Reseña: Mientras Escribo

Como ya saben, México está viviendo tiempos de crisis y necesita toda la ayuda posible. Más de 200 personas murieron y decenas de edificios se derrumbaron completamente. En la ciudad están trabajando todos unidos, ayudando en centros de acopio, sacando gente que quedó atrapada bajo los edificios que se cayeron, transportando víveres, herramientas y medicinas, etc. Los que no vivimos en México y no podemos ir para allá a ayudar podemos apoyar de otras formas, además de con oraciones, pensamientos y palabras de aliento:

Gracias a todos por su apoyo.

Mientras escribo, de Stephen King

Hace poco más de 17 años, a Stephen King lo animaron a escribir un libro acerca de escribir, un libro para quienes aspiran a ser escritores y para quienes disfrutan las historias de King y quieren ver más allá del resultado final. Mientras escribo, sin embargo, no es uno de esos tantos libros escritos como manuales llenos de pasos que el joven escritor debe seguir al pie de la letra si es que quiere llegar a tener cierto éxito. Está dividido en tres: 1) memorias de Stephen, 2) consejos y reglas para escribir, y 3) una lista de libros que todos los que aspiran a ser escritores deben leer. Cierra con una postdata en la que habla de cómo su necesidad de escribir lo ayudó a recuperarse de un accidente que casi termina con su vida.

Del escritor

Si hay algo que disfruto leer, son los textos autobiográficos y las memorias. Cada autor tiene su propia forma de escribir y de contar su vida y cada quien ve el mundo desde un punto diferente.

Stephen es claro y honesto a la hora de compartir sus experiencias. Abre cuestionando su propia habilidad para escribir un libro de este tipo y admite que no es fácil escribir sobre escribir sin caer en la falsedad, en las reflexiones innecesarias y en la exageración.

“He escrito un libro corto porque a la mayoría de los libros sobre la escritura les sobra paja y tonterías. Los narradores no tenemos una idea muy clara de lo que hablamos. Cuando es bueno no suelen saber por qué y cuando es malo, tampoco.”

Lo que más me gustó es que Stephen habla de sus experiencias tanto buenas como malas. No trata de ocultar su lucha con el alcohol y las drogas ni cómo afectaron su vida personal y su trabajo. Un adelanto: fue la peor época de su vida. Esta sección también nos permite ver sus obras a través de sus ojos. Habla de cuándo y cómo escribió algunos de sus libros más populares y de las circunstancias que lo rodeaban mientras lo hizo.

De escribir

La segunda parte del libro es una serie de reglas y consejos para todos los que queremos ser escritores. Son las reglas que él sigue, como no escribir con voz pasiva, evitar los adverbios, y saber bien por qué y para quién escribes.

A pesar de ser la sección que para fines prácticos llamaríamos “técnica”, esta parte es tan personal como la primera. Todos sus consejos tienen una experiencia de fondo y tienen un por qué.

“A la página en blanco no se llega ligero. Puedes venir con nerviosismo, emoción, esperanza, o incluso con desesperación, con la sensación de que nunca se podrá poner en la página lo que está en la mente y el corazón. Puedes venir con los puños apretados y los ojos entrecerrados, listo para patear traseros y destruir nombres. Puedes venir a ella porque quieres que una chica se case contigo o porque quieres cambiar el mundo. Ven a la página en blanco de cualquier manera, pero nunca a la ligera.”

De leer

La tercera parte contiene dos listas con todos los libros que Stephen considera que uno debe leer, si espera llegar a ser un buen escritor. En el 2000, la lista original era de 96 libros. La versión revisada del 2010 tiene 82. Algunos títulos claramente cambian, por lo que vale la pena ver ambas listas. Después de todo, son recomendaciones con más de diez años de diferencia y con diez años extra de experiencia.

  Mi edición:  Tapa blanda, edición del 10º aniversario, publicada por Simon and Schuster.
Mi edición: Tapa blanda, edición del 10º aniversario, publicada por Simon and Schuster.

Para aquellos que, como yo, disfrutan de las historias de Stephen King sin importar el medio, ya sea libro, serie o película, poder conocerlo más a través de estas memorias/reglas fue todo un gusto. Las pocas reseñas negativas que tuvo este libro fueron porque no es el manual sobre cómo escribir una novela. Este libro es más bien como una plática con un amigo que te cuenta de lo que ha pasado en su vida mientras escribe.

Reseña: Wishful Drinking

La mayoría de nosotros sabe quién es Carrie Fisher.

Probablemente la conocimos de la misma forma: cuando apareció frente a un pequeño droide y dijo las palabras: Ayúdame, Obi-Wan Kenobi. Eres mi única esperanza. Yo crecí viendo a Carrie Fisher, pues he amado Star Wars y he sido fan de la Princesa Leia desde muy pequeña. Sabía que Carrie Fisher también era autora, pero nunca le presté mucha atención a su trabajo escrito hasta que publicó El diario de la princesa. Estaba por adquirirlo cuando se me atravesó Wishful Drinking.

Habiéndolo ya leído, me doy cuenta de que Carrie Fisher era mucho más que una actriz y siento haber descubierto su otro gran talento después de su muerte. No me refiero a su comedia o a su escribir. Me refiero a su franqueza y a la forma en la que hablaba de sus problemas. Ser tan abiertos con nuestras debilidades requiere valor, pero el poder hablarlas de manera tan honesta y reírse al mismo tiempo es un talento que definitivamente no todos tenemos.

“Una de las cosas que me desconcierta (y hay muchas) es cómo pueden persistir tantos estigmas respecto a las enfermedades mentales, específicamente el desorden bipolar. En mi opinión, vivir con síndrome maníaco depresivo requiere una cantidad tremenda de bolas.*”

Wishful Drinking es un libro de memorias basado en el show de comedia de Carrie Fisher del mismo nombre. No es un relato linear de toda su vida. Es más bien un conjunto de episodios de aquí y allá, acompañados de sus pensamientos y experiencias, tanto buenas como malas. Desde su papel como la Princesa Leia y la extraña explicación de George Lucas de por qué una mujer no puede usar ropa interior en el espacio, sus matrimonios (incluyendo aquél en el que su esposo la dejó por otro hombre), hasta la vez que Carrie despertó en su cama junto a un cadáver, este libro está lleno de historias. Algunas tristes, algunas divertidas, algunas difíciles, algunas extrañas y algunas completamente ridículas.

Algunos críticos dijeron que el libro estaba bueno y simpático, pero demasiado simple. Alegaron que era muy parecido a su show, que estaba demasiado enfocado en el entretenimiento y que no era muy “profundo”. Querían saber cómo es que ella realmente se sentía, querían ver la realidad de su alcoholismo, de su drogadicción, de su depresión, de su título nobiliario espacial y de su vida como madre soltera. Si me preguntan a mí, el libro es perfecto como está. Fisher es honesta y está en paz con su historia. Cierto, ella no siempre comparte toda la profundidad de sus emociones, pero eso es algo que yo entiendo perfectamente. En efecto, este libro de memorias no se siente tan profundo y tan devastador como el de Joan Didion, pero me encantó porque es suyo. Carrie Fisher batalló con su drogadicción e hizo un show de comedia al respecto, así que no veo por qué este libro no debería tener párrafos tristes seguidos de líneas sarcásticas.

Este libro es rápido y fácil de leer. Tal vez no sea para todos porque tal vez no a todos les guste el humor de Carrie Fisher, pero esa siempre es la cosa con libros de humor. Sin embargo, si son fans de Carrie, probablemente les va a encantar.

Ojo: no hay edición en español, por lo que probablemente lo tengan que leer en su idioma original.

  Mi edición:  Paperback, publicado en el 2008 por Simon & Shuster.
Mi edición: Paperback, publicado en el 2008 por Simon & Shuster.

* Como no hay una edición en español de este libro, yo hice las traducciones. Las frases originales son:

  1. “One of the things that baffles me (and there are quite a few) is how there can be so much lingering stigma with regards to mental illness, specifically bipolar disorder. In my opinion, living with manic depression takes a tremendous amount of balls.”
  2. “I heard someone say once that many of us only seem able to find heaven by backing away from hell. And while the place that I’ve arrived at in my life may not precisely be everyone’s idea of heavenly, I could swear sometimes -if I’m quiet enough- I can hear the angels sing. Either that or I’ve screwed up my medication.”

Review: Wishful Drinking

Most of us know who Carrie Fisher is. We probably met her the same way: when she appeared before a small droid and spoke the famous words: Help me, Obi-Wan Kenobi. You’re my only hope.

Carrie Fisher was an actress I grew up watching. I have loved Star Wars and I have been a fan of Princess Leia for a very long time. I knew Carrie was also an author, but I never paid too much attention to her written work until she published The Princess Diarist. I was going to purchase it, but I chose Wishful Drinking instead.

Now that I have read it, I realize that she was so much more than an actress and I’m sad that I only discovered her other big talent only after her passing. I’m not talking about her comedy or her writing. I’m talking about her openness. To be willing to open up to others and be completely frank about one’s problems takes courage, but to be able to do so while laughing and at the same time being honest about the toll that they take on one’s life is truly a talent that not many of us have.

“One of the things that baffles me (and there are quite a few) is how there can be so much lingering stigma with regards to mental illness, specifically bipolar disorder. In my opinion, living with manic depression takes a tremendous amount of balls.”

Wishful Drinking is a book of memoirs based on Carrie Fisher’s one-woman show of the same name. It isn’t a linear, detailed account of her entire life. It is bits and pieces of her thoughts and experiences, both good and bad. From her casting as Princess Leia and the strange explanation why a woman cannot wear underwear in space, her marriages -including the one where her husband left her for another man-, to the time when she woke up next to a dead man on her bed, this book is full of stories. Some sad, some funny, some hard, some strange, and some flat out ridiculous.

Many critics said this book was good and funny but too simple. Too much like her show. That Fisher focused too much on the entertainment part and too little on “the deep stuff”. People wanted to know how she really felt and what it’s really like to be an alcoholic, drug addict with manic depression, space-royal, single mother. But to me this book is perfect as it is. Fisher is honest and at peace with her story. True, she doesn’t always share the depth of her emotions, but that is something I can relate to. So this book of memoirs may not be as deep and heart-wrenching as Joan Didion’s, but I love it because it is Carrie’s. She battled drug addiction and made a comedy show about it, so I don’t see why her book shouldn’t have sad paragraphs followed by funny one-liners.

This is a quick, easy-to-read book. It may not be for everyone because not everyone might like Fisher’s humor, but that is always the thing with humorous books. However, if you’re a big fan of Carrie Fisher, you will probably love it.

  My edition:  Paperback, published in 2008 by Simon & Schuster.
My edition: Paperback, published in 2008 by Simon & Schuster.

Review: Around the Day in Eighty Worlds

So I’ve been sick. And being sick means reading slowly. This was a short book, but because I wasn’t feeling well, at all, it took me quite a while to finish it. However, I’ve finished reading it and today I want to share my thoughts with you.

Around the Day in Eighty Worlds, by Julio Cortázar

“All established order forms a line of resistance against the threat of rupture and places its meager forces at the service of continuity. That everything should continue as usual is the bourgeois standard of a reality that is indeed bourgeois precisely because it is a standard.”

Around the Day in Eighty Worlds is a collection of texts where there isn’t a single story or plot, nor there is a chronology of any sort. There is just text.

“A writer, contrary to the popular opinion, does not write books. A writer writes texts.”

Ulises Carrión

This is a collage or an inventory, a personal encyclopedia, others say. If you ask me, Around the Day in Eighty Worlds is Cortazar himself.

In this compilation of texts that seems to lack any particular order, Julio shares his opinions, experiences, spontaneous thoughts and photographs. He shares forgotten poems that talk about his love for Borges, fantastic tales filled with humor, and other brief life anecdotes.

It had been a while since the last time I read Cortazar, which is why it took me a while to reenter his worlds, but it was on page 48 that we finally reconnected and I began to truly enjoy the book. Julio talked about the ‘Great Argentinian problem’, not knowing how to address someone on a letter, for the complexity of interpersonal relationships requires precision on paper.

Cortazar defends humor in literature and heavily criticizes those who try to be too serious when they write. 

“Nothing is more comical than seriousness understood as a virtue that has to precede all important literature.”

That is why I think this book is a reflection of Julio himself, (the Julio who writes, not the Julio that he writes about). Because Julio was like that, serious and humorous, an intellectual who refused to be called intellectual, a writer who respected language enough to play with it, mix it up, and change it as he pleased. He jumped from one topic to another without any trouble, and he discussed jazz and politics as easily as he talked about his cat, Teodoro W. Adorno.

Recommended for other cronopios who enjoy reading Julio and his adventures with the pen.

  My edition:  Paperback, published in 2016, by Siglo XXI Editores.
My edition: Paperback, published in 2016, by Siglo XXI Editores.

Reseña: La vuelta al día en ochenta mundos

“Mucho de lo que he escrito se ordena bajo el signo de la excentricidad, puesto que entre vivir y escribir nunca admití una clara diferencia; si viviendo alcanzo a disimular una participación parcial en mi circunstancia, en cambio no puedo negarla en lo que escribo puesto que precisamente escribo por no estar o por estar a medias.”

La vuelta al día en ochenta mundos, de Julio Cortázar, es un conjunto de textos, donde no hay una sola historia ni trama, ni alguna cronología. Sólo hay texto.

“Un escritor, contrariamente a la opinión popular, no escribe libros. Un escritor escribe textos.”, decía Ulises Carrión.

Este es un collage o un inventario, una enciclopedia personal, dicen otros. Si me preguntan a mí, La vuelta al día en ochenta mundos es Cortázar mismo.

En un conjunto de textos que parece no tener ningún orden en particular, Julio comparte sus opiniones, sus experiencias, sus pensamientos espontáneos y sus fotografías. Comparte poemas olvidados que hablan de su amor por Borges, relatos fantásticos y llenos de humor, y otras anécdotas breves de su vida.

Yo llevaba ya un rato sin leer a Cortázar, por lo que me costó un poco volver a entrar en sus mundos, pero fue en la página 48 que realmente reconectamos y comencé a disfrutar de mi lectura como en otras ocasiones. Hablaba del “grave problema argentino”, el no saber cómo dirigirse a alguien en las cartas, pues la complejidad de las relaciones interpersonales requiere precisión en el papel.

Cortázar defiende a capa y espada el humor en la literatura y critica duramente a aquellos que tratan de ser demasiado serios y solemnes cuando escriben, “como si Cervantes hubiera sido solemne, carajo.”

Por eso digo que el libro es una reflexión de Julio mismo, (del Julio que lo escribe, no de los otros Julios a los que tanto celebra). Porque Julio era así, serio y a la vez no, un intelectual que se rehusaba a llamarse intelectual, un escritor que respetaba el lenguaje lo suficiente como para jugarlo, mezclarlo y alterarlo a su gusto. Brincaba de un tema al otro sin mucho problema y así como discutía del jazz y de política, compartía historias de su gato, Teodoro W. Adorno.

Recomendado para otros cronopios que disfrutan de leer a Julio y de sus aventuras con la pluma por otros mundos.

Mi edición: Paperback, publicada en el 2016, por Siglo XXI Editores.

Reseña: El año del pensamiento mágico

Un buen amigo vino de visita desde Alemania y fue durante un fin de semana en la playa con él y con una de mis mejores amigas que tuve la oportunidad de leer este libro.

El año del pensamiento mágico, de Joan Didion

El año del pensamiento mágico cuenta del año después de la muerte del marido de Joan Didion, el escritor John Gregory Dunne. Se trata de una colección de textos en la que Didion explora temas como el matrimonio, el conflicto, el amor y el duelo. La autora cuenta de la relación que tenía con su marido, que era extremadamente cercana, y del vacío que dejó cuando murió. Escribió este libro el año anterior a la muerte de su hija, Quintana Roo Dunne.

Joan Didion, Gregory Dunne y Quintana Roo Dunne

Este no es un libro para leerse por el puro gusto de leer, no se puede leer un capítulo al día antes de dormir. Este libro requiere tiempo y atención. Para mí, el mejor momento para leerlo fue durante esos tres días en la playa, cuando no hicimos más que descansar junto al mar.


El primer día me senté en la arena y leí los primeros capítulos.
Didion comienza su narrativa medio año después de la muerte de su marido, sin contexto, sin preámbulos, sólo cuatro líneas. Las primeras cuatro líneas que escribió después de la tragedia.

“La vida cambia rápido. La vida cambia en un instante.Te sientas a cenar, y la vida que conoces se acaba. El tema de la autocompasión.”

John Gregory Dunne murió en el peor momento posible. Él y Joan acababan de llegar a casa luego de haber visitado a su hija que yacía en coma en el hospital. Era el día antes de la víspera de año nuevo.


El segundo día desperté más temprano que mis amigos. Siempre despierto antes que mis amigos, exceptuando a esa amiga que disfruta de salir a correr en las mañanas a una hora alarmantemente temprana. Hice café, empaqué mis cosas, me cambié la ropa y me salí a la terraza a seguir leyendo. Es un libro bello y triste, y me hizo sentir triste. Me llevó a pensar en la vida, no sólo en la mía sino en general; provocó que me preocupara por Joan Didion y por su esposo, John, a pesar de nunca haber leído nada de ellos y me propuse comprar al menos un libro de John.

Mientras leía, comencé a sentir la carga de su tristeza y sus preocupaciones. No como si fueran mías, sino como si yo fuera una amiga, sentada en aquel hospital junto a Didion, viviendo las cosas con ella, aunque no igual que ella. Sabía que lo que estaba leyendo pasó hace más de diez años, pero no pude evitar pensar que me hubiera gustado sentarme con ella, tomar su mano y esperar que todo saliera bien. Sabía también en qué acabarían las cosas aún antes de comenzar el libro, pero de cualquier forma estaba esperando que todo saliera bien. Es lo que Didion estaba esperando mientras lo vivía, es lo que todos esperamos cuando pasamos por tiempos difíciles.

Más tarde, mis amigos me alcanzaron en la terraza, cada uno con una taza de café en sus manos. Durante un rato estuvimos los tres ahí sentados, observando el mar, los tres en silencio, los tres cómodos el uno con el otro.

“Esto es un intento por encontrar sentido al tiempo que siguió, a las semanas y meses que desbarataron cualquier idea previa que yo tuviera sobre la muerte, la enfermedad, la probabilidad y la suerte, la buena o la mala fortuna, sobre el matrimonio y los hijos y el recuerdo; sobre el dolor y los modos en que la gente se plantea o no el hecho de que la vida acaba; sobre la precariedad de la cordura y sobre la vida misma.”

Terminé el libro muy pronto. No por leerlo rápido, ni porque fuera particularmente corto. Lo que quiero decir es que no quería que terminara. Incluso después de haber acabado y de irme a hacer otras cosas, me sorprendí una y otra vez pensando en lo que había leído. Es un libro sumamente personal pero increíblemente universal. La disposición de Didion de compartir sus emociones y pensamientos, su franqueza al hablar del duelo, de las pérdidas y de la ola de sentimientos que se viene cuando uno ha perdido a alguien tan cercano, hicieron de esta, una lectura especial.

  Mi edición:  edición para Kindle, publicada en el 2009 por Vintage International.
Mi edición: edición para Kindle, publicada en el 2009 por Vintage International.

Review: The Year of Magical Thinking

A few weeks ago, a good friend of mine came to visit from Germany. We travelled and ate and saw as much as we could from Mexico. Then, one weekend, we called another friend and the three of us spend a weekend at the beach, which is when I finally had time to read this book.

The Year of Magical Thinking, by Joan Didion

The Year of Magical Thinking tells of the year following the death of Joan Didion’s husband, author John Gregory Dunne. It is a collection of texts where Didion explores marriage, conflict, love, and grief. She tells of her extremely close, almost symbiotic, relationship with her husband and of the void he left once he was gone. It was written the year before Joan Didion’s daughter, Quintana Roo Dunne, died.

This is not a book one can read for the pure joy of reading. It cannot be read one chapter a day before going to bed; it demands attention, it needs time. For me, the best time to read it was during those three days at the beach, when we did nothing but rest by the sea, and I was able to sit down and dive into it.

The first day, I sat on the sand and read the first few chapters. Didion starts by throwing the reader right into the middle of the year after her husband’s death. No context, no preamble, just four lines. The first four lines she wrote after the tragedy.

“Life changes fast. Life changes in the instant. You sit down to dinner and life as you know it ends. The question of self-pity.”

John Gregory Dunne died at the worst possible moment. He and Joan had just come from visiting their daughter at the hospital where she was-and had been for a few days-unconscious. It was the day before New Year’s Eve.

The second day, I woke up earlier than my friends. I always wake up earlier than my friends, except perhaps for the one who likes outrageously early morning runs. I made coffee, packed my things, changed my clothes and went out to the terrace to continue reading. The book was beautiful and sad and it made me feel blue. Am I blue? It made me think about life, it made me care deeply for Joan Didion even though I had never read anything by or about her before. It also made me care about her husband John. I made a mental note to purchase at least one of his books too.

As I read, I felt the burden of her sadness and her worries. Not as my own, but as if I were a friend who was sitting at the hospital by her side. I wished I could. I knew what I was reading happened more than ten years ago, but I still wished I could sit by her side and take her hand and hope for the best. I knew the outcome of it all even before I read the book and I still hoped for the best. It is what she did as she lived through it. It is what we all do as we live through difficult experiences. We hold on, we hope for the best, we keep going.

At some point my friends joined me, each with a cup of coffee in their hands. We sat there and watched the sea, and we were comfortable with one another, even if we weren’t talking.

“This is my attempt to make sense of the period that followed, weeks and then months that cut loose any fixed idea I had ever had about death, about illness, about probability and luck, about good fortune and bad, about marriage and children and memory, about grief, about the ways in which people do and do not deal with the fact that life ends, about the shallowness of sanity, about life itself.”

I finished the book far too soon. Not because I read it too fast, but because I didn’t want it to end. Even after I did and went on to do other things, I found myself returning again and again to what I had read. It was deeply personal and yet incredibly universal. Didion’s willingness to share her thoughts and emotions, her openness about grief, about loss, about the whirlwind of emotions that come after losing someone that close, made this book special.

  My edition:  Kindle edition, published in 2009 by Vintage International.
My edition: Kindle edition, published in 2009 by Vintage International.

Review: Born a Crime

Trevor Noah is the current host of The Daily Show and, before I read this book, I only knew him as that. I knew he was from South Africa, but nothing more. I watched his show because I liked his style, but it wasn’t until I saw him interviewed by Stephen Colbert on The Late Show (yeah, I’m a fan of late-night talk shows) that I found out about his book. Three minutes was all it took to convince me of purchasing it on Amazon.

“Nearly one million people lived in Soweto. Ninety-nine point nine percent of the, were black – and then there was me. I was famous in my neighborhood just because of the color of my skin. I was so unique people would give directions using me as a landmark.”

In Born a Crime, Noah shares with us what it was like for him to grow up biracial in a world with no opportunity for such people. You were either black or white, either Xhosa or Zulu, either from one street or another, you couldn’t be both. In Noah’s case, he couldn’t be either. But he wasn’t raised to conform to society’s limitations. His mother, a deeply religious, fearlessly stubborn, and incredibly independent woman raised him to exceed expectations, to stand for what he believed in, to be himself, even if it meant being alone for a while, and to keep moving. Eventually, he found a way to navigate those waters: language. By the time he was a teenager, he could speak English, German, Xhosa, Zulu, Afrikaans, and Tswana (among others), and could move from group to group, from color to color, and adapt to almost any situation.

“Language brings with it an identity and a culture, or at least the perception of it. A shared language says ‘We’re the same’. A language barrier says ‘We’re different’.”

Through a series of hilarious, witty, and sometimes heartbreaking anecdotes, Born a Crime gives us a glimpse into a young man’s search for an identity. It shows his ability to get into and out of trouble, his capacity to understand the other person’s point of view, to forgive, and forget, and, most importantly, us how it is possible to be better persons despite whatever situation we’re thrust into.

I don’t know what else I can say to tell you how much I loved this book, how much it inspired me. I can tell you one thing, though: Born a Crime changed the way I see the world and I think it’s one of the best books I’ve read in my life.

  My edition:  Kindle Edition, published in 2016 by Spiegel & Grau.
My edition: Kindle Edition, published in 2016 by Spiegel & Grau.

Reseña: Prohibido Nacer

Hoy les quiero compartir mis pensamientos acerca del primer libro que leí este año. Es la historia de un travieso joven que nació en una época difícil, en un lugar lejano. Bueno, lejano para mí, que crecí en la Ciudad de México y no pensé realmente en África sino hasta que estaba en primaria.

Prohibido Nacer (Born a Crime), por Trevor Noah

Trevor Noah es un comediante sudafricano que actualmente presenta The Daily Show. Antes de leer su libro, eso era lo único que sabía de él. Veía su programa porque me gustaba su estilo, pero no fue sino hasta que lo vi en una entrevista en The Late Show con Stephen Colbert que me enteré de que había sacado un libro. Tres minutos bastaron para convencerme de comprarlo en Amazon.

“Nearly one million people lived in Soweto. Ninety-nine point nine percent of the, were black – and then there was me. I was famous in my neighborhood just because of the color of my skin. I was so unique people would give directions using me as a landmark.”

En Prohibido Nacer, Noah nos comparte lo que fue para él crecer biracial en un mundo donde no había oportunidad para gente así. O eras negro o eras blanco, o eras Xhosa o eras Zulu, o de una calle o de la otra, pero no de las dos. En el caso de Noah, no podía ser de ningún grupo. Sin embargo, no lo educaron para conformarse a las limitaciones de la sociedad en la que vivía. Su madre, una mujer absolutamente religiosa, terca e independiente, lo educó para superar sus expectativas, para defender aquello en lo que creía, para ser él mismo, aun cuando eso significaría estar solo, y a seguir caminando hacia adelante. Eventualmente encontró una forma de navegar esas aguas: el lenguaje. Sólo era un adolescente cuando ya hablaba inglés, alemán, xhosa, zulu, afrikaans y tswana (entre otros), y podía moverse de un grupo al otro, de color a color y adaptarse a casi cualquier situación.

“Language brings with it an identity and a culture, or at least the perception of it. A shared language says ‘We’re the same’. A language barrier says ‘We’re different’.”

Este libro está lleno de anécdotas que pueden ser divertidas, profundas, inteligentes, tristes o informativas, y es un vistazo a la vida de un joven y su búsqueda de identidad, su habilidad para meterse y salir de problemas, y su capacidad para entender el punto de vista de otros, para perdonar y olvidar. Pero sobre todo, este libro nos muestra que mejorar como personas es posible, sin importar la situación que estemos viviendo.

“You want to live in a world where someone is good or bad. Where you either hate them or love them. But that’s not how people are.”

No sé de qué otra forma decirles cómo disfruté este libro y cómo me inspiró. Lo que sí les puedo decir es que Prohibido Nacer cambió la forma en la que veo el mundo y lo considero uno de los mejores libros que he leído en mi vida.

  Mi edición:  Kindle Edition, publicado en el 2016 por Spiegel & Grau.
Mi edición: Kindle Edition, publicado en el 2016 por Spiegel & Grau.

Reseña: Libera tu magia

Libera tu magia, de Elizabeth Gilbert

Antes de conseguir este libro, sólo había escuchado hablar de Elizabeth Gilbert gracias a Comer, rezar, amar. La verdad no leí Comer, rezar, amar porque comencé a ver la película y me aburrí a la mitad. No obstante, el haber escuchado tantos comentarios positivos acerca de Libera tu magia me llevó a comprarlo apenas lo vi en la repisa de una librería en un aeropuerto.

Hace días que me senté a pensar en cómo describirles el libro, pero no logro encontrar la forma de darles un resumen decente, y es que Libera tu magia es algo entre un libro de auto-ayuda, un libro de memorias, un manual de instrucciones y algo así como una explicación espiritual para ese fenómeno que llamamos creatividad. En este libro, Elizabeth Gilbert comparte su historia como escritora, desde su problemático inicio hasta su éxito actual.

Está dividido en seis partes: Valor, Encantamiento, Permiso, Persistencia, Confianza y Divinidad, y en cada una Gilbert trata con un problema específico o nos cuenta acerca de su vida. Las partes en las que habla de su propia experiencia son las que más me gustan: son frescas, honestas, inspiradoras y, a veces, muy, muy divertidas.

Mi problema con el libro surge cuando Gilbert quiere ir un poco más profundo. Durante esas partes, el libro abandona la sección de autoayuda y memorias, y trata de provocar un despertar espiritual con ideas que al leerlas, me hicieron dudar de si realmente las cree o porque quiere sonar iluminada. Posiblemente es un sesgo mío, pero esa fue mi impresión. Gilbert propone que, si bien las ideas no tienen un cuerpo, tienen consciencia y una voluntad propia. Para ella, las ideas son entes que vienen a nosotros, los mortales, y, si estamos dispuestos a escucharlas, nos dan su favor y nos permiten trabajarlas, o más bien, ellas nos trabajan a nosotros.

Finalmente, hay dos puntos en los que definitivamente no estoy de acuerdo con la autora:

  1. Gilbert está totalmente en contra de estudiar arte; para ella, ir a la universidad para estudiar arte es un derroche de dinero. Yo sé que cualquiera puede hacer arte, independientemente de si la estudia o no, pero si de algo estoy segura es de que, si queremos ser mejores en algo, debemos estudiarlo, debemos ser guiados, al menos hasta cierto punto. La educación superior en arte no es imprescindible, pero sí es una forma de conseguir guía y oportunidad. Yo no necesito ir a la universidad y estudiar arte para ser un artista de éxito, pero si lo puedo pagar o si tengo la oportunidad de conseguir una buena beca, es útil hacerlo, porque así voy a aprender teoría, historia, técnicas, perspectivas y voy a conocer gente que busca cosas similares.
  2. Gilbert afirma que el arte no es realmente necesario y que deberíamos hacerlo sólo porque lo disfrutamos. En mi opinión, el arte es tal vez una de las partes más importantes y necesarias de la vida humana, no porque sea bonita, agradable y porque podemos apreciarla y sentirnos bien con nosotros mismos cuando hablamos de ella. Para mí, el arte es importante porque refleja quienes somos (como individuos y como sociedad) y, al mismo tiempo, nos hace estar conscientes de quienes somos y nos lleva a ser diferentes. Es un reflejo y una respuesta a la sociedad y a la cultura.

No puedo decir que me encantó este libro. Es más, ni siquiera estoy segura de que me haya gustado. Lo que sí sé, es que todos aquellos que buscan llevar una vida creativa deben leerlo, aun cuando no están de acuerdo con lo que Gilbert predica.

  Mi edición:  Tapa blanda, publicado en el 2015 por Bloomsbury.
Mi edición: Tapa blanda, publicado en el 2015 por Bloomsbury.