have money and a room of her own if she is to write”. Virginia understood the limitations that were imposed on women by men, by societal norms, by gender roles, and she understood that, if there are more men in history who are known and celebrated for their creating and their thinking, it’s because they have had the freedom and the space to do so. And by freedom, she also means financial freedom.

Regarding this statement, however, there’s a point that need to be made. Yes, it is true that, throughout history, men have had more freedom to write than women, and women have been consciously and deliberately held back from such achievements. But one thing to keep in mind while reading this book is that, when Virginia advocates for the cause of genius women, she sees it only in women of a certain socioeconomic group. In the words of Mary Gordon:

“Woolf is concerned with the fate of women of genius, not with that of ordinary women; her plea is that we create a world in which Shakespeare’s sister might survive her gift, not one in which a miner’s wife can have her rights to property; her passion is for literature, not for universal justice.”

Mary Gordon (2013): Good Boys and Dead Girls: And Other Essays

Yes, Virginia was harsh towards those she deemed unworthy, uninteresting, or simply bad, and some of her written thoughts in this essay are no different. But she did have a point: a person who has the means to sustain themselves without having to work from dusk till dawn has more time to write as much as they please. They have more freedom to write.

I suppose it’s a good thing that our contemporary plea for social justice encompasses everyone: from all ages, genders, ethnicities and socioeconomic backgrounds.

 My edition: Paperback, published in 2004 by Penguin Books.
My edition: Paperback, published in 2004 by Penguin Books.

But Virginia leaves us with words of encouragement and some advice that I’ve decided to put in a short numbered list:

  1. “…when I ask you to write more books I am urging you to do what will be for your good and for the good of the world at large.”
  2. “Do not dream of influencing people. Think of things in themselves.”
  3. Have “the courage to write exactly what [you] think”.
  4. “escape a little from the common sitting-room and see human beings not always in the relation to each other but in relation to reality; and the sky, too, and the trees or whatever it may be in themselves” for “our relation is to the world of reality”

5 Reasons Why You Should Read Imagined Communities

Back at the beginning of January, I told you about a book I recently read called Imagined Communities, written by British-American political scientist Benedict Anderson. It is a thorough study of nationalism and its origins that includes religion, languages, history and cultures from all around the world, and it is definitely one of the best books I’ve read. I had originally planned on writing a normal review like I usually do but then thought I’d straight up tell you why you should read it, too.

“Who would have thought that the storm blows harder the farther it leaves Paradise behind?”

1. Because it is written in an eloquent, understandable and pleasant manner

Being a scientific publication, it is obviously harder to read than a novel (unless that novel was written by James Joyce in which case this will feel like a pamphlet), but Anderson has a very balanced writing style. Like all scientists, he touches on a lot of dry, difficult topics but the book never feels like it’s dragging. For me, there was never a moment when I stopped and thought, well I have no idea what I’ve been reading for the last three pages!

Also, he has a way with imagery that gives this book a sense of beauty. Jeet Heer wrote for the New Republic that Anderson is “as well-versed in novels and poetry as he was in scholarship”, which refers to his knowledge, but you can see that influence in his own writing.

“Through that language, encountered at a mother’s knee and parted with only at the grave, pasts are restored, fellowships are imagined, and futures dreamed.”

2. Because his whole theory is based on one idea: It is all imagined

“In an anthropological spirit, then, I propose the following definition of the nation: it is an imagined political community – and imagined as both inherently limited and sovereign.”

A nation is not something that we can physically see or touch, nationalism isn’t a concrete ideology that we are taught, there’s nothing in our bodies that marks our nationality.

To Anderson, a nation is a community that is imagined because even though we can’t meet every single member, we somehow know that they are there, sharing our nation with us. We imagined it as limited because we have a clear idea of where its borders are and we know that beyond them there are other nations with their own people and their own borders. We imagine it as sovereign because the concept of nation was born when people decided that the legitimacy of a country wasn’t divine. We imagine it as a community because, despite all its problems and all the struggles and tragedies that we live within it, we still have some sense of belonging and of fraternity with other members.

Thus, we could say that everything that defines a nation and a society, the decisions we make, the way we treat people that live on the inside and on the outside, how we see those who are different from us, how we respond to foreign interventionism, it all depends on how we imagine them.

3. Because history isn’t watered down

The book has a detailed account of Imperialism and Colonialism. It deals with racism and prejudice, and it tries to give an explanation of how those things first manifested, but it does not try to water them or their consequences down. I know that at this point we shouldn’t be praising someone for telling something like it actually was but, sadly, academic writing (like any other form of writing) has a history of omitting and repackaging reality in favor of portraying itself as “the developed one”.

Anderson doesn’t shy away from the fact that lots of languages, cultures, peoples, and complete identities were lost in the Southeast Asian colonies because the colonial administrations didn’t bother to respect the people that lived there before them and continued to do so after them:

“These ‘identities’ [were] imagined by the (confusedly) classifying mind of the colonial state. […] One notices, in addition, the census-makers’ passion for completeness and unambiguity. Hence their intolerance of multiple, politically ‘transvestite’, blurred or changing identifications. Hence the weird subcategory, under each racial group, of ‘Others’ – who, nonetheless, are absolutely not to be confused with other ’Others.’”

When talking about Simon Bolivar’s fight for freedom from Spanish rule in South America, Anderson does not forget to mention that one of his main motivations for the independence movement was based on the fear of black people taking over:

“One key factor initially spurring the drive for independence from Madrid, in such important cases as Venezuela, Mexico and Peru, was the fear of ‘lower-class’ political mobilizations: to wit, Indian or Negro-slave uprisings. […] The Liberator Bolivar himself once opined that a Negro revolt was ‘a thousand times worse than a Spanish invasion’”

4. Because we get to examine some of the objects that shaped our views of a shared culture

To Anderson, what we now know as nationalism was born in the 18th century Western Europe for several reasons, one of them being print capitalism. This means that thanks to the printing and distribution of books and newspapers in specific languages other than Latin led to people to begin identifying with that language. This means that all the people who read newspapers and books in German at some point understood the language as something they all shared, it wasn’t a language anymore, it was their language. The same thing happened to those who started reading books in French and in English.

Our sense of identity not only as individuals but within a community and culture is also closely linked to the use of common objects and institutions. Anderson talks about the role of things such as maps and museums in shaping our understanding of who we are, where we come from, where we are, and where we’re going. These themes are particularly important in media, Disney’s Moana and Pixar’s Coco are all about that:

5. Because it is still as relevant (if not more) as it was in the 80s

Anderson published Imagined Communities in 1983. The book was reissued in 1991 with some alterations and new chapters. Another revised and updated edition came out in 2006.

If there’s anything the current political situation tells us is that nationalism is still alive and kicking. The biggest political decisions we’ve seen during the last few years are based, amongst other things, on the way we imagine our nation and who is and isn’t part of it.

In the U.S., Donald Trump’s campaign and presidency base on nationalist ideas: this is us, this is our nation, these are the people that belong to our nation, this is our language, these are our borders, and beyond them are the people who are not us.

The Mexican presidential elections are this July and one of the strongest candidates is populist Andrés Manuel López Obrador. Much of his popularity is thanks to the awakened sense of nationalism thanks to the situation north of the border.

The Rohingya humanitarian crisis in Myanmar is based on the Rohingya’s Muslim ethnicity. They have lived in Buddhist Myanmar for centuries but are being persecuted because they are seen as “illegal immigrants” from Bangladesh. The reason for this paradox goes back to the time when Burma, India and Bangladesh were one British Colony. The British thought that Muslims were more reliable than Hindi and Buddhists and hence favored them for the relatively well-paid jobs in the colonial administration.

It is interesting that nationalism hasn’t changed all that much since it started. Yes, every country has a different form of nationalism and not everyone sees it as purely good or purely bad. It has been in its name that people have suffered rejection and discrimination even inside their own countries, wars have been waged and humans have been killed and borders have closed. But it also thanks to nationalism that people have risen against their oppressors, colonies became independent, sovereign nations, free to choose their leaders and free to celebrate their culture, their identity and their history. One thing is clear: Nationalism is always about defining one’s own identity by differentiating the self from the other, thus dividing people into different groups.

So however you may look at it, whatever you may feel about it, nationalism is something very present and deeply rooted in our culture, and we should all at least have a look at what it is, how it came to be, and what it could be.

  My edition:  Paperback, published (revised edition) by Verso in 2016.
My edition: Paperback, published (revised edition) by Verso in 2016.

Special thanks to René Muschter for his brilliant input, his thoughts, his comments, and his support!

5 razones para leer Comunidades Imaginadas

“¿Quién habría pensado que la tormenta sopla con más furia cuanto más atrás deja al Paraíso?”

1. Porque está escrito de manera elocuente y amena

Es una publicación científica, por lo que es más difícil de leer que una novela (a menos que esa novela esté escrita por James Joyce, en cuyo caso esto se lee como panfleto), pero Anderson tiene un estilo de escribir muy balanceado. Como todos los científicos, toca varios temas que usualmente son secos y difíciles de digerir, pero el libro nunca se siente pesado. Nunca tuve un momento en el cual dije, ¡no tengo la más remota idea de lo que he leído en las últimas tres páginas!

Además, Anderson tiene una forma muy particular de integrar imágenes al texto, enriqueciéndolo y dándole algo de color. En una reseña para New Republic, Jeet Heer dijo que Anderson es “tan versado en las novelas y la poesía como en la erudición.” Aunque Heer se refiere los conocimientos de Anderson yo creo que estos influyen en su propia forma de escribir:

“Mediante esa lengua, encontrada en el regazo de la madre y abandonada solo en la tumba, los pasados se respetan, las camaraderías se imaginan y los futuros se sueñan.”

2. Porque toda su teoría está basada en una sola idea: todo es imaginado

“Así pues, con un espíritu antropológico propongo la definición siguiente de la nación: una comunidad política imaginada como inherentemente limitada y soberana.”

La nación no es algo que podemos ver o tocar físicamente, el nacionalismo no es una ideología concreta que se nos enseña desde pequeños, la nacionalidad no es una característica física de nuestro cuerpo.

Según Anderson, una nación es una comunidad imaginada porque aunque no podemos conocer a todos los miembros, de alguna forma sabemos que están ahí, compartiendo la nación con nosotros. La imaginamos como limitada porque tenemos una idea clara de lo que son sus fronteras y sabemos que más allá de ellas, hay otras naciones con sus propios habitantes y con sus propias fronteras. La imaginamos como soberana porque el mismo concepto de nación surgió cuando la humanidad decidió que la legitimidad de los reinos no era divina. La imaginamos como comunidad porque a pesar de los problemas que tiene, a pesar de las desventajas y tragedias que se viven cada día, todos tenemos un sentido de pertenencia y camaradería.

Partiendo de esta idea, podemos decir que todo lo que define a una nación o una sociedad, las decisiones que tomamos, cómo tratamos a la gente que vive dentro y fuera de nuestra nación, cómo vemos a aquellos que son diferentes a nosotros, cómo respondemos a la intervención de una en otra, todo depende de cómo las imaginamos.

3. Porque la historia no está diluida

El libro habla detalladamente de imperialismo y colonialismo, de racismo y prejuicios y trata de encontrar las razones por las cuales estos conceptos son lo que son hoy en día, pero nunca trata de diluirlas ni de ocultar sus consecuencias.

Yo sé que a estas alturas del partido, no deberíamos dar “honestidad” como una razón para leer un trabajo serio, académico y supuestamente imparcial. Sin embargo, el mundo académico (al igual que el resto del mundo) tiene una larga historia de omitir información y de presentarla desde ángulos que favorecen al académico y lo presentan como evolucionado o moralmente superior.

Anderson no olvida mencionar que los centros administrativos europeos en el sureste asiático decidieron “simplificar” la administración de las colonias, eliminando así lenguas, culturas e identidades completas de pueblos que vivían ahí desde mucho antes de la ocupación europea y que continuaron después de la misma:

“Estas ‘identidades’ [fueron] imaginadas por el espíritu (confusamente) clasificador del Estado colonial, […] Además, podemos notar la pasión de los empadronadores por lo bien elaborado y lo claro. De ahí su intolerancia ante las identificaciones múltiples, políticamente ‘travestidas’, borrosas o cambiantes. De ahí la tenebrosa subcategoría, bajo cada grupo racial, de ‘Otros’ que, no obstante, no deben, en absoluto, confundirse con otros ’Otros.’”

Al hablar de la lucha de Simón Bolívar para liberar a Sudamérica de la opresión española, Anderson tampoco ignora el hecho de que uno de sus motivos para iniciar el movimiento independentista estaba basado en su miedo a tener negros en el poder:

“Uno de los factores decisivos que impulsaron inicialmente el movimiento para la independencia de Madrid, en casos tan importantes como los de Venezuela, México y Perú, era el temor a las movilizaciones políticas de la ‘clase baja’, como los levantamientos de los indios o los esclavos negros. […] El propio Libertador Bolívar opinó en alguna ocasión que una rebelión negra era ‘mil veces peor que una invasión española.’”

4. Porque podemos examinar algunos de los objetos que han definido nuestra idea de una cultura compartida

Para Anderson, lo que hoy en día conocemos como nacionalismo nació en la Europa occidental del siglo XVIII. Una de las causas es lo que Anderson llama Capitalismo impreso. El argumento es básicamente que la imprenta y distribución de periódicos y libros en diferentes idiomas en lugar de Latín provocó que la gente comenzara a identificarse con ellos. En otras palabras, la gente que comenzó a leer libros y periódicos en alemán en algún punto entendió que ese idioma era algo que todos ellos compartían, de repente ya no era solo un lenguaje, era su lenguaje. Lo mismo sucedió con aquellos que comenzaron a leer en francés y en inglés.

Nuestro sentido de identidad, no solo como individuos sino como parte de una comunidad y una cultura también está ligado al uso de objetos e instituciones comunes. Anderson habla sobre todo del papel que jugaron cosas como los mapas y los museos en nuestro entendimiento de quiénes somos, de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos. Estos temas son particularmente importantes en los medios de entretenimiento. Las historias de Moana, de Disney, y Coco, de Pixar están basadas en ellos:

5. Porque sigue siendo tan importante como en los 80s (si no es que más)

Anderson escribió Comunidades Imaginadas en 1983. En 1991 relanzaron el libro con revisiones y capítulos adicionales. La siguiente edición revisada y actualizada fue publicada en el 2006.

Si algo nos dice la situación política y social en la que nos encontramos hoy en día es que el tema del nacionalismo sigue vivo y las grandes decisiones políticas que hemos visto en los últimos años están basadas, entre otras cosas, en la forma en la que imaginamos nuestras naciones y quiénes deben o no deben ser parte de ellas.

En Estados Unidos, la campaña y presidencia de Donald Trump están basadas en ideales nacionalistas: estos somos nosotros, esta es nuestra nación, esta es la gente que pertenece, este es nuestro lenguaje y estas son nuestras fronteras.

En las elecciones presidenciales mexicanas de este julio, uno de los candidatos más fuertes es el populista de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, y mucha de su popularidad se debe al sentido nacionalista que ha surgido en México gracias a la situación al norte de la frontera.

La crisis humanitaria de los Rohingya en Myanmar está basada en la etnicidad y la religión de los Rohingyas, quienes son musulmanes. Han vivido en Myanmar, que es budista, durante siglos, pero están siendo perseguidos gracias a que son vistos como “inmigrantes ilegales” de Bangladesh. Esta situación aparentemente paradójica se debe a que Birmania (Myanmar), India y Bangladesh alguna vez fueron una colonia británica. Los británicos consideraban que los musulmanes eran más confiables que los hindús y los budistas, por lo que los favorecieron dándoles trabajos relativamente bien pagados en puestos administrativos.

Es interesante que el nacionalismo en realidad no ha cambiado mucho desde que empezó. Sí, cada país lo ve de forma diferente y no todos lo ven como 100% bueno o 100% malo. Ha sido en su nombre que gente ha sufrido rechazo y discriminación, que han habido guerras, que pueblos enteros han sido asesinados y que las fronteras se han cerrado. Pero también ha sido por el nacionalismo que pueblos se han levantado en contra de sus opresores, que las colonias se convirtieron en naciones independientes y soberanas, libres de escoger a sus líderes y libres de celebrar su cultura, su identidad y su historia. Una cosa es clara: el nacionalismo siempre tiene que ver con la definición del yo. Identifico quién soy yo separándome de lo otro, lo diferente a mí, creando así diferencias entre grupos de personas.

Así que como sea que lo quieran ver, sea cual sea nuestro sentimiento hacia él, el nacionalismo es algo presente y muy arraigado en nuestra cultura, y todos deberíamos al menos informarnos más sobre lo que realmente es, de dónde salió y a dónde podría llevarnos.

  Mi edición:  Paperback, publicado por Verso en el 2016.
Mi edición: Paperback, publicado por Verso en el 2016.

Un especial agradecimiento a René Muschter por sus excelentes aportaciones, sus pensamientos, sus comentarios y su apoyo.

Review: On Writing – A Memoir of the Craft

On Writing: A Memoir of the Craft, by Stephen King

Over 17 years ago, Stephen King was encouraged to write a book about writing. A book for those who aspire to be writers, and for those who enjoy writing his stories and want to know more about them. On Writing, however, is not the classic how-to-write-a-novel-book that we so often find in book stores. This is a book that consists mainly of three parts: memoirs of Stephen, rules and advice about writing, and a list of books that all aspiring writers should read. In the epilogue, Stephen talks about a horrendous accident that almost took his life and tells how writing helped him move on.

On the writer

I love memoirs and autobiographical texts. I love them because each author has his or her own way of writing about life, everyone sees the world in a different way, everyone has something different to share.

Stephen is clear and honest when it comes to sharing his experiences. He opens the book questioning his own ability to write such a book and admits that it is not easy to write about writing without falling into falsehoods, unnecessary reflections and exaggeration.

“This is a short book because most books about writing are filled with bullshit. Fiction writers, present company included, don’t understand very much about what they do – not why it works when it’s good, not why it doesn’t when it’s bad. I figured the shorter the book, the less the bullshit.”

What I loved the most about this book is that Stephen talks freely about both his good and his bad experiences. He doesn’t hold back when talking about his struggle with alcoholism and drug addiction, and he recognizes how they affected his life and his work. Spoilers: it was the worst time of his life. Stephen talks about how and when he wrote some of his most popular books, and he describes the circumstances that surrounded him while he wrote them.

On writing

The second part of the book is a series of rules and guidelines for those of us who want to be writers. These are the rules that he follows, and they go from basic stylistic choices such as never using the passive voice and avoiding adverbs at all costs, to knowing why and whom you write for.

Despite being the section that we would normally call “technical”, this part is as personal as the first one, since all his tips are grounded in his own experience.

“You can approach the act of writing with nervousness, excitement, hopefulness, or even despair – the sense that you can never completely put on the page what’s in your mind and heart. You can come to the act with your fists clenched and your eyes narrowed, ready to kick ass and take down names. You can come to it because you want a girl to marry you or because you want to change the world. Come to it any way but lightly. Let me say it again: you must not come lightly to the blank page.

On reading

The third part has two lists with all the books that Stephen says one ought to read if one is to be a good writer. The original list, published in 2000, has 96 titles; the 2010 revised version has 86. Some of the books vary from one list to another, which is why it is worth it to take a look at both of them.

For those who, like me, enjoy Stephen King’s stories in general, whether they’re films, books or series, it is a joy to get to know him through the pages of these memoirs. The only bad reviews that this book had, were those of people who expected a manual on writing a novel. This book is not that. This book is like a chat with a friend who’s telling you his perspective on writing.

  My edition:  Paperback, 10th-anniversary edition, published by Simon and Schuster.
My edition: Paperback, 10th-anniversary edition, published by Simon and Schuster.

As you know, Mexico is living a time of crisis and it needs all the help it can get. Over 200 people died and dozens of buildings fell down completely. In the cities, people are working together, helping each other out, organizing donations in collection centres, transporting food and medicine, and making plans for the future. For those of us who don’t live in Mexico there are other ways to help out:

Thank you for support!