Zona Crepúsculo, Capítulo 1: Sobre Crepúsculo y la literatura juvenil

La saga de Crepúsculo es una serie de cuatro libros que debutó en el 2005. Escrita por la autora estadounidense, Stephenie Meyer, es una novela juvenil que narra la historia de una joven adolescente y un misterioso y guapo vampiro.

Sobre Crepúsculo

En caso de que no hayan leído ninguno de los cuatro libros, ni visto ninguna de las cinco películas, ni hayan tenido ningún tipo de contacto con ninguna reseña o resumen en los 14 años desde la publicación del primer libro, he aquí una breve sinopsis:

Luego de que su madre se vuelve a casar y se muda a otro estado, Bella Swan, una adolescente un poco torpe e insegura, se muda a Forks, Washington, para vivir con su papá. Es tu “chica normal”: su piel es pálida, su cabello es café, le gustan los libros viejos y es introvertida. ¡Para identificarnos con ella! Y no solo eso, Bella es nueva en la escuela, lo cual la hace la más popular. Todas las chicas quieren conocerla (algunas incluso ya la odian) y todos los chicos quieren salir con ella. Pero ella enfoca su atención en el misterio de Edward Cullen. Él tiene todo lo que ella no: es guapísimo, tiene una familia rica y atractiva, saca excelentes notas sin esfuerzo alguno y maneja un buen coche. Pero Edward no es quien aparenta, él y su familia ocultan un secreto: todos son vampiros. Eso sí, son vampiros “vegetarianos”, lo cual quiere decir que no consumen sangre humana. A pesar de sus obvias diferencias y del peligro que él siendo vampiro representa para ella, comienzan a pasar tiempo juntos y se enamoran profundamente. Pero su tranquilidad no dura mucho tiempo. Un grupo de vampiros han estado matando gente inocente en la región y ahora están tras Bella, por lo que ella y sus nuevos amigos sobrenaturales deben hacer lo posible por salvarla.

En los 14 años desde que salieron los libros y las películas, las críticas han sido duras. Amantes del cine y de la lectura, críticos profesionales y amateurs, e incluso otros escritores han opinado fuertemente al respecto y le han dado una reputación nada envidiable a la saga. De hecho, la primera película fue votada la peor película de todos los tiempos en Ranker (pero este es un tema para otro día). Sin embargo, cuando los libros fueron publicados, la recepción que tuvieron fue totalmente distinta y el mundo puso su mirada sobre la literatura juvenil.

Pero, ¿qué es la literatura juvenil y dónde encaja Crepúsculo?

Hablando en términos generales, la literatura juvenil es una categoría de libros escritos para personas entre 12 y 19 años de edad. Los temas y tramas varían, dependiendo del género y edad de los protagonistas, pero los libros generalmente tratan temas como el amor, la amistad, la familia, la identidad, el dinero, la escuela, la popularidad, la etnicidad propia y la muerte.

Se considera que la literatura juvenil nació en la década de 1940, cuando Maureen Daly publicó El séptimo verano (Seventeenth Summer), un libro escrito para adolescentes (especialmente mujeres) que hablaba del primer amor. Durante los 60s, casi todas las novelas escritas para adolescentes eran realistas y durante los 70s, la mayoría trataba temas de divorcio, drogas, no encajar en el grupo y la escuela. Esto cambió en los 80s, cuando comenzaron a añadir géneros como y terror, drama, al igual que temas más oscuros como violaciones y muerte. Autores como R.L. Stine y su serie Escalofríos se volvieron particularmente populares. Pero la literatura juvenil perdió popularidad en los 90s, especialmente porque había menos gente joven que en otras generaciones.

Y entonces vino Harry Potter.

¡Pero Harry Potter no es literatura juvenil! ¡Es un libro para niños!

Sí. Cuando publicaron Harry Potter y la Piedra Filosofal, la audiencia en mente eran niños, pero en realidad se hizo muy popular entre niños, adolescentes y adultos. Se dice que fue Harry Potter quien le abrió camino a la avalancha de libros para lectores jóvenes que ha salido desde entonces. Y, aunque estoy de acuerdo con que gracias a él la gente volvió a poner la mirada en la literatura juvenil, sigue siendo un libro para niños, por lo que no considero que encaje completamente en nuestra cronología.

Es así como llegamos al 2005, cuando se publica por primera vez Crepúsculo. Las primeras reseñas fueron positivas en su mayoría, elogiaban a Meyer y a su capacidad de transmitir la angustia adolescente y la tensión del primer amor. Entre lectores jóvenes, especialmente lectoras, el libro se volvió un fenómeno. Las adolescentes lo leían en todas partes, hablaban acerca de él, escribían en foros acerca de él, discutían teorías y consumían de inmediato todo lo que salía al respecto. La saga de Crepúsculo ha ganado distintos premios, incluyendo el premio a mejor libro en los Kid’s Choice Awards 2009, donde compitió contra Harry Potter. Hasta el momento, los cuatro libros han pasado más de 300 semanas en la lista de bestsellers de The New York Times y la primera película recaudó 300 millones de dólares alrededor del mundo. La saga completa ha recaudado más de 3.3 billones de dólares. Pero Crepúsculo logró una cosa más: introdujo a millones de jóvenes al hábito de la lectura.

El éxito de los libros terminó de convencer a todos de que la literatura juvenil era una categoría importante. A primera vista tenía todos temas clásicos: una joven adolescente en una escuela nueva que no es igual al resto y que se enamora de un guapo joven. Cualquier adolescente se podía identificar con eso. Podemos quejarnos todo lo que queramos, pero la realidad es que muchas de nosotras no encajábamos, o al menos nos sentíamos así. Y vamos, probablemente a la mayoría nos gustaba alguien. Pero Crepúsculo tenía algo nuevo: ese guapo joven era un vampiro, había toda una cultura de seres sobrenaturales corriendo en nuestro mundo, con órdenes secretas y guerras secretas de vampiros.

Todos en el mundo del entretenimiento querían un pedazo de eso. Los siguientes días vimos cómo surgieron series, películas y libros, todos con adolescentes al frente y, por supuesto, todos con romances sobrenaturales: Vampire Diaries, Cazadores de Sombras, Teen Wolf, etc.

El éxito de Suzanne Collins y su saga, Los juegos del hambre, comenzaron una nueva ola de literatura distópica y le aseguraron a la literatura juvenil un lugar en cada librería. Gracias a eso, ahora tenemos cientos de historias, temas, géneros y autores para escoger, y el éxito de la categoría le ha permitido a más escritores y escritoras contar historias más diversas que están dando el salto a la pantalla grande, y el mundo es más rico por eso.

Ahora, no estoy diciendo que Crepúsculo es el único responsable de la diversidad y riqueza que vemos hoy en día en la literatura y el cine juvenil. Tampoco estoy diciendo que Meyer es casi una Tolkien que reinventó el género completo. Lo que estoy tratando de decir es que, nos guste o no, estemos o no de acuerdo con algunos de los mensajes de la historia (y hay mucho para criticar), tiene un lugar importante en la evolución de la literatura. Crepúsculo es frecuentemente ignorado por su reputación de “libro malo”, pero para eso estamos aquí, en la Zona Crepúsculo, para releerlo y para encontrar su lugar.

Escribiendo con propósito: Los días de Birmania (La marca)

Myanmar (Birmania) es un país ubicado en el Sureste Asiático que comparte fronteras con China, Tailandia, Laos, India y Bangladés. Tiene más de 135 grupos étnicos y se hablan más de cien idiomas diferentes. Birmania se independizó de Gran Bretaña en 1948 y de 1962 al 2011 fue una dictadura militar. Su nombre ha sido Myanmar desde 1989.

Myanmar o Birmania se volvió parte de las colonias británicas en 1862. Durante este periodo muchos indios fueron enviados a Birmania (que en ese entonces se llamaba India Británica junto con lo que hoy son India y Bangladés) para trabajar en puestos administrativos. Eran considerados superiores a los birmanos, quienes (como en prácticamente todas las demás colonias) eran víctimas de fuertes abusos físicos y psicológicos.

La Marca (Los días de Birmania), por George Orwell

La Marca o Los Días de Birmania es un libro escrito por George Orwell, quien trabajó como oficial imperial en Birmania (Myanmar) de 1922 a 1925. Es una obra ficticia, pero está claramente basada en las experiencias de Orwell.

El libro comienza con U Po Kyin, un magistrado birmano, planeando destruir la reputación del doctor indio, Dr. Veraswami, quien aspira a ser miembro  del Club Europeo para garantizar siempre tener prestigio. U Po Kyin no ha logrado su objetivo gracias a la amistad que el Dr. Veraswami tiene con John Flory, un comerciante inglés. Flory es banco y es miembro del Club Europeo, pero la marca en su cara, su pequeña personalidad y su actitud hacia la cultura birmana lo distinguen y separan de sus compatriotas. Al decir “su actitud hacia la cultura birmana” me refiero a que no es tan racista como los demás. Flory está muy consciente de lo que los británicos están haciendo en Birmania y critica al imperio constantemente.

“Nosotros, los anglo-hindúes, seríamos casi aceptables si admitiésemos honradamente que somos ladrones y nos dedicásemos a robar sin tapujo.”

Pero su opinión de la cultura inglesa no impide que sea parte y se beneficie de ella. Después de todo, es un comerciante europeo en Birmania. Es miembro del Club Europeo, ha golpeado a sus sirvientes birmanos ocasionalmente, tiene una amante birmana a quien considera inferior a –o tal vez no tan valiosa como- las mujeres europeas y a quien maltrata constantemente. Es todo un imperialista. Sin embargo, Flory vive infeliz, aislado y borracho.

Su vida cambia cuando Elizabeth Lackersteen, una joven bella y soltera, llega a Birmania. Flory ve en Elizabeth la solución a todos sus problemas: es una mujer blanca con quien compartir su… amor por Birmania, con quien dejar de estar solo. Por otro lado, Elizabeth ve a Flory como su única oportunidad para no ser una solterona sin dinero.

 Mi edición: Paperback, publicado en el 2009 por Modern Classics.
Mi edición: Paperback, publicado en el 2009 por Modern Classics.

Cuando hablamos de las actitudes políticas y sociales del pasado, especialmente cuando hablamos de cultura popular, es común escuchar frases como “no es racista porque la gente de esa época no tenía un concepto de racismo” o “antes eso no estaba mal visto”. Constantemente escuchamos cómo se justifican bromas, chistes, descripciones y representaciones racistas de minorías y otros grupos étnicos porque la gente no sabía que eso estaba mal. Todavía, de cuando en cuando, salen películas modernas en las que la presentación de asuntos de raza, género o cualquier cosa similar es… cuestionable. La justificación siempre es la misma: “así era antes. La gente no sabía que era malo ser racista y violento porque no tenían un concepto de racismo.”

Es cuando escucho eso que pienso en George Orwell. Pienso en El camino a Wigan Pier y en La Marca (Los días de Birmania). Es al escuchar eso que pienso que… tal vez sí sabían. Tal vez siempre sabemos, en el fondo, que lo que estamos haciendo está mal. Aun cuando no estamos de acuerdo con lo que está pasando, el no decir nada y el aceptar que “así son las cosas” nos hacen cómplices del sistema. Y si de verdad al principio no sabemos, es posible abrir los ojos, igual que Orwell. Orwell escribió La marca en respuesta a todo lo que hizo durante sus días de Birmania. Comenzó a escribir el libro alrededor de 1929, pero no lo pudo publicar sino hasta 1934 y solamente en Estados Unidos. La razón principal por la tardanza fue que las editoriales temían represalias por parte del imperio. Los personajes eran demasiado parecidos a los miembros del Imperio Británico y las situaciones eran demasiado reales. Solo una casa editorial aceptó publicarlo en 1935, luego de haberlo obligado a cambiar algunos nombres y de haber investigado y comprobado que ningún personaje estuviera basado en una persona real en Birmania.

Orwell no solo sabía que todo el arte es político, también creía firmemente que la literatura debía ser utilizada para ese propósito.

“Propósito político. Empleo la palabra ‘político’ en el sentido más amplio posible. Deseo de empujar al mundo en cierta dirección, de alterar la idea que tienen los demás sobre la clase de sociedad que deberían esforzarse en conseguir. Insisto en que ningún libro está libre de matiz político. La opinión de que el arte no debe tener nada que ver con la política ya es en sí una actitud política.”

George Orwell, Por qué escribo

Fue a través de sus ensayos y sus libros que Orwell escribió a favor de la clase trabajadora, que defendió la cultura popular (es decir, todo lo que no es fino o de clase alta), que criticó la actitud imperialista de sus contemporáneos, y que se opuso al totalitarismo y al fascismo. Sus libros más populares, Rebelión en la granja y 1984, son claros ejemplos del verdadero propósito con el que escribía.

Ningún cambio grande se da de la noche a la mañana. A veces el sistema es muy rígido, muy grande o muy familiar como para cambiar rápidamente. A veces no estamos en las mejores posiciones para cambiarlo. El hecho de que vivimos dentro del sistema nos hace reproducirlos de una forma u otra. Pero eso no significa que no podemos hacer nada al respecto. Podemos usar nuestras palabras, nuestra voz y nuestro arte. Después de todo, es algo que hacemos todos los días. Lo único que necesitamos es propósito.

 “Durante cinco años fui parte de un sistema de opresión que me dejó con una mala consciencia. Recordando innumerables caras – caras de prisioneros en el puerto, de hombres condenados esperando en celdas, de subordinados a quienes había intimidado y campesinos a quienes había despreciado, de sirvientes a quienes había golpeado en momentos de ira (casi todos hacen estas cosas en el Este, al menos ocasionalmente: los orientales pueden ser muy provocadores) me atormentaban sin piedad. Era yo consciente de la inmensa culpa que necesitaba expiar. Supongo que suena exagerado, pero si usted hace un trabajo que verdaderamente desaprueba durante cinco años, probablemente sentirá lo mismo. … Sentí que necesitaba escapar, no solamente del imperialismo, sino también de toda forma de dominio que tiene un hombre sobre otro.”

George Orwell, El camino a Wigan Pier, traducción mía.

Writing with Purpose: Burmese Days

Myanmar (Burma) is a country located in Southeast Asia that shares borders with China, Thailand, Laos, India and Bangladesh. It is home to over 135 different ethnic groups and around a hundred different languages. It became independent of Great Britain in 1948 and was a military regime from 1962 to 2011. It has been called Myanmar since 1989.

Myanmar or Burma became part of the British colonies in 1862. During its colonial period, a lot of Indians were sent there to work for the British. They enjoyed a better status than the Burmese, who were notoriously disliked among British colonizers and, like in many other colonial territories, experienced physical and psychological abuse on a regular basis.

Burmese Days, by George Orwell

Burmese Days is a book by George Orwell, who was stationed as an imperial official in Burma, nowadays called Myanmar, from 1922 to 1925. It is a work of fiction, but it is very much based on Orwell’s own experiences.

The book starts with U Po Kyin, a Burmese magistrate, plotting to destroy the reputation of an Indian doctor, Dr. Veraswami, who wants to become a member of the European Club to guarantee he will always have prestige. He has not succeeded in doing so because Dr. Veraswami is friends with John Flory, a white English timber merchant with a big birth mark on his face and a small personality. Because of his views of Burmese culture, aka. because he is not an overly racist douche, Flory doesn’t have any European friends. He is well aware of the horrible things that the British are doing in Burma, and he is very critical of the Empire:

“We Anglo-Indians could be almost bearable if we’d only admit that we’re thieves and go on thieving without any humbug.”

But Flory’s dissatisfaction with the British way does not mean he doesn’t participate in it. He is, after all, a European merchant in Burma. He is a member of the European Club, he has hit his Burmese servants (everyone does it, after all. It’s not like he hits them every day.), he has a Burmese mistress that he considers inferior to -or rather not as worthy as- European women and whom he mistreats constantly. Still, he is constantly drunk, isolated, and miserable.

Flory’s life changes when Elizabeth Lackersteen arrives in Burma. She is young, beautiful, and unmarried. To Flory, she is the answer to his problems: a white woman with whom he can share his Burma. They start spending time together and both expect they will marry. Flory sees her as the woman to save him from loneliness and Elizabeth sees him as her only option to avoid being an old spinster without any money.

 My edition: Paperback, published in 2009 by Modern Classics
My edition: Paperback, published in 2009 by Modern Classics.

When it comes to social and political attitudes from the past, especially when discussing popular culture, it is common to hear people justify them by saying that people “simply didn’t know better”. The jokes, the characterizations, the racist depictions of minorities in films and series, are often justified by saying that back then, they didn’t know it was wrong. Even by today’s standards, it is not uncommon that modern film-makers make some… questionable decisions regarding race, gender, or anything like that in a period film, they justify it by saying that “that’s what it was like in those days. People didn’t know it was bad to be racist and violent. They had no concept of racism.”

It is whenever I hear that, that I think of George Orwell. I think of The Road to Wigan Pier and Burmese Days, and I can’t help but think that… maybe they did know. Maybe we always know, deep down, that what we’re doing is wrong. Even if we don’t agree with it, the fact that we are not doing anything about it, is us choosing to be part of the same system because, no matter how unjust it is, “that’s just how things are”. And if we really don’t know, maybe we can wake up to it, like Orwell did. He wrote Burmese Days to truly depict what he saw and what he did during his own Burmese days. He first started writing it around 1929, but was not able to publish it until 1934 and only in the United States. The main reason for this delay was the publishers’ fear of retaliation by members of the British Empire, due to the fact that the characters were a little too similar to actual people and the situations were a little too real. Several publishing houses rejected it and only one house agreed to publish it a year later, after extensive research to prove that the book was actual fiction and that no character was named after a real person in colonial Burma.

Orwell knew that all art is political. But more than that, he firmly believed that literature had to be used for that purpose.

Political purpose. — Using the word ‘political’ in the widest possible sense. Desire to push the world in a certain direction, to alter other peoples’ idea of the kind of society that they should strive after. Once again, no book is genuinely free from political bias. The opinion that art should have nothing to do with politics is itself a political attitude.”

George Orwell, Why I Write

Through his essays and books, he later wrote in favor of the working class, he defended “low brow” literature, he criticized the colonialist attitude of his contemporaries, and he spoke out against totalitarianism and fascism. His best´known books, Animal Farm and 1984, an allegory and a cautionary tale respectively, truly show the true purpose of his writing.

No big change comes overnight. Sometimes the system is too rigid, too big, or too familiar to be changed quickly, and we are not always in the best position to do so. The fact that we live within the system means that we probably reproduce it in one way or another. But that doesn’t mean there’s nothing we can do anything about it. We can use our words and our voices and our art; we do that on a daily basis, after all. It just needs purpose.

“For five years I had been part of an oppressive system, and it had left me with a bad conscience. Innumerable remembered faces – faces of prisoners on the dock, of men waiting in the condemned cells, of subordinates I had bullied and aged peasants I had snubbed, of servant and coolies I had hit with my first moments of rage (nearly everyone does these things in the East, at any rate occasionally: Orientals can be very provoking) haunted me intolerably. I was conscious of an immense weight of guilt that I had got to expiate. I suppose that sounds exaggerated; but if you do for five years a job that you thoroughly disapprove of, you will probably feel the same. … I felt that I had got to escape not merely from imperialism but from every form of man’s dominion over man.”

George Orwell, The Road to Wigan Pier

Reseña: La fiesta de la insignificancia

La fiesta de la insignificancia, de Milan Kundera

“Yo preferiría un mundo en el que todos, sin excepción, pidiéramos perdón y, por las buenas, inútil y exageradamente, todos cargáramos con las disculpas.”

Milan Kundera es un nombre que yo desconocía totalmente hasta hace poco menos de dos meses. Estábamos un amigo y yo caminando por la librería cuando de pronto vio el libro y me lo mostró con mucho entusiasmo, afirmando que era una lectura excelente.

Esta novela sigue el caminar, las conversaciones y reflexiones de Alain, Calibán, Charles, D’Ardelo, Quaquelique y Ramón antes, durante y después de una fiesta organizada por D’Ardelo. Cada uno tiene sus problemas, sus motivaciones y sus ideas acerca de la vida: Alain vive día a día el trauma de haber sido abandonado por una madre que no lo quería, D’Ardelo se acaba de enterar que no padece de cáncer pero miente al respecto, Ramón es un intelectual retirado, Quaquelique es un viejo que aún busca aventuras del tipo romántico y sexual, Charles debe organizar la fiesta y Calibán, mi favorito, finge ser un mesero pakistaní para comunicarse sin intercambiar palabra alguna con una mesera portuguesa.

“Siempre había tenido la vaga idea de que, si hubiera nacido unos sesenta años antes, habría sido artista. Una idea realmente vaga, porque no sabía qué quería decir la palabra artista hoy en día. ¿Un pintor convertido en un decorador de escaparates? ¿Un poeta? ¿Existían todavía los poetas?”

La novela ha tenido opiniones polarizadas. Hay quien dice que la falta de historia, lo desordenado de las situaciones y la trama confusa son un claro indicador de que la edad finalmente alcanzó al autor y que, a sus 85 años terminó escribiendo por escribir. Hay quien dice que en ella se cumple el sueño estético de Kundera y que su afán por encontrar la esencia de la vida en su insignificancia es clara muestra de su genialidad. Si me preguntan a mí, es una historia breve y entretenida sobre un grupo de hombres viejos cuyos pensamientos no distan mucho de los de un hombre real. ¿Cuántos no tenemos un tío lejano viejo y ridículo que piensa en todo el sexo que ya no puede tener? ¿Cuántos no conocen a alguien que ha fingido estar más enfermo de lo que dicen los médicos, simplemente para llamar la atención un rato? ¿Cuántos no nos hemos detenido a pensar en la situación social actual, en su origen y su razón de ser? Si hay algo que me gusta en un libro, es eso, la capacidad de capturar el entrelazado de absurdo y lo serio que vemos en la vida real.

En una novela llena de humor y situaciones absurdas, jugando con el diálogo y el tiempo, Kundera se toma la libertad de explorar temas sobre los cuales uno podría discutir durante horas sin decir realmente nada. “Proyectar una luz sobre los problemas y a la vez no pronunciar una sola frase seria, estar fascinado por la realidad del mundo contemporáneo y, a la vez, evitar todo realismo”nos avisa la contraportada. Sea cual sea la idea o razón del libro, Kundera deja un mensaje claro: la clave está en la insignificancia misma.

“La insignificancia, amigo, es la esencia de la existencia. Está con nosotros en todas partes y en todo momento. Está presente incluso cuando no se la quiere ver en el horror, en las luchas sangrientas, en las peores desgracias.”

  Mi edición:  Tapa blanda, publicado en el 2015 por Tusquets Editores.
Mi edición: Tapa blanda, publicado en el 2015 por Tusquets Editores.

Review: The Festival of Insignificance

“And yet I prefer a world where everyone would apologize, with no exception, pointlessly, excessively, for nothing at all, where they’d load themselves down with apologies.”

Milan Kundera is an author that I didn’t know until less than two months ago. A good friend and I were walking through the book store when he suddenly saw the book and enthusiastically gave it to me, claiming it was an excellent novel.

The novel follows Alain, Caliban, Charles, D’Ardelo, Quaquelique and Ramon, as they navigate life during the days before and after a party. Each one has his problems, his motivations, and his ideas about life: Alain is still burdened by the fact that his mother left him; D’Ardelo has just found out that he doesn’t have cancer, but still lies about it; Ramon is a retired intellectual; Quaquelique is an old man who still looks for love and sex; Charles must plan the party, and Caliban pretends to be a Pakistani waiter and, without saying a single word, communicates with a Portuguese waitress for an entire afternoon.

“We’ve known for a long time that it was no longer possible to overturn this world, nor reshape it, nor head off its dangerous headlong rush. There’s been only one possible resistance: to not take it seriously.”

The novel has had a mixed reception. There are those who say that the lack of story, the messy situations and the confusing so-called plot are a clear indicator that age has finally caught up with the author and that the 85-year old Kundera has written it for the sake of writing. There are those who say that this novel is the fulfillment of the authors aesthetic dream and that his conclusion that the essence of life lies in its insignificance is a clear display of his genius.

If you ask me, this is a short and entertaining story about a group of old men whose thoughts aren’t too different from those of a real-life old man. Many of us know what it’s like to have a distant, ridiculous old uncle who spends his days thinking about the sex he can’t have anymore. We probably know someone who has pretended to be more sick than he actually is, just to get more attention and sympathy from others. We’ve all probably sat and thought about the reality of our current social situation and tried to figure out how it came to be. If there’s something I like about a book is its capacity to imitate life’s weave of absurdity and seriousness.

Thus, in a novel full of humor and absurd situations, while playing with time and dialogue, Kundera explores themes that we can discuss for hours without saying really anything.

“Casting light on the most serious problems and at the same time saying not one serious sentence; being fascinated by the reality of the contemporary world and at the same time completely avoiding realism”, reads the book’s description.

Whatever his reason for this book, Kundera leaves a clear message: the key is insignificance itself.

“Insignificance, my friend, is the essence of existence. It is all around us, and everywhere and always. It is present even when no one wants to see it: in horror, in bloody battles, in the worst disasters. Breathe, my friend, inhale this insignificance that’s all around us, it is the key to wisdom, it is the key to a good mood.”

  My edition:  Paperback, published in 2015 by Tusquets Editores.
My edition: Paperback, published in 2015 by Tusquets Editores.

Reseña: Brick Lane

Brick Lane, de Monica Ali

Este es un libro que leí porque estaba en la lista de lectura de mi curso de Literatura británica del siglo XX. Cuenta la historia de Nazneen, una joven de Bangladesh que a sus 18 años se ve forzada a casarse con un hombre mucho más grande que ella y a mudarse con él a Londres. Ahí se topa con una vida totalmente distinta a la que estaba acostumbrada, pues no conoce la cultura, no habla el idioma, y su único contacto con su origen son las cartas que recibe de su hermana. Es un libro que habla de raza, etnicidad y género, y pinta un retrato de la vida a la que se pueden enfrentar los migrantes a través de los ojos de una mujer que nunca ha aspirado a nada, pero que en algún momento debe aprender a tomar las riendas de su vida.

No puedo decir que no me gustó el libro, por el contrario, se me hizo interesante y me dio mucho en qué pensar, pero sí tengo que confesarles que muchos episodios se sintieron lento, rayando en lo tedioso. La pasividad de Nazneen es un tema importante para la trama, pero su falta de interés, su poca capacidad de reacción y su personalidad tan parca, la volvieron difícil de digerir. Entiendo el porqué de su pasividad, pero la novela espera que tengamos compasión de ella y que la apoyemos, pero es muy difícil cuando Nazneen no tiene nada de personalidad.

A pesar de eso, es una historia bien llevada, con puntos importantes y un tema relevante, especialmente con lo que se está viviendo por el Brexit. A mi gusto, el libro hubiera podido tener entre 100 y 150 páginas menos y el mensaje habría quedado igual de claro, pero estuvo bien. Recomendado para todos aquellos que disfrutan historias más bien lentas, pero que tratan temas reales.

  Mi edición:  Paperback, publicado en el 2003 por Black Swan.
Mi edición: Paperback, publicado en el 2003 por Black Swan.

Review: Brick Lane

This book, by Monica Ali, was on the reading list for my 20th Century British Literature course. It tells the story of Nazneen, a young Bangladeshi who is practically forced into marrying a man much older than her and to move with him to London. There she finds herself living a life completely different from the one she was used to, she doesn’t know the culture nor the language, and the only contact she has with her roots are the letters she exchanges with her sister.

This is a book about race, gender and ethnicity, and it paints a portrait of how life can be for Bangladeshi migrants through the eyes of a woman who has never aspired to anything, but who, sooner or later, needs to learn to take control of her life.

I cannot say that I didn’t like the book because I did find it quite interesting and it did give me a lot to think about. However, I still have to confess that I found many episodes so slow that they bordered on the tedious. I understand that Nazneen’s passiveness is a big plot point, but her constant lack of interest, her passive reactions and all in all her whole personality made it really hard for me to really follow her story. As readers we’re supposed to feel bad for her lack of options, to feel the dullness of her marriage and to side with her, but it is not easy when Nazneen never actually reacts to anything.

Despite that, it is a well written book, with a good story and a relevant theme, especially with all that’s been going on since Brexit. I do think that the book could have been 100 to 150 pages less and the message would have been the same, but it is a good read. Recommended for those who enjoy slower stories about real topics.

  My edition:  Paperback, published in 2003 by Black Swan.
My edition: Paperback, published in 2003 by Black Swan.

Review: Howards End

If you had asked me a few months ago, I would have told you I didn’t plan on reading this book. In fact, I hadn’t even heard about it. I knew who E.M. Forster was, I knew about his other novels A Passage to India and A Room with a View, but reading them was not a priority of mine. I picked up this book because it was at the top of the reading list for my 20th Century Literature course.

Howards End tells the story of three families: the Wilcox family, the Schlegel sisters, and Mr and Mrs Bast. At the beginning of the novel, Helen Schlegel, the younger sister, becomes engaged to Paul Wilcox, but breaks off the engagement immediately. Both families assume that they won’t be seeing each other again and agree that it’s for the best, given that they’re so different. While the Schlegel sisters are well-educated, sensitive and intellectual, and they do not conform to the social expectations; the Wilcoxes are a very conservative family, with old-school values and prejudices. A few days later, the Schlegel sisters meet Leonard Bast, a working class man trying to overcome his position, and befriend him. To everyone’s surprise, the Wilcoxes leave their country house, Howards End, and move to London, becoming neighbors of the Schlegels. Over the course of the next years, their paths will intertwine with one another, influences will come and go, and life will take them to unexpected places.

This is one of the most enjoyable books I have read this year. Written in an agile and entertaining way, it presents life in England during the Edwardian Period (1901-1910) as it truly was. It is a novel that reflects the thought that the author put into the ways of life and social conditions, but it doesn’t feel like a heavy  philosophical novel.

Recommended for those who enjoy a good classic and/or, like me, are fans of 20th Century literature.

  My edition:  Paperback, published in 2007 by Bantam Books.
My edition: Paperback, published in 2007 by Bantam Books.

Reseña: La mansión (Howards End)

La mansión (Howards End), de E.M. Forster

Yo no tenía planeado leer este libro; es más, ni siquiera había escuchado de él. Nunca había leído a E.M. Forster, pero sabía de sus otras novelas, Pasaje a la India y Una habitación con vistas. Leí este libro porque estaba al principio de la lista de lectura de mi clase de literatura del siglo XX, no por otra cosa.

Howards End La mansión, es la historia de tres familias: los Wilcox, las Schlegel y los Bast. Helen Schlegel, la menor de las Schlegel, se compromete con Paul Wilcox, el segundo hijo de los Wilcox, sólo para romper el compromiso al día siguiente de haberlo hecho. Ambas familias asumen que no se van a volver a ver nunca y deciden que es lo mejor, pues no podrían ser más diferentes. Las hermanas Schlegel son cultas, intelectuales y modernas, mientras que los Wilcox son tradicionalistas, materialistas y muy, muy conservadores. Más adelante, las Schlegel conocen a Leonard Bast, un hombre de clase baja que aspira a mejores cosas. Para sorpresa de todos, los Wilcox dejan su mansión en el campo, Howards End, y se mudan a Londres, convirtiéndose en vecinos de las Schlegel. A partir de ese momento y durante los siguientes años, los caminos de las tres familias se cruzan constantemente, las influencias van y vienen, y la vida los lleva a lugares inesperados.

Esta fue una de las lecturas más amenas de este año. Escrito de manera ágil y entretenida, presenta la vida en el Londres de la Época Eduardiana (1901 a 1910) como realmente era. Es un libro que refleja lo mucho que le dedicó el autor al estudio de la época y de las condiciones sociales en las que se vivía, pero no se siente como una novela filosófica pesada.

Al terminar este libro entendí por qué la gente lo considera la obra maestra de Forster. Eso sí, tendré que leer sus otras novelas para comprobarlo ;). Recomendado para todos aquellos que disfrutan un buen clásico o que, como yo, son fans de la literatura del Siglo XX.

  Mi edición:  Paperback, publicado en el 2007 por Bantam Books.
Mi edición: Paperback, publicado en el 2007 por Bantam Books.

Review: Me Before You

So there’s a movie coming out later this year that looks like I’m gonna watch it. Turns out it’s based on a book. So I decided to go ahead and read it.

Me Before You, by Jojo Moyes

Louisa Clark is a 26 year-old who lives with her parents, her younger sister and her sister’s son in a small house in a small town. Her life isn’t very exciting; she has virtually no ambitions or dreams, and has no idea of what she wants to do or where she wants to go. After losing her job at a café and with the pressure of being the main bread-winner at home, she takes a care and companionship for Will Traynor, a quadriplegic young man who is very depressed due to his condition. What starts as a temporary job soon turns into a journey of discovery for both, and the bond that forms between them leads to a series of adventures.

Generally speaking, it is an entertaining read. It sometimes feels a little too slow, but it’s well-developed and it feels real. My main problem with it were the characters: I didn’t like them very much; they sometimes felt a little too cartoonish for me, and from time to time they were pretty annoying. Still, the plot, although predictable, was quite enjoyable. It’s a story about love, life, and the things that motivate us to keep going, despite whatever it is we are living.

I recommend it to those who enjoy stories about love and drama. It’s a relatively good weekend read.

  My edition:  Paperback, published in 2012 by Penguin Books.
My edition: Paperback, published in 2012 by Penguin Books.